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26 de May de 2020

Nacional

La ANAM está desinformando al país

Con la inclusión de las “guías de buenas prácticas” en reemplazo de los estudios de impacto ambiental, la Autoridad Nacional del Ambient...

Con la inclusión de las “guías de buenas prácticas” en reemplazo de los estudios de impacto ambiental, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) está desinformando a la ciudadanía, porque no es posible que se diga en un medio de comunicación que son lo mismo, o que únicamente se le ha cambiado el nombre a los estudios. Así de tajante fue la arquitecta y ambientalista Raisa Banfield al ahondar sobre algunos de los cambios hechos a la Ley Ambiental en la recientemente sancionada "Ley Langosta".

Banfield sostiene que si esta aseveración fuera cierta el Gobierno no hubiera tenido que cambiar la Ley, de manera tan desafortunada como lo ha hecho. “Están malinformando a la gente diciendo que es lo mismo y que se harán consultas, al contrario, se están flexibilizando al máximo” los procesos de estudio necesarios para realizar proyectos de cualquier índole en el país.

Para temas de construcción existen normas a nivel internacional que permiten el acceso a certificaciones que le dan a los proyectos mayor competitividad, porque en el mundo globalizado de hoy, acotó la ecologista, “necesitamos estas normativas porque las exigencias se están tornando cada vez más duras; el tema del cambio climático y los impactos que se ven, también llegan al mercado de la construcción”. En estos casos, reiteró Banfield, es donde entran las “guías de buenas prácticas”.

Tal y como lo ha venido afirmando en distintos medios, si el país quiere aplicar a los mercados de carbono tiene obligatoriamente que efectuar los estudios de impacto ambiental, porque en el caso concreto del Metro de Panamá, por ejemplo, ¿cómo se va a hablar de energía limpia si se podrían devastar áreas boscosas e impactar a comunidades?... el problema es que de no contarse con estudios previos no habría cómo medir estas consecuencias y la República no podría aplicar a estos bonos de carbono.

En horas de la mañana funcionarios de la ANAM habían sostenido que los estudios de impacto ambiental están desfasados y que hoy en día lo que se aplican son evaluaciones, que según estos servidores públicos cumplen con los mismos requisitos y condiciones, pero resultan más fáciles de aplicar, a tal punto que pueden ser realizados por la propia ANAM y por las empresas constructoras. Para Banfield esto es totalmente falso, y prueba de ello es que junto a estas normas no se ve a organismos ni programas como el de las Naciones Unidas para el medioambiente. “No hay una sola organización internacional certificando lo que los funcionarios de la ANAM dijeron, y esto es preocupante”.

Por el contrario, ya se están emitiendo consideraciones en el mundo que indican que en Panamá se están violando los “principios de no regresión en materia ambiental”, porque si bien es cierto que las “guías de buenas prácticas” se están impulsando, “no reemplazan los procesos de impacto ambiental”.

En vista de esto, “estamos apelando a instancias internacionales... porque si la globalización sirve para tratados de libre comercio y para convenios, también tiene sus mecanismos fiscalizadores, porque son esos mismos organismos los que aplican medidas para ver lo que hace cada país, porque al final lo que se haga va en detrimento de la relación internacional, y cuando el medioambiente se afecta en un punto, estamos afectando mucho más allá de nuestras fronteras, porque en lo ambiental no hay fronteras”, concluyó la Directora Ejecutiva del Centro de Incidencia Ambiental (CIAM).