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26 de Oct de 2020

Nacional

Mucha riqueza para unos cuantos; mucha pobreza para la mayoría

El pasado viernes 17 fue el ‘Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza’.

Panamá es un país rico, muy rico. Solo hay que ver las cifras: En el 2013 tuvo un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 8.3%, que ahora es de $42.65 miles de millones a nivel colectivo y de $11.037, según el Banco Mundial (BM), que cataloga al istmo como una nación con un ‘ingreso medio-alto’.

Pero Panamá es un país desigual, muy desigual. Según el propio BM, el 20% de la población, la llamada ‘clase alta’, maneja el 56% de los ingresos que se hacen en el país. El 10% de los más pobres, reciben el 3.3% del ingreso del país. Datos de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), colocan a Panamá como el sexto país más desigual de América Latina.

Tan solo hace unas semanas, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), publicó un comunicado en el que destacan que, de los aproximadamente 3 millones 864 mil habitantes de Panamá, el 25.8% (996 mil 912) es pobre y el 11 % (423 mil personas) está en la indigencia o pobreza extrema.

LA RAÍZ DEL PROBLEMA

Para Mariela Arce, economista e investigadora, el problema radica en que ‘desde siempre, [el país] ha tenido un problema en separar su modelo de desarrollo y el de democracia’. Comenta Arce que Panamá tiene un modelo democrático que es ‘ concentrador, partidocrático y centralista’, lo cual, para la también educadora, trae como consecuencia que se tenga un modelo ‘económico monopólico, de un exacerbado capitalismo, con una voracidad en su forma de hacer economía’.

La catedrática, Briseida Allard, considera que un factor determinante es que en Panamá todavía se tiene una ‘mirada colonial’, en la que unos cuantos acaparan los recursos que se generan. La socióloga dice que ‘Panamá siempre ha generado riqueza, pero siempre se queda en un sector. Allard también considera que la pobreza y la inequidad en el país son causados, en gran parte por ‘el sistema internacional que hemos adoptado, el cual se ha mantenido y, sobre todo, hace más difícil la vida en las condiciones de globalización y neoliberalismo en que vivimos hoy’.

Arce añade: ‘La pobreza de Panamá es por desigualdad, por eso tenemos uno de los peores lugares en distribución de la riqueza’.

Maribel Gordón, economista, lamenta que ‘el modelo económico de ‘servicio-comercio’, ha generado una hipertrofia económica que acentúa la desigualdad social, sectorial y geográfica’. Así como Allard, Gordón señala a ‘las prácticas neoliberales como un factor determinante de la pobreza y las desigualdades, pues establecen un modelo económico que privilegia la ganancia por encima de la atención de las necesidades sociales de la población’. Para la también política, ‘el resultado es un contraste dicotómico que mantiene por un lado un ‘boom económico’ y por el otro lado ‘indicadores sociales precarios’.

RESULTADOS INSATISFACTORIOS

En el comunicado del MEF donde se revelan algunas cifras de la pobreza en Panamá, se destaca que ‘los índices de pobreza e indigencia han venido disminuyendo paulatinamente’. Datos del Ministerio reportaron que ‘la proporción de personas en condiciones de pobreza en general disminuyó de 27.6% en 2011 a 25.8% en marzo de 2014, lo que equivale a que 18 mil 852 personas salieron de los márgenes de pobreza en ese periodo’.

Para la también docente de Relaciones Internacionales, Allard, 18 mil 852 personas es ‘una cifra muy ínfima si se toma en cuenta los grandes ingresos que se registran, además de una población que ha ido creciendo y una alta migración’.

Maribel Gordón, por otro lado, ni siquiera cree que la cifra del MEF es cierta, pues ‘el umbral para medir la línea de pobreza ha sido establecido por el Banco Mundial en 1.25 dólares diarios, que le debe permitir a cada persona cubrir diariamente su alimentación (desayuno, almuerzo y cena) y otros gastos necesarios (por ejemplo transporte, entre otros)’. La excandidata a vicepresidente indica que ‘si este dato abstracto lo lleva a la realidad concreta panameña, se dará cuenta que muchas de esas 18 mil personas continúan en pobreza’.

LA SOLUCIÓN DEL MEF

El 11% del país cae en pobreza extrema, pero podría ser peor, considera el comunicado del MEF, el cual resalta el valor de los subsidios que existen actualmente: ‘Los programas sociales de transferencia económica como la Red de Oportunidades, 120 a los 65, la Beca Universal, entre otros de gran impacto social, han mitigado la brecha de pobreza e indigencia que padecen los grupos más vulnerables económicamente del país, evitando que más de 100 mil personas cayeran en condición de indigencia, señala un informe de la Dirección de Análisis Económico y Social del Ministerio de Economía y Finanzas’.

Para el presupuesto 2014, el gobierno nacional contaba con un total de 24 subsidios distintos, clasificados en tres grupos: Hogares, Caja del Seguro Social y Empresas. Una de las primeras acciones de Juan Carlos Varela al llegar al poder, fue llevar a la Asamblea, a través de su Gabinete, las propuestas para aumentar los montos que entregaba la ‘Beca Universal’ y el rango de cobertura del programa ‘120 a los 70’ que pasó a ser ‘120 a los 65’. Sin contar que se han creado otros paliativos como el que se le da a los expandilleros, que se acogieron a la amnistía ofrecida por esta administración. Estos aumentos ni estos nuevos pagos estaban incluidos en el presupuesto que se aprobó para este año, por lo que la cifra de mil 642 millones de dólares destinadas para afrontar estos compromisos durante la vigencia fiscal vigente se incrementaron.

Además, a través de los diputados, también han llegado al Palacio Justo Arosemena algunas propuestas para crear nuevos subsidios como , por ejemplo, el que beneficiaría a las personas con obesidad al ser operadas de manera gratuita; el que le daría $480 a las embarazadas que no tienen seguro social; o el que otorgaría $180 a los estudiantes de las escuelas nocturnas.

Datos suministrados por el MEF indican que para la vigencia fiscal 2015, se estipula que, en calidad de subsidios, se deberán invertir mil 608 millones de dólares.

Esta cifra es menor a la de la vigencia fiscal 2014, a pesar de que hay nuevos subsidios y que otros que ya existían han sido ampliados.

Voceros del MEF explican esta situación y aclaran que ‘el aumento por la ampliación de la ‘Beca Universal’, ‘120 a los 65’ y el subsidio al Metro corresponden a la vigencia 2015, que será de más o menos 100 millones [de dólares]; lo que será más que compensado con la rebaja del subsidio eléctrico, que se dará con el ajuste de la tarifa eléctrica a partir de enero de 2015’.

Los funcionarios del Ministerio también indican que ‘adicional, vale la pena aclarar que se adelantan análisis para focalizar los subsidios vigentes de manera que lleguen a las personas que realmente lo necesitan y se reduzca progresivamente el impacto de estos dentro del presupuesto’ .

UNA FALSA SALIDA

A pesar de la visión del MEF sobre los subsidios, estos tienen sus detractores. Briseida Allard comenta que estas subvenciones estatales ‘resuelven, pero no lo necesario ni lo suficiente como para que la pobreza sea realmente encarada. No hay posibilidad con estas medidas, que son solo paliativos, para enfrentar la pobreza desde lo estructural. Con estos programas asistencialistas es poco posible [erradicar la pobreza], pues no tienen un impacto realmente importante en el esfuerzo del Estado en el combate a la pobreza’.

Juana Camargo, socióloga, tampoco ve con ojos favorables los subsidios; sin embargo, aclara: ‘No es que no deben haber subsidios; pero también hay que ver qué tipo de subsidios. Hay que verlo con detenimiento, porque hay sectores de la población que los necesitan. Hay que ver a quién benefician’. Camargo da como ejemplo el ‘120 a los 65’, el cual, se entiende hasta cierto punto porque ‘hay gente que no tiene una pensión de vejez, y el Estado los debe apoyar’.

Mariela Arce considera que ‘si bien es cierto que en determinado momento hay que alentar a un sector de la población que está por debajo de la línea del empobrecimiento, hay que hacerlo con una mirada de que estas personas se vuelvan en actores de su propio cambio, no en personas que esperan que un estado paternalista les resuelva desde afuera. Hay que generar una conciencia de corresponsabilidad para que sean proactivos’.

Maribel Gordón añade otros elementos que hacen negativos los subsidios: ‘En el marco de la otorgación de subsidios, no es clara la fuente de financiamiento de los mismos, recurriendo en muchos casos a la imposición de nuevos impuestos o el aumento de éstos. Siendo regresivo el sistema tributario panameño, afectan fundamentalmente a los asalariados y profesionales que son los que significativamente pagan impuestos’.

La economista también critica que ‘mucho de los subsidios no son directo a los consumidores, sino que pasan a manos de las empresas a quienes se les garantiza máximas ganancias’ Gordón, sobre esto, censura que ‘no son cuestionados los subsidios que reciben las grandes corporaciones empresariales a las cuáles se les ha venido reduciendo el pago de impuesto sobre la renta’.

VERDADERAS SOLUCIONES

Si los subsidios no son la manera correcta para acabar con la inequidad y la pobreza, entonces, ¿cuál es el método adecuado para sacar a Panamá del ‘tercer mundo’?

El catedrático Juan Jované dice que ‘para acabar con la pobreza hay que invertir en el recurso humano, educación, que sabemos que no está funcionando bien; la salud, que también tiene problemas; saneamiento ambiental (el agua potable, etc.). Esas políticas, que son las que resuelven el problema, no se están llevando adelante. Ayudar a personas temporalmente es importante, pero lo más importante es resolver que la gente pueda actuar por sus propios medios’.

Juana Camargo coincide con Jované, y opina que ‘la educación es una de las herramientas para que la gente se desarrolle’. El problema es que, comenta Camargo, ‘tenemos un sistema educativo, que es un desastre’. La socióloga añade que ‘sin políticas integrales, que piensen en el país, qué vamos a encontrar, más que miseria’.

El problema con las ‘políticas’, por lo menos las integrales de tipo social, opina Briseida Allard, es que, desde hace un tiempo, ‘han perdido mucho de su significado en términos de integralidad y corresponsabilidad del Estado con los individuos y las organizaciones para buscar una sociedad más equitativa’.

La educadora Mariela Arce asegura, por su parte, que en Panamá ‘debe haber realmente un acceso a los recursos públicos. Debe haber una distribución del ingreso’, la economista asegura que ‘hay modelos de crecimiento que, a largo plazo, no son sostenibles, porque la población y el elitismo y la mala distribución de la riqueza generarán condiciones de inestabilidad social que serían inviables’.

Hace unas semanas, para otro reportaje publicado en La Estrella de Panamá , el entonces director de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura, José Luis Ford, urgía al gobierno una reconsideración en el uso de subsidios por la pesada carga que representaban para algunos sectores de la sociedad: ‘El gasto en subsidios es costeado por el presupuesto del Estado, compuesto en gran parte por los impuestos que los contribuyentes debemos pagar. Consideramos que los subsidios deben ser temporales y focalizados ya que estos representan una pesada carga para todos los contribuyentes y no son sostenibles en el tiempo por el incremento poblacional y los efectos de la inflación. Los subsidios incentivan el consumo en lugar del ahorro’.

Ford, también comentaba, así como Jované y Camargo que la salida real a la pobreza es la educación: ‘debe atenderse la raíz de los problemas sociales, a través de una mejor educación que le permite a la ciudadanía, acceder a plazas con mayores remuneraciones’.

EL CAMINO EQUIVOCADO

La catedrática Juana Camargo observa que en Panamá ‘no hay políticas reales para desarrollar nada’. La socióloga destaca que : ‘Se hizo mucha infraestructura en el gobierno anterior’; empero, también cuestiona: ‘¿De qué sirve todo eso? ¿qué políticas de desarrollo se están haciendo? ¿son políticas que en verdad piensan a la gente o la explotan y las sacan de sus lugares de vivienda para que vengan a las ciudades?’.

La economista Maribel Gordón explica, al hablar de políticas gubernamentales que ‘es claro que en materia social el pueblo sigue enfrentando las mismas vicisitudes. Se mantiene el mismo esquema de confrontar las necesidades sociales de educación, salud, vivienda, transporte, alto costo de los alimentos con política asistencialistas que generan clientelismo político pero que no enfrentan las causas que originan el problema (se ven los efectos pero no se atienden las causas)

La investigadora Mariela Arce comenta que ‘este nuevo gobierno tiene una oportunidad para mirar con lupa y destruir los monopolios y oligopolios que existen. Debe mirar las políticas redistributivas de ingresos, el endeudamiento y los subsidios. Una política realmente integral de la pobreza, no a corto plazo ni aplicando curitas’.