01 de Dic de 2022

Nacional

Polémica por terreno para relleno sanitario

COCLÉ. El Alcalde de Antón, Jorge Cáceres, está convencido que si resuelve un nuevo lugar para depositar unas 50 toneladas de basura dia...

COCLÉ. El Alcalde de Antón, Jorge Cáceres, está convencido que si resuelve un nuevo lugar para depositar unas 50 toneladas de basura diaria, que se recolecta en la ciudad de Antón, Rio Hato y de la franja residencial y hotelera de la costa turística de este distrito, se anota un gol administrativo.

Probablemente sea una respuesta modelo para los otros municipios coclesanos, que aún no solucionan su problema de recolección de desechos sólidos.

Para ello, confía en que logrará que la Dirección de Catastro y Bienes Patrimoniales del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) apruebe la adjudicación de 16 hectáreas (una parte) de la Finca 5917, Tomo 582, Folio 298, ubicada en el Jobo, contigua a la vía Interamericana, jurisdicción del Corregimiento de Juan Díaz, que según sostiene es de la Nación y que solo ha estado prestada al Ministerio de Educación, específicamente para actividades escolares del Colegio Salomón Ponce Aguilera.

Es un solo globo de terreno catastral pero dividido por un camino vecinal en dos parcelas.

La anteriormente mencionada en el Jobo, está sin labranza, solo algunos árboles de tecas y al otro lado, hacia El Jagüito, el otro globo, actualmente cultivado con pasto mejorado de 24 hectáreas. En ésta pasan torres de alta tensión eléctrica.

El 30 de octubre de 2009, la primera autoridad municipal remitió una carta a Publio Cortes, Director Nacional de Catastro y Bienes Patrimoniales, solicitando la adjudicación de la finca. La oficina regional procedió a levantar información de campo y remitió al nivel central.

Además, el Alcalde escribió a la Ministra Lucinda Molinar, pidiendo protocolarmente que de el visto bueno, toda vez, que tanto el Ministro de Economía y Finanzas Alberto Vallarino y Salomón Shamah de la Autoridad del Turismo están al tanto de las gestiones, cuyo interés principal es trasladar urgentemente del perímetro turístico el vertedero colapsado de Rio Hato. Su presencia es insoportable para las cadenas hoteleras.

EL MINSA, puso plazo para reubicarlo. Para eso, los cinco principales hoteles, aportarían unos 25 mil a 50 mil dólares para ayudar en la ubicación del depósito de desperdicios públicos mientras el monto del financiamiento estatal, todavía no se conoce oficialmente. Tampoco cual sería la empresa que tendría la adjudicación directa o por licitación.

ALTO Y DIRECTO

El Alcalde Cáceres ha obviado el contacto con la administración de la Escuela Secundaria Salomón Ponce Aguilera o la comunidad educativa, para informar o consultar, en especial con el profesor Ramón Guardia su director, quien dijo “desconozco que se esté solicitando la parcela que pertenece a este plantel, este es un asunto que se resuelve a niveles superiores ministeriales”.

No es necesario consultar a nadie en Antón.

Hay que resolver con un nuevo relleno sanitario, más técnico y ambientalmente más tolerable. No se puede esperar. La basura tiene que salir de Río Hato.

El entrevistado dijo: “Esa es la finca, donde se están haciendo los estudios, igual como se ha hecho en otros lados para ver si el lugar es el apropiado para el relleno sanitario. “Con las investigaciones que nosotros hicimos el terreno pertenece al MEF y lo que estamos buscando es que por medio de la nota que le mandamos a la ministra de educación, que en vista de los estudios que hemos adelantado por la emergencia que tenemos en el distrito, que nos mande una carta, un protocolo donde se cede al Municipio de Antón este terreno”.

PROTESTAS

Por otro lado, en lo que va del mes de marzo, dos protestas de moradores de El Jobo, un pequeño poblado de 15 a 20 familias a 5 kms del predio del Colegio Salomón Ponce, han interrumpido un paño de la vía Interamericana, porque no aceptan la cercanía de un relleno sanitario, en este sector. Creen que afectará las aguas subterráneas, proliferarán las moscas o alimañas y se pueden ver afectados por alguna enfermedad.

Además, tampoco se sienten consultados como establecen las normas de estudios de impacto ambiental.