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27 de Nov de 2020

Nacional

Embalses a su máximo nivel; derrame inminente

PANAMÁ. Chepo está en alerta. Las constantes lluvias de las últimas semanas despiertan recuerdos tras las inundaciones del 8 de diciembr...

PANAMÁ. Chepo está en alerta. Las constantes lluvias de las últimas semanas despiertan recuerdos tras las inundaciones del 8 de diciembre del año pasado en Los Llanos, donde más de 4 mil personas quedaron a la deriva. 138 familias lo perdieron todo.

Aunque la comunidad de Los Llanos está casi desierta, los lugareños siguen enojados porque todavía no tienen respuestas de las autoridades. Para ellos lo ocurrido aún los indigna.

Ovidio Jiménez es uno de los chepanos que culpa a la hidroeléctrica AES en Bayano como responsable de las inundaciones. Él y otros vecinos piden a la empresa que pague por los daños causados e indemnice a las familias.

Las inquietudes de los afectados se agudizan con el reciente anuncio de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), que alerta de los máximo niveles de agua en las represas de Gatún y Alajuela, y programa derrames preventivos a través de los vertederos de ambas represas.

La medida obliga a que las poblaciones situadas en las riberas de la vía acuática estén atentas al silbato que anuncia el inicio de la operación.

Pero la medida no solo debe aplicar para los que viven cerca de la cuenca, debe ir dirigida a toda la población, al menos así piensa el arquitecto Néstor Osorio, profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Panamá y experto en represas.

CONTROL EN HIDROELÉCTRICAS

Osorio analiza que Panamá está ante fenómenos de la naturaleza que se deben exclusivamente a que el hombre ha intervenido en el descontrol del planeta.

El experto explica que así como funcionan las represas de Gatún y Alajuela, donde deben ser vertidas las aguas debido al aumento del nivel por las lluvias, así mismo debe aplicarse a las demás hidroeléctricas que deben contar con un plan de evacuación del agua, a fin de evitar crecidas de ríos que provocan inundaciones en zonas de alto riesgo.

El lago Alajuela está 25 metros más alto que el Gatún, y éste, 50 metros más alto que la ciudad de Panamá; por ende, la ACP sabe cuál es la capacidad límite de su embalse. En el caso del nivel del agua de Alajuela durante el año, varía de 765 millones de metros cúbicos cuando está lleno a 222 millones de metros cúbicos al nivel más bajo, lo que hace necesario un protocolo de vertido riguroso.

Osorio culpa al gobierno de no establecer políticas de seguridad, tanto para advertir a la población cuáles lugares no son habitables, al igual para las empresas que deben saber qué hacer con el agua que almacenan y cumplir con el protocolo de vertido para evitar lo que ocurrió el año pasado.