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14 de Apr de 2021

Nacional

¿Solución definitiva al dilema de la basura?

PANAMÁ. La historia de los últimos 40 años le asigna nombres como DACA, DIMA, Dimaud y ahora, tras la última crisis que vivió la capital...

PANAMÁ. La historia de los últimos 40 años le asigna nombres como DACA, DIMA, Dimaud y ahora, tras la última crisis que vivió la capital del país en medio de la celebración de los Juegos Centroamericanos y del Caribe que tenían a Panamá como sede, se ha propuesto la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario.

Hoy en Nueva Libia, por ejemplo, a los ciudadanos les importa poco el nombre y las intenciones que se tengan con el tema de la recolección. Están cansados de vivir entre desechos porque las instituciones responsables no cumplen con su misión, por lo menos, de manera eficiente.

EL PRINCIPAL PROBLEMA

La otra cara de la moneda refiere a una sociedad que en su mayoría omite el pago de las cuentas por este servicio vital. Desde los sectores más exclusivos hasta los más modestos registran altas tasas de morosidad, lo que pone al sistema al borde del colapso.

Hasta hace poco, hubo todo un debate público por la deuda acumulada del Gobierno, por el orden de los 28 millones de dólares, que no se logró recaudar por el manejo ineficiente de los cobros.

Esta misma deuda hizo crisis en marzo de 2009, ya que la Dimaud fue literalmente paralizada por falta de recursos para salir a cubrir las rutas de los 21 corregimientos que componen este distrito capital.

Desde 1999, el Ejecutivo no cancela, por ejemplo, las cuentas generadas por el manejo de los desechos hospitalarios.

Hoy en la Asamblea Nacional, donde se discute la ley que crea la nueva Autoridad, se preguntan si esta deuda histórica será cancelada al nuevo organismo o, por el contrario, será ignorada por la ausencia de los sustentadores que no reposaban en los archivos de la Dimaud y no pudieron ser mostrados en su momento por el alcalde Bosco Ricardo Vallarino cuando hizo el reclamo a las actuales autoridades.

EL TORO POR LOS CUERNOS

La evidente incapacidad de los Municipios de Panamá, San Miguelito y Colón, que en 1999 se hicieron responsables de la recolección de los desechos, llevaron al actual Gobierno ‘a tomar al toro por los cuernos’.

Lo motiva el manejo inadecuado e indiscriminado de los desechos sólidos, aunado a los factores del crecimiento demográfico, al acelerado proceso de urbanización, al cambio de los patrones de consumo y a la ineficiencia demostrada por las instituciones municipales para ofrecer una adecuada respuesta a la solución del problema.

El Ejecutivo solo se enfoca, por ahora, en resolver el problema más grave, que se concentra en la capital.

Este proyecto en nada atiende el colapso de los principales vertederos de basura que funcionan en el país. San Miguelito no cuenta siquiera con su propio vertedero, pese a concentrar un número importante de moradores. Para el resto del país, los Municipios seguirán con la competencia en el manejo de los desechos hospitalarios.

La propuesta crea un fondo de aseo público, donde se asignarán recursos económicos para el manejo de los servicios de aseo urbano. Los dineros de este fondo provendrían de la cartera de cuentas por pagar y por cobrar que a la fecha de la entrada en vigencia de la ley mantenga el Municipio de Panamá.

También pretende establecer un ‘sistema ágil’ que, a través de la jurisdicción coactiva, recupere la cuantiosa deuda que existe en este concepto. Se incluiría a las empresas que prestan el servicio de distribución de energía eléctrica para el cobro de las tarifas o tasas de aseo, las cuales deberán ser cobradas en su totalidad.

MODERNIZAR EL SISTEMA

Pese a que en los últimos 11 años, los burgomaestres de Panamá se han comprometido a llevar el tema del tratamiento de los desechos a los estadios más eficientes y modernos conocidos por el hombre es muy poco lo que se ha avanzado en la materia. Por ejemplo, en el 2003 la Agencia de Cooperación de Japón propuso al Municipio de Panamá los resultados del estudio Plan de manejo de los desechos sólidos para la municipalidad de Panamá, en el que la agencia estableció que el mejor camino hacia el éxito del relleno sanitario de Cerro Patacón era el reciclaje. De eso es poco lo que se conoce en materia de avances.

Hace poco, el alcalde Vallarino reiteró su promesa de convertir en dinero la basura del principal distrito del país, y lo que los hechos nos señalan en estos momentos es que tendrá que hacer algo extraordinario para cumplir esa promesa, porque el Gobierno tiene planes muy distintos.