Temas Especiales

18 de Apr de 2021

Nacional

En Barú, renacen las esperanzas

CHIRIQUÍ. Hace una semana, la Comisión Liquidadora de la Cooperativa de Servicios Múltiples de Puerto Armuelles (Coosemupar) presentó al...

CHIRIQUÍ. Hace una semana, la Comisión Liquidadora de la Cooperativa de Servicios Múltiples de Puerto Armuelles (Coosemupar) presentó al Consejo de Gabinete la propuesta de compra de los activos de la cooperativa para enfrentar el pago de las liquidaciones de los trabajadores, un importante paso para superar los problemas que agobian la región de Barú.

Sobre esta decisión, la ministra de Trabajo y Desarrollo Laboral, Alma Cortés, expresó su complacencia y anunció acciones de apoyo para los residentes del área, entre las que están el programa Mi Primer Empleo, y capacitaciones para que la gente pueda acceder a puestos de trabajo en las nuevas empresas que llegarán al área.

Pero, mientras los actores de la crisis se ponían de acuerdo y decidían qué hacer, los trabajadores sufrían muchas carencias.

EL LADO HUMANO DE LA CRISIS

De la que en un tiempo fue una de las áreas de mayor bonanza económica del país por la producción de banano de la Chiriqui Land Company, hoy prácticamente no queda nada. En las 12 fincas que proveían de suficientes puestos de trabajo, sólo se observan plantaciones descuidadas, chatarras e instalaciones abandonadas.

Los caminos, puentes de acceso y tierras donde se cosechaba el banano, ahora están deteriorados y dominados por los herbazales.

El panorama es desolador, lleno de estructuras ideales para el refugio de los delincuentes.

La mayoría de la gente no tiene luz, agua, seguridad ni tiendas o abarroterías para satisfacer sus necesidades básicas.

En la región se siente la tristeza y los moradores cuentan que, pese a las promesas del Gobierno para resolver sus problemas, no ven la luz al final del túnel.

Más de 2 mil trabajadores bananeros —jefes de familias— no tienen ingresos fijos y muchos de sus hijos no han seguido sus estudios porque no hay dinero para útiles ni para pasaje, ya que los colegios quedan distantes.

Los trabajadores que siempre han cuidado las instalaciones de Coosemupar se quejan de que hace casi un año no se les paga por esto, pero lo siguen haciendo para que no se roben lo poco que queda.

Los trabajadores de las bananeras están conscientes de que la mayoría pasa los 50 años y comprenden que la nueva empresa que se encargue de Coosemupar requerirá gente nueva. Sólo esperan que sean liquidados de manera justa.

EXPECTATIVAS

Pese al desánimo, los acuerdos y anuncios parecen renovar la esperanza de un mejor futuro.

El alcalde de Barú, Franklin Valdez, ha dicho que la ilusión ha renacido. ‘Puerto Armuelles está golpeado, pero sabemos que vendrán nuevos días para nosotros’, puntualizó.