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29 de Feb de 2020

Nacional

Cada vez son más los panameños adictos al juego

PANAMÁ. En el año 2010, los panameños apostaron más de 500 millones de dólares en casinos y salas de juego de todo el país. Y solo en el...

PANAMÁ. En el año 2010, los panameños apostaron más de 500 millones de dólares en casinos y salas de juego de todo el país. Y solo en el mes de enero del 2011, se recaudó 5 millones de dólares fuera de pagos de planillas, impuestos y demás gastos.

Pero dentro de los millones de dólares ganados se encuentran los jugadores y una enfermedad que, según informes del Instituto Nacional de Psiquiatría, las cifras de los que la padecen van en aumento.

Se trata de la ludopatía, un mal silencioso que causa los mismos perjuicios que otras adicciones, como la cocaína y el alcohol.

Este mal es definido como el impulso irreprimible de jugar a pesar de ser consciente de sus consecuencias y del deseo de detenerse, (aunque no todo el que juega es ludópata), cuando el juego pasa a centrar las actividades de la vida, ya hay un problema.

En Panamá, cientos de personas asisten diariamente a las salas de casinos para apostar sus salarios y hasta propiedades familiares. Se alejan de la familia, bajan el rendimiento laboral, adquieren deudas, préstamos, giran cheques sin fondo con la fantasía de que el siguiente juego lo van a ganar y podrán cubrir las deudas.

Juana Herrera, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría, explica que muchas personas encuentran en el juego el entretenimiento que no tienen ni en sus casas ni en su núcleo familiar; allí hacen amigos y se deslumbran con la parafernalia alrededor de una adicción, en este caso las luces, mujeres repartiendo aperitivos y tragos, situación que da una aparente sensación de satisfacción y felicidad.

Muchas de estas personas pierden todo en las salas de juegos y casinos; algunos pasan días enteros dentro de estos sitios dejando de asistir a sus trabajos y entregándose a este mundo de supuesta felicidad.

TRATAMIENTOS

Si bien ningún país tiene un estudio completo sobre ludopatía, se sabe que es un mal que padece el 2% de los panameños y que seguirá en aumento por la gran cantidad de casinos y salas de juegos diseminadas en todo Panamá.

Según Gisselle Brea, directora de la Junta de Control de Juegos, el panameño gasta más en lotería que en casinos.

‘Las salas de máquina pagan un 16% y los casinos 12% en impuestos, por eso se incrementá la ganancia de los juegos de azar y trabajamos en la reglamentación, la industria del casino paga 1 millón de dólares por apertura de cada casino’.

De los ingresos del 2010, el Estado panameño recibió la módica suma de $51 millones por la ganancia anual de casinos y juegos de azar.

A lgunas asociaciones ligadas a los juegos de azar resolvieron abrir el programa de autoexclusión, que es cuando la persona ya sabe que tiene un problema de compulsión en el juego y se acerca para que le hagan una tarjeta para que al momento de querer ingresar a algún casino se le niegue la entrada.

La Asociación de Juegos de Azar (AZAJA) es la encargada de este proyecto y, según sus propios datos, a tan solo 183 personas no se les permite jugar en las salas administradas por los miembros de esta asociación, que son las salas del Hipódromo Presidente Remón, Crown Casino, Fiesta Casinos, Venetto Hotel y Casino, Royal Casino, junto con las 14 salas que operan a nivel nacional de estas empresas.

Son pocos los que se acercan a estos programas, ya que muchos no aceptan que tienen una conducta compulsiva al jugar y lo ven como una forma más de diversión.

Si bien hay varios programas abiertos a toda persona con este problema, la realidad es que este mal crece y afecta en su mayoría a los adultos mayores, llevándolos a gastar lo poco que reciben de sus jubilaciones.

La expectativa de vida de los panameños es alta y la soledad del adulto mayor la compensa en algunos casos en estos espacios.

Hasta el momento ningún gobierno ha hecho un alto a la proliferación de casinos y salas de juego en Panamá, siendo un negocio en donde se gana millones, pero que enferma a muchas personas.

Esta enfermedad se presenta como una más de las adicciones de nuestra sociedad consumista.