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05 de Mar de 2021

Nacional

Tabasará I y II: riesgo para legado ngäbe

PANAMÁ. Los efectos que tendría el desarrollo de hidroeléctricas en la cuenca del río Tabasará (que empieza en la comarca Ngäbe Buglé) s...

PANAMÁ. Los efectos que tendría el desarrollo de hidroeléctricas en la cuenca del río Tabasará (que empieza en la comarca Ngäbe Buglé) serían devastadores.

Al menos así lo plantean los ecologistas y la lectura que hace más de diez años hizo el entonces defensor del Pueblo, Ítalo Antinori.

Los proyectos hidroeléctricos Tabasará I y II están siendo levantados al estilo represa. Con este tipo de plantas, aseguran los expertos, hasta el 90% del agua podría perderse. El restante (10%) sería para las actividades cotidianas

A las orillas del Tabasará viven más de 40 comunidades indígenas, que dependen de ese afluente para transportarse entre la propia comarca, y a Chiriquí y Veraguas. También lo necesitan para alimentarse, bañarse y lavar sus mudas.

Por el otro lado, al menos 711 hectáreas de potreros, 35 de bosques, 12 de plantaciones forestales y 138 hectáreas que ocupa el cauce del río quedarían inundadas con la construcción de represas para atrapar el agua que generará electricidad.

Antinori, en intervención por los conflictos que creó la idea de la hidroeléctrica entre Consorcio Tabasará y los indígenas, aseguró que el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) no contenía toda la verdad sobre la cantidad de gente que resultaría afectada.

Y, agrega la directora de ANCON, Alida Spadafora, aún no hay un estudio que refleje datos concretos sobre la preocupación.

Pero más allá del impacto social está el ecológico. Estudios del Banco Interametricano de Desarrollo sostienen que la actividad hidroeléctrica es sumamente dañina a la vida silvestre acuática. La construcción de la hidroeléctrica también permearía en la capacidad del suelo de infiltrar el agua, y por ende, echaría abajo cultivos.

Los indígenas han utilizado todos estos argumentos. Aseguran que jamás fueron consultados por el Consorcio Tabasará para llevar adelante el proyecto. Por eso demandaron ante la Corte Suprema de Justicia que el EIA es débil y no registra los verdaderos daños. Y aún así la construcción avanza.