19 de Oct de 2021

Nacional

Visas marinas: otra opción para delinquir

PANAMÁ. Luego del escándalo desatado en el Servicio Nacional de Migración (SNM) por la supuesta corrupción ligada a la entrega de visas ...

PANAMÁ. Luego del escándalo desatado en el Servicio Nacional de Migración (SNM) por la supuesta corrupción ligada a la entrega de visas de no residentes revelada por una investigación de La Estrella, nuevas pesquisas judiciales vuelven a poner al SNM en el ojo de la tormenta.

Aunque el presidente de la República, Ricardo Martinelli, intentó enterrar el chanchullo -y de cuidar a María Cristina González en el camino- con la decisión de fusionar la Autoridad de Aduanas con el Servicio Nacional de Migración (SNM) -además pasar al Consejo de Seguridad la facultad de otorgar visas restringidas- lo cierto es que la historia no termina allí. La Estrella accedió a documentación interna de Migración donde se revela una nueva modalidad de tráfico de personas en Panamá: los short pass o también llamadas visas marinas. Y no sólo eso: también se revela la trama secreta de cómo la directora de Migración se negó a investigar a una empresa, a pesar de la evidencia recogida ligada al tráfico de personas.

DE PASO

Los short pass son una figura legal especial para marinos en tránsito que llegan a territorio panameño por vía aérea o marítima con la intención de abordar otra embarcación. Sin embargo, una vez en Panamá, hay casos en los marinos se quedan a vivir aquí.

Según expediente que reposa en el SNM y al cual tuvo acceso este diario los hechos investigados sucedieron en junio de 2009 y hablan de 11 personas. Los chinos partieron desde la provincia de Guangdong. Abordaron el vuelo CS633 de China Southern Airlines con destino a Hong Kong. En esta ciudad hicieron un trasbordo al vuelo KLM890 que los llevó a Ámsterdam, Holanda. Tras el arribo a Europa cambiaban de vuelo al KLM 757 con destino a Panamá.

La empresa que gestionó el viaje se llama OCEAN CROSS. Su labor consiste, en apariencia, en brindar servicios y consultorías marinas integrales. La empresa figura a nombre de Osvaldo Manuel González. Ocean Cross fue la encargada de tramitar ante la Cámara Marítima -que tiene la función delegada de entregar y controlar estas visas para marineros- el ingreso de los chinos. Incluso fue la empresa la que envío a la línea aérea los documentos que permitieron embarcar a los pasajeros.

Lo cierto es que los ciudadanos chinos llegaron a Panamá, donde se supone debían abordar el barco Imperial Spirit -previo inicio de su travesía por el Canal de Panamá- de cuya tripulación supuestamente formaban parte. Incluso la empresa hasta le envío un fax al SNM comunicando que la historia había tenido el final esperado. Es decir, que los marinos se embarcaron en el Imperial Spirit. Incluían en los documentos la visa de los marinos, pero sin el sello de embarque.

Quizá por eso Migración decidió investigar. Y bingo: la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) dijo que en sus registros de marineros activos no figuraban. El capitán de la nave fue más lejos: no esperaba a los marinos chinos ni conocía nada de Ocean Cross. C.B. FENTON era su empresa tramitadora. Todos estos hechos sucedieron semanas antes del cambio de $>Gobierno Nacional y de la llegada de María Cristina González a Migración.

ESA MUJER

María Cristina llevaba horas en el cargo cuando recibió en su flamante despacho el reporte de tres páginas 025-09-RC, fechado el 2 de julio de 2009. Allí le advirtieron que la empresa Ocean Cross ‘pudiera estar involucrada en el tráfico ilícito de personas’. El funcionario solicitaba allí mismo que ‘se le suspendan todas las operaciones migratorias marítimas hasta tanto no aclare su situación y su posible participación en el tráfico ilícito de personas’. Recomendó también que se ‘alerte al Consejo de Seguridad en el aeropuerto de Tocumen para impedir el ingreso y poder detectar quiénes pudieran estar involucrados’. Encomendó a Asuntos Internos INVESTIGAR. Lo escribió así, en mayúsculas cerradas. La Directora lo leyó de inmediato. Sin embargo, no movería ni un dedo. Es más, Ocean Cross siguió trabajando bajo su mandato con sospechosa soltura.

DEMANDA EN REVERSA

Extrañamente, el 30 de noviembre de 2010, la empresa Ocean Cross interpuso una querella ante el Ministerio Público contra la directora del SNM y Yendira Caballero, jefa de Migración en el sector Pacífico. La querella fue por los presuntos delitos de abuso de autoridad, infracción de los deberes de servidores públicos y corrupción. Se pide que ambas ‘se les separe del cargo. Que sean investigadas y se les imponga la sanción penal correspondiente. Por costumbres inadecuadas de funcionarios inescrupulosos que pretenden que por brindar sus servicios, los apoyen con donaciones para fiestas, ventas de boletos para happy hours, rifas entre otras cosas’.

En la misma denuncia señalan a Yendira Caballero por ‘inventar que a la empresa se les estaba adelantando una investigación y que no podía darle trámite a sus solicitudes’. Sin embargo, lo que decía Caballero era real: la empresa estaba siendo investigada y no podía tramitar. Lo que Caballero no sabía era que esa investigación estaba engavetada.

EL ALLANAMIENTO

De manera sorpresiva, el 24 de marzo de 2011 por la mañana, antes del inicio de la jornada laboral, personal cercano a la directora se presentó al Puerto de Balboa, a la oficina de Caballero para realizar una auditoría en su ausencia. Cualquier papel que estuviera en la oficina fue revisado en ese momento, según informó Mohameth Cedeño, funcionario de ese sector y ex chofer de Rolando Taboada, ex Jefe de Seguridad del SNM. En esta oficina reposaba el expediente original del caso Ocean Cross. El Documento desapareció después del allanamiento. No habían transcurrido 24 horas cuando Jorge Luis Álvarez, representante legal de Ocean Cross, mediante una nota enviada al procurador José Ayú Prado el 25 de marzo de 2011 ‘desiste de la pretensión punitiva’ en contra de la directora del SNM y su subalterna.

La única justificación: ‘hubo un malentendido’. Lo cierto es que todos los protagonistas pensaban que los documentos habían desaparecido. Dos días después, el 27 de marzo de 2011, se publicó en este diario una nota en la que se informa que la empresa estaba tramitando visas a cubanos con el apoyo de funcionarios de la institución. Parecía que había final feliz. Pero no. Mañana, segunda entrega.