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06 de Mar de 2021

Nacional

La furia de la naturaleza

PANAMÁ. Un terremoto de 8.9 grados en la escala de Richter, el más fuerte registrado en Japón en 140 años, dejó centenares de muertos y ...

PANAMÁ. Un terremoto de 8.9 grados en la escala de Richter, el más fuerte registrado en Japón en 140 años, dejó centenares de muertos y desaparecidos. Al cierre de esta edición, el balance actualizado registraba la muerte de 436 personas, 725 desaparecidos y 1,028 heridos. Sin embargo, el Gobierno asiático estima que la cifra de víctimas podría sobrepasar las mil.

En el país se decretó, además, una ‘situación de emergencia de energía nuclear’ debido a problemas con una central atómica.

El desastre se produjo luego de que la placa del Pacífico se deslizara por debajo de la Norteamericana. La fricción provocó que el suelo se rompiera y se diera una liberación de energía sísmica, explicó Eric Chichaco, ingeniero geólogo de la Universidad de Panamá (UP). Tras el terremoto, un tsunami devastador con olas de hasta 10 metros de altura penetró 5 kilómetros tierra adentro arrastrando todo lo que encontró a su paso. La alerta sobre la llegada de fuertes marejadas y oleajes se extendió a varios países localizados en el Pacífico, entre ellos Panamá.

Pasadas las 10 de la mañana, en conferencia de prensa el presidente de la República, Ricardo Martinelli, llamó a mantener la calma y la tranquilidad. ‘Hay que estar atentos a los informes que a partir de ahora emitirá el Centro de Operaciones para conocer posibles acciones’, dijo el mandatario.

Por su parte, Arturo Alvarado, director del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), informó que el impacto de las olas en tierras panameñas por el fenómeno, según el Centro de Geociencias de la UP, sería mínimo.

Los expertos consideraron que la posición geográfica del país en forma de ‘ese’ acostada y el tiempo de recorrido de las olas fueron las razones para que el impacto en las costas panameñas haya sido menor. El tsunami llegó debilitado a Centroamérica. El fenómeno no alteró el oleaje y Panamá levantó la alerta al anochecer del viernes.

El director del Sinaproc reconoció que entre los panameños falta educación para enfrentarse a situaciones como la ocurrida, por lo que consideró necesario iniciar, en los próximos días, una masiva campaña de educación en casos de desastres.

No obstante —y a diferencia de otros países de la región que tomaron medidas de prevención— el Gobierno Nacional sólo decidió la suspensión de las clases en las escuelas oficiales de las costas en el Pacífico a las 4 de la tarde de ayer. El horario en las dependencias del Estado se mantuvo.

En tanto, en la península de Azuero, la pesca artesanal quedó suspendida por precaución. El resto de las actividades en el país se desarrollaron con total normalidad.

La Embajada de Panamá en el país asiático reportó la presencia de 88 panameños en Japón sin que resultaran afectados. En la cifra se incluía al ministro de Seguridad, José Raúl Mulino, quien está en misión oficial en Tokio. Mulino vivió de cerca el terremoto. ‘Ha sido una experiencia desagradable que jamás quiero volver a vivir ni se la deseo a nadie’, dijo a través de una nota de prensa.

Martinelli anunció la compra de seis boyas o mareógrafos —instrumentos que registran de forma gráfica el nivel que alcanzan las aguas del mar en las distintas horas del día—.