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01 de Jun de 2020

Nacional

Cómo cerrar la brecha en salud

E n Mesoamérica, la inequidad mide seis centímetros. Esa es la diferencia, en el promedio de estatura a los cinco años de edad, entre un...

E n Mesoamérica, la inequidad mide seis centímetros. Esa es la diferencia, en el promedio de estatura a los cinco años de edad, entre un niño pobre en los países de esta región, y uno cuyos padres pertenecen a los estratos ricos. La diferencia no es solo de talla. A esa edad, cada centímetro adicional está asociado a un mayor nivel cognitivo y escolar, y eventualmente a la posibilidad de conseguir un buen trabajo y lograr mejores ingresos.

En el transcurso de una vida, esos seis centímetros se pueden convertir en un abismo.

La diferencia se debe a la desnutrición, por supuesto. Pero también surge de a la ausencia de servicios básicos de salud materno-infantil, de medicinas que eliminan parásitos y protegen contra enfermedades que impiden el crecimiento normal.

¿Cómo explicar entonces que los indicadores de salud en mesoamericanos hayan mejorado en años recientes? La respuesta es simple: el progreso en materia de salud no ha llegado a los más pobres.

Y los más pobres son muchos. Cerca del 20% de la población de Mesoamérica, que incluye a Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Belice y los estados del sur de México, vive en extrema pobreza. Son 8 millones de personas, mayoritariamente mujeres y niños, para quienes la atención de salud es inadecuada o inexistente.

Reducir esa brecha de equidad es el objetivo central de Salud Mesoamérica 2015, una histórica alianza que acaban de inaugurar la Fundación Bill & Melinda Gates, el Instituto Carlos Slim de la Salud y el Gobierno de España, con la colaboración de los países mesoamericanos y el Banco Interamericano de Desarrollo.

Durante cinco años, Salud Mesoamérica 2015 financiará proyectos focalizados en los grupos más vulnerables del 20% más pobre en cada país: las mujeres y los niños menores de cinco años.

Los proyectos privilegiarán las áreas de salud reproductiva y materno-infantil, nutrición y vacunación, además de atacar el dengue y la malaria.

La Fundación Gates, el Instituto Carlos Slim de la Salud y el Gobierno de España aportarán US$50 millones cada uno, contribuyendo un total de US$150 millones a la iniciativa. Se espera que estos aportes sirvan de ejemplo para otros donantes, a fin de movilizar recursos adicionales.

El BID funcionará como organismo ejecutor, trabajando con los gobiernos en el diseño, la implementación y el monitoreo de los proyectos, para verificar los resultados y medir el impacto.

Aunque no es la primera vez que la comunidad internacional brinda este tipo de apoyo, Salud Mesoamérica 2015 apuesta por una estrategia que rompe con los tradicionales esquemas de asistencia multilateral. Primero, porque reconoce que para atacar problemas complejos con dimensiones locales, nacionales y transfronterizas, la mejor opción es formar alianzas público privadas que apalancan recursos técnicos y financieros.

Segundo, porque aprovechará las economías de escala que surgen de una acción regional, pero sin descuidar las prioridades nacionales de cada país mesoamericano, ya que serán los gobiernos quienes definirán los proyectos a desarrollar.

En contraste a otros programas internacionales, los países que participan en la Iniciativa no competirán por recursos, ya que se asignarán montos quinquenales por país con base en los índices de pobreza y de desigualdad de cada uno.

Pero quizás lo más novedoso es que Salud Mesoamérica 2015 ofrecerá un fuerte incentivo para los países que muestren el mayor empeño en cerrar la brecha en salud. Una parte de los fondos se entregará sólo después que los gobiernos logren objetivos mutuamente acordados. Y para eliminar cualquier duda sobre el destino de los recursos y la eficacia de las intervenciones, se realizarán evaluaciones rigurosas e independientes no sólo después, sino durante el transcurso de cada proyecto.

Cinco años es muy poco tiempo. Pero con decisión, creatividad y compromiso, podemos eliminar para siempre esos centímetros de inequidad y asegurar uno futuro próspero para todos los niños de Mesoamérica.

LUIS ALBERTO MORENO ES PRESIDENTE DEL BID.