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27 de Nov de 2020

Nacional

El difícil camino de la mujer

El último gran nombramiento del gobierno de Juan Carlos Varela fue el de Kenia Porcell, como próxima procuradora de la Nación

La actual Asamblea Nacional cuenta con 12 mujeres ocupando una curul. Aunque algunos ven esa cifra como un logro, sobre todo porque duplica la cantidad de damas que había en el Palacio Justo Arosemena para el periodo 2009-2014, la realidad es que esta cantidad está muy lejos del mítico 50% de paridad que exige la ley.

Para Eyra Ruiz, del Frente Femenino del Partido Revolucionario Democrático (PRD), en Panamá las mujeres se encuentran con muchas trabas si quieren ingresar al mundo de la política, pues, culturalmente, se percibe esta actividad como algo exclusivo para hombres: ‘Cuando un hombre mira a una mujer que está involucrada en la política, la considera una loca o una grilla, y muchos otros epítetos más que no quisiera decir’, comenta Ruiz. ‘Cuando una mujer ve a otra aspirando a un puesto de elección popular, ve a alguien con bastante coraje y carácter’, opina la perredista.

Además de 12 diputadas, las votaciones del 4 de mayo dejaron 15 futuras representantes (solo contando los distritos cabecera) y 10 alcaldesas, así como una vicepresidenta electa. Cuando se mira el Órgano Ejecutivo, además de la vicepresidenta Isabel de St Malo, quien también es Canciller de la República, hay solo un ministerio más dirigido por una dama: el Ministerio de Educación, del cual está encargada Marcela Paredes. Si bien no es un ministerio, la Autoridad de la Micro Mediana y Pequeña Empresa, Ampyme, es encabezada por Ada Romero, quien tiene el rango de ministra.

El último gran nombramiento del gobierno de Juan Carlos Varela fue el de Kenia Porcell, como próxima procuradora de la Nación.

La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, en un informe sobre igualdad de género, comenta que ‘las mujeres ministras tienen que vencer los roles y las expectativas de género que ponen en duda sus capacidades de liderazgo y las excluyen de la toma de decisiones conjuntas con sus colegas... muchas veces la presencia de las mujeres en los ministerios no se traduce en poder real debido, en gran parte, a los roles y expectativas de género que tienen que vencer mencionados con anterioridad y a las limitaciones institucionales que enfrentan. En este sentido, uno de los estudios académicos en la materia señala, la exclusión de las Ministras de los procesos de toma de decisiones y la informalidad en la que se llevan a cabo estos procesos, sobre todo en países donde hay figuras presidenciales fuertes, les impide promover cambios en las políticas públicas’.