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01 de Jun de 2020

Nacional

Árboles de sembrar o de tumbar

La ciudad de Panamá no cumple con la cantidad de árboles por habitante que recomienda la Organización Mundial de la Salud

‘Que los tumben todos. Todos abajo', decía en días pasados un locutor y periodista en los medios noticiosos locales, como reacción emotiva -pero no racional- a la tragedia ocurrida el martes de esta semana, por la caída de un árbol de corotú sobre el carro en que viajaba un niño de nueve años y que le ocasionó la muerte inmediata.

‘Es muy triste lo que ocurrió... pero la verdad es que la ciudad requiere de más y no menos árboles', sostiene al respecto el ambientalista Ariel Rodríguez, quien considera que llamados de este tipo son una muestra de ‘barbarie' y una irresponsabilidad.

Con él coinciden otros ambientalistas, ingenieros forestales, científicos y urbanistas: la respuesta a sucesos trágicos como el ocurrido no es talar los árboles de la ciudad indiscriminadamente, sino darles el mantenimiento apropiado.

ARBORIZACIÓN URBANA

La Alcaldía de Panamá elabora un plan para la renovación del arbolado urbano

Un estudio del Instituto Smithsonian identificó unas 2,000 especies de árboles nativos panameños. De estos, un buen número son apropiados para sembrarse en la ciudad.

El ingeniero forestal Carlos Gómez, secretario de la Asociación de Ingenieros Forestales de Panamá, recomienda los jacarandas, los robles, los guayacanes, como árboles ornamentales apropiados. En cambio, señala que los árboles maderables como el corotú y el caobo, por su gran tamaño, no son apropiados para las zonas urbanas.

Las ciudades también requieren de árboles frutales para alimentar a la fauna urbana (ardillas, pájaros), sostiene el ingeniero Ennio Arcia, de la Alcaldía de Panamá.

Los árboles son íconos de progreso, no de retroceso; de vida y no de muerte; de salud y no de enfermedad, sostiene Rodríguez.

De hecho, en todas partes del mundo, las ciudades que aspiran a proveer mayor calidad de vida a sus habitantes están tomando medidas para aumentar sus zonas verdes, especialmente árboles.

En Londres, el alcalde Boris Johnson (2008-2016) ganó gran parte de su popularidad al lanzar una exitosa campaña de siembra que logró colocar en las calles unos 20 mil árboles nuevos en las veredas públicas.

En Toronto, John Tory obtuvo la alcaldía en 2014 con la promesa de plantar 3.8 millones de árboles en una década.

Países como China y México mantienen una agresiva campaña de arborización de las principales ciudades, como una forma de contrarrestar y reducir los efectos de la contaminación ambiental.

Los beneficios de los árboles son muchos: ayudan a mitigar el impacto del sol y de la lluvia; absorben el dióxido de carbono y mejoran la calidad del aire, incluso se ha comprobado que mejoran la salud mental y reducen el estrés.

Los agentes de bienes raíces también lo saben: los árboles aumentan el valor de las propiedades.

‘Nuestra ciudad es muy agresiva. Los árboles contribuyen a fomentar la paz que necesitamos', dice Ennio Arcia, director de Gestión Ambiental del Municipio de Panam, quien dirige un equipo multidisciplinario dedicado al cuidado y conservación de las áreas verdes de la ciudad.

De acuerdo con Arcia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un estándar de 9.2 metros cuadrados de área verde por habitante, pero nosotros ‘estamos bastante por debajo de esa cifra'.

Bajo el liderazgo de José Blandón y su vicealcaldesa, Raisa Banfield, la alcaldía está motivada a establecer un plan para cuidar y expandir las zonas verdes de la ciudad capital.

Por el momento, se está realizando el primer inventario de árboles del distrito capital, empezando por Calidonia y Bella Vista, las zonas con mayor cantidad de peatones y movimiento comercial.

‘En Calidonia, contabilizamos unos mil 600 árboles, la mayoría de ellos altos y de edad avanzada, con una necesidad de intervención profunda', explica el funcionario.

En Bella Vista, se contabilizaron unos 5 mil, afortunadamente más jóvenes y sanos.

Lo curioso, indica el director de Gestión Ambiental, es que en las zonas más deprimidas económicamente, especialmente en Calidonia, -Cabo Verde, San Miguel-, se encontraron menos unidades que en las zonas de mayores ingresos.

En los próximos meses, explica, se continuará el inventario en los corregimientos de San Francisco, luego en Bethania y después en otras zonas de la ciudad.

Con la información, se hará un plan de cuidado y restitución de los árboles y de siembra de nuevas unidades.

El plan deberá tomar en cuenta la selección de los árboles apropiados y su distribución por calle y barriada, tomando en cuenta variables como su capacidad de proveer alimento para la fauna urbana, su valor estético y su valor de confort para la población.

También se planea ir reemplazando los árboles viejos y enfermos por otros, más jóvenes y apropiados.

Con el cuidado apropiado, no solo se evitarán nuevas tragedias, sino que los residentes de las zonas urbanas podrán disfrutar en los próximos años de una mayor calidad de vida y mayor salud física y emocional.