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22 de May de 2022

Nacional

El liberalismo rumbo hacia su fragmentación total

Las pugnas del Partido Liberal en los años que nos ocupan, son producto de rivalidades por puestos de gobierno y además por el hecho de ...

Las pugnas del Partido Liberal en los años que nos ocupan, son producto de rivalidades por puestos de gobierno y además por el hecho de que muchos dirigentes conservadores contemporizaban en buena medida con los liberales, interviniendo con su participación en la actividad partidista liberal.

De tal forma que el liberalismo panameño al verse sin un fuerte contendor en la arena política, en vez de mantenerse unido inicia un proceso de fragmentación interna por causa de personalidades que atraen para sí sectores del partido, no en función del colectivo político y sus ideales, sino de su persona.

Se acentúa de esta manera, un fenómeno, que aunque databa del siglo anterior, iba a marcar con firmeza las siguientes décadas de nuestro acontecer político: el caudillismo politiquero.

Ejemplifica esta aseveración el nacimiento de el Club Liberal Istmeño que, formado para impulsar la candidatura de Pablo Arosemena, acude a Washington a solicitar al Presidente Taft, su apoyo y a desacreditar a Porras apoyado por la Unión Patriótica.

Los autores que se han ocupado de los partidos políticos en Panamá y que han estado más cerca de los hechos fueron: Ramón Maximiliano Valdés, quien escribió sobre el tema en 1911 1 en controversia con Ricardo Arias Ferraud, Fernando Guardia en 1931 2 , Diógenes de la Rosa en 1960 3 y Víctor Florencio Goytía en 1969 4 .

BANDOS EN CONFLICTO

Todos destacaron que la confrontación política entre los dos partidos que heredada de Colombia, el liberal y el conservador, ha sido en Panamá mucho menos radical y muchísimo menos cruenta que en Colombia y que cuando no fue así, como en la Guerra de los Mil Días, fue a causa de una influencia colombiana directa.

Se explica el hecho porque en Panamá ambos partidos favorecían la autonomía local sobre el centralismo, mientras que en Colombia se enfrentaban el federalismo vs. el centralismo, y porque en Panamá ambos compartían los reclamos de cara al gobierno central en Bogotá, al mismo tiempo que un ethos nacional comercial, tendiente a preferir una buena transacción a una mala pelea y no preocuparse demasiado por las consideraciones ideológicas que enmarcaban y endurecían actuaciones de cada cual.

Pero los conservadores panameños mantenían que la ‘entente’ bipartidista bajo liderazgo conservador que se dio para la Independencia representaba un resultado definitivo ‘de la historia de nuestros viejos y desacreditados partidos, que iban arrastrando la República al abismo’ 5 , mientras que para los liberales panameños el acuerdo independentista no tenía ‘un alcance ilimitado’ y debía dar lugar a un resurgimiento de los partidos cada uno con su propia y reafirmada ideología, como argumentó Ramón Maximiliano Valdés en oposición a Ricardo Arias Ferraud, a quien Diógenes de la Rosa, sabiendo que no era conservador, lo llamó por su liberalismo moderado y conciliador un ‘adicto a un liberalismo astringente’ 6 . También es pertinente citar las palabras de Eusebio a Morales:

‘La obra de Separación según la entendió el Partido Liberal, no tuvo por objeto la realización de un negocio ni el aumento de bienes temporales para los promotores: ella fue el resultado de un anhelo general de renovación y de mejoramiento político y social, después del largo y luctuoso período de persecuciones y de matanzas, de desolación y de desorden.

Esta fue la esperanza que animó al liberalismo a prestarle su decisivo apoyo al movimiento y fue el Partido Liberal quien le dio fuerza y prestigio.

La única resistencia moral que la independencia tuvo, fue, en efecto, la de los interesados en perpetuar el antiguo régimen que eran los que veían, en la nueva situación, el fin de su poder y el aniquilamiento de sus sistemas.

‘El Partido Liberal no aspira a perseguir ni a destruir: ni es salvaje, ni es iconoclasta. Pueden nuestros adversarios tener la convicción de que el triunfo del liberalismo no implicará el imperio de un exclusivismo estrecho que aparte del servicio de la patria a muchos conservadores que lo honran; pueden también estar seguros de que el liberalismo encontrará la fórmula adecuada al establecimiento de un régimen que se acerque a los sistemas parlamentarios, en el cual sea intocable para los partido el primer Magistrado de la Nación, mediante el deber político correlativo de gobernar con la mayoría parlamentaria. Ese es el único modo de mantener al Presidente de la República en el carácter de poder moderador sin interés en las contiendas electorales y el único medio de salvar el porvenir y la honra de esta tierra querida’ 8 .

DE CRÍA NATIVA

Como podemos observar, ni los conservadores panameños se mostraron retardatarios, ni los liberales tan anticlericales.

Fueron conservadores y liberales a lo panameño. La concordia fue tanto más factible realizarla, que algunos de los principales liberales como Belisario Porras que se encontraba en el exterior desde el segundo año de la Guerra de los Mil Días, rechazaron el movimiento de independencia o se marginaron del mismo, como Buenaventura Correoso, mientras que otros dirigentes liberales como Carlos A. Mendoza, Pablo Arosemena, Eusebio A. Morales, Francisco Filós y el General Domingo Díaz De Obaldía participaron en él y lo apoyaron por todos los medios a su alcance.

Ellos convocaron a sus seguidores para marchar a las Bóvedas el día 3 de noviembre y ejercer presión sobre los militares colombianos como también para asistir el 4 de noviembre a la Plaza de la Independencia para demostrarse a favor del anuncio público de la misma. Don Carlos A. Mendoza incluso encabezó una marcha a favor del Convenio del Canal Ístmico de 1903 y el Presidente de la Asamblea Constituyente, Pablo Arosemena votó a favor del artículo 136 de la Constitución propuesto por Don Tomás Arias y el Dr. Amador Guerrero, permitiendo la intervención norteamericana en caso de desorden público o violación de la Constitución.

Según él, los panameños renunciábamos así a matarnos los unos a los otros por las guerras civiles análogas a las que en Colombia se generaban habitualmente a raíz de las elecciones.

Estas características de los conservadores y liberales panameños facilitaron la práctica de las coaliciones que prevaleció al comienzo de la República, aunque no faltaron pugnas partidarias, algunas de ellas graves.

Al poco tiempo de iniciado el gobierno de Amador Guerrero se constituyeron, por una parte, el Partido Constitucional, integrado por conservadores con algunos liberales, que escogieron como candidato a presidente para las elecciones de 1908 al liberal moderado Ricardo Arias Ferraud, y, por la otra parte, la Coalición Republicana, integrada por liberales, entre los cuales Carlos A. Mendoza y Eusebio Morales, con algunos conservadores, que propusieron como candidato al conservador moderado José Domingo de Obaldía Gallegos.

Tales coaliciones habrían de repetirse en los años siguientes, pero enfrentando a candidatos que ambos eran liberales, con adlátere conservadores subordinados 9 , y no como en este caso un liberal vs. un conservador.

Pronto, demasiado pronto para su gusto, le llegó la hora a Pablo Arosemena de las elecciones de octubre de 1912, que fueron violentas, a pesar de la intervención norteamericana y de la solicitud de abstención por parte Pedro Díaz De Obaldía, el candidato que él escogió y apoyó para que corriera contra Porras, quien ganó.

Falleció, Pablo Arosemena Alba el 29 de agosto de 1920 a los 84 años de edad. Tenía 74 años, cuando ocupó la presidencia en octubre del año 1910, lo que le convierte en el presidente de más edad al asumir el cargo.