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28 de Feb de 2020

Nacional

Espacios de cultura en medio de una urbe agitada

En el metro, en el parque, en un barrio en riesgo, o en otro en pleno centro. Las bibliotecas intentan, vencer la idea de que Panamá no lee

Hoy, 2 mil 500 libros arribarán en metro hasta Fernández de Córdoba. Serán puestos en los pasillos de la estación del metro, en honor a Miguel de Cervantes Saavedra, William Shakespeare y Garcilazo de la Vega, a quienes se les celebra este sábado. Pero, más allá, serán la prueba irrefutable de que, contra viento y lo que sea, la ciudad intenta leer.

EYNAR SAMUDIOCLUB 20-30

‘Con el bibliometro lograremos fomentar la lectura... la lectura nos hace libres, cultos, creativos... es un homenaje al eterno viajero inmóvil'

Además de en el metro, lo hacen los chiquillos del barrio de Boca La Caja, un reducto de casas humildes que los rascacielos de San Francisco se intentan devorar.

Ahí funciona desde febrero, dos meses antes que en la estación de Fernández de Córdoba, una biblioteca municipal en el que los vecinos tienen la responsabilidad de intervenir. Cuidar. Leer con los niños. Y sembrar alrededor.

Es un contrasentido: a escasos tres kilómetros, una librería, Exedra Books, cerraba sus puertas. Rogelio Terán, su presidente, argumentó falta de rentabilidad.

JOSÉ BLANDÓNALCALDE DE LA CAPITAL

‘La biblioteca no hará en los niños un cambio real si no se acompaña de una oportunidad de accesar a la tecnología y asi ampliar sus conocimientos'

Algo contrario ocurre en Curundú, donde —tarde, seguro— la tecnología se suma a la olvidada biblioteca barrial, que ha pasado a llamarse Noris Correa Sanjur. Han recibido cuatro computadoras donadas por Taiwán, para que el centro esté a tiempo con las necesidades de los chicos del barrio. Los que navegan en internet con la naturalidad de un pez en el mar.

El parque Omar es otro foco de atención: cuatro grupos de jóvenes llevarán ahí este domingo la fiebre del libro. Se trata de un convivio en el que pretenden darle realce a la biblioteca Omar Torrijos de San Miguelito. Y defender la idea de que en la ciudad sí se lee.