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21 de Apr de 2021

Nacional

Tráfico de órganos, el lucrativo negocio del crimen organizado

La comercialización de órganos genera $200 millones anuales. La actividad la facilita una red organizada. En Panamá, se reportaron 4 casos

‘Hola, tengo 18 años, hasta el momento he sido sumamente saludable, nunca he tenido ningún padecimiento grave; por motivos económicos vendo un riñón, estoy dispuesto a realizarme pruebas, el precio es $205 mil, soy de grupo sanguíneo a+, mi correo es carlosalberto8832@hotmail.com'.

Así de contundente fue la oferta de ‘Carlos', que publicó su anuncio en una plataforma digital a las 2:43 de la tarde del pasado 29 de agosto.

—¿Cómo lo contacto, estoy interesado?, contestó Minor Esquivel, el 10 de diciembre a las 8:52 de la mañana.

El uso de las redes sociales es una de las prácticas que favorecen el delito de la trata de personas, en su modalidad de extracción de órganos, uno de los negocios más lucrativos del crimen organizado.

La industria ilegal de la trata de personas tiene distintas variedades —la explotación sexual, el tráfico de órganos, servidumbre doméstica, mendicidad obligada, matrimonios serviles, pornografía infantil y adopciones ilegales—, que generan $320 mil millones anuales.

De este total, el tráfico de órganos, un delito de lesa humanidad, representa $200 millones, según cálculos de la Oficina Regional de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha clasificado esta modalidad delictiva como uno de los 23 principales productos traficados ilegalmente en la región de Centroamérica y el Caribe.

MODUS OPERANDI

El tráfico de órganos lo posibilita una red organizada: los compradores, el intermediario, los vendedores, los médicos especialistas, los hospitales privados y agencias de viajes, explicó Rudolf García, cirujano vascular experto en trasplante de órganos y embajador para Latinoamérica de The Transplantation Society.

COMERCIO

Un riñón, desde $940 en Irak hasta $64 mil en Bosnia

La Sociedad Europea de Trasplantes calcula que cada año se trafican miles de órganos en todo el mundo. Los precios varían según el país. La Policía de Durban calcula entre 30 y 50 el número de brasileños que habrían viajado hasta esa ciudad sudafricana para vender sus órganos. Captadas por la mafia, estas personas cobraron hasta 40 veces menos de lo que pagó el comprador del órgano.

Una red desarticulada en Durban cobraba hasta $120 mil a los enfermos por un órgano. Pero, los donantes brasileños cobraban $12 mil. Posteriormente, el precio cayó hasta los $3 mil.

En India, se ha llegado a pagar entre $2,500 y $4 mil por un riñón, sin embargo, a los donantes se les paga entre $1,000 y $1,500. La Organización de Naciones Unidas, por su parte, cifra el precio de un riñón en $200 mil, según la presentación realizada por Roberto Tanus, médico nefrólogo y especialista en trasplantes de órganos.

En Bosnia, el riñón puede alcanzar hasta los $64,800; en Ucrania, $18 mil; en Pakistán, $13,200; en Turquía, $2,400 y en Irak,$940.

El especialista explicó que las víctimas, por lo regular, son personas en estado de pobreza o pobreza extrema. Los intermediarios, que tienen una gran capacidad de convencimiento, seducen al donante ofreciendo a través de la venta de los órganos o tejidos una solución para la necesidad que detecten (deuda, enfermedad de un familiar, etc.).

Los intermediarios, en algunas ocasiones, se hacen acompañar de alguien que haya tenido la experiencia de trasplante y que asegura que todo sale bien y que no queda daño. ‘Enseña la cicatriz, muestra que no tiene limitación física, asegura que está trabajando sin problemas', explicó el médico.

Pero, la realidad es distinta porque muchas de estas personas no tendrán atención médica para evitar complicaciones futuras, lo que representa un riesgo para la salud. Y, por lo regular, no se resuelve el problema económico de fondo que los llevó a la venta del órgano.

Otras a veces ocurre al revés. La gente que tiene una necesidad busca medios o se acerca a un traficante para resolver sus problemas económicos, continuó García.

Hay, sin embargo, otras modalidades para captar a los potenciales vendedores de órganos. Mediante engaños, por ejemplo, con la promesa de un trabajo que no llega y que desemboca en la venta de un órgano. Para lograrlo retienen documentos y amenazan con hacer daño a la familiares si se retractan.

Las redes sociales juegan un papel importante en la captación de donantes, recalcó García, y lamentablemente los procesos que se inician por esta vía son prácticamente imposibles de detectar.

LO MÁS BUSCADO

Una de las últimas modalidades de trasiego de órganos es a través del sitio ‘Organtree', una organización ilegal, que enlista donantes y los sube a un buscador mundial (searchGlobal) para encontrar receptores compatibles, explicó el médico especialista en trasplantes.

El órgano que más se comercializa es el riñón.

Algunas organizaciones creen que constituye hasta el 75% del mercado ilegal.

Según cifras de 2012, publicadas por Organs Watch —organización que rastrea el tráfico ilícito de órganos—, cada año se venden de manera ilegal entre 15 mil y 20 mil riñones en todo el mundo.

El comercio de un riñón podría alcanzar los $200 mil para un comprador con un perfil de altos ingresos, que tiene un familiar enfermo y no encuentra respuesta rápida en el sistema regular de salud.

Este dinero, que por lo general se entrega en efectivo, se reparte entre el intermediario, el médico, las clínicas privadas que realizan la cirugía y al final el donante podría quedarse con $20 mil, explicó el médico.

‘Por desgracia, las redes del crimen organizado aprovechan la extrema pobreza de los donantes y la necesidad de los receptores. Ofrecen grandes sumas de dinero a una población seriamente castigada por la pobreza que cree ver en la venta de órganos una salida a su situación', señaló Amado Philip de Andrés, representante regional de la UNODC.

La venta ilegal de órganos se produce generalmente por la rapidez -pocos días o semanas— con que se encuentra un donante. Mientras que a través del sistema tradicional la espera puede ser de entre seis y ocho años y por un hígado, de un año, explicó el médico en su presentación, durante el encuentro internacional celebrado en Panamá la semana pasada.

En la Unión Europea, por ejemplo, más de 3,925 personas fallecieron mientras esperaban un trasplante, según Newsletter Transplant.

LOS MÉDICOS, PIEZAS CLAVE

El médico que realiza las operaciones es una pieza clave. ‘Un trabajo tan noble como la atención médica, a veces se convierte en un negocio lucrativo y ahí es donde entra el crimen organizado', añade Philip.

Rudolf García, por su parte, compara a los médicos con la parte más estrecha de un embudo.

A juicio del trasplantista, los galenos tienen la oportunidad de frenar este delito porque sólo ellos tienen la capacidad para operar a los potenciales donantes y receptores.

ÉTICA Y ECONOMÍA

‘Los trasplantes plantean cuestiones no sólo médicas, sino también legales y éticas y tienen implicaciones económicas y psicológicas', agregó Philip de Andrés.

Los médicos que se prestan para estas actividades, por lo regular, laboran en un programa público de trasplante, pero también tienen acceso a clínicas privadas. ‘Son cirujanos, urólogos, anestesiólogos, nefrólogos. Casi nunca pueden alegar desconocimiento', concluye García.

La particularidad de los trasplantes ilegales de órganos es que se hacen en clínicas y hospitales privados por la discreción y la poca exposición que existe en estas instituciones de salud.

La comercialización de trasplantes es una política o práctica en la que un órgano se trata como una mercancía, incluida la compra, venta o utilización para conseguir beneficios materiales, detalla la Declaración de Estambul sobre tráfico de órganos y turismo de trasplantes, que se elaboró entre el 30 marzo y el 2 de abril de 2008.

El trasplante de órganos fue uno de los milagros médicos del siglo XX que mejoró la vida de cientos de pacientes a nivel mundial. Sin embargo, estos logros han sido manchados por los numerosos informes sobre tráfico con seres humanos y sobre pacientes-turistas de países ricos que viajan al extranjero para comprar órganos a gente con menos recursos, cita la misma declaración.

UNA ALTERNATIVA

En Panamá, un trasplante de riñón puede costar $15 mil si el donante es fallecido y $25 mil si está vivo, explicó César Cuero, director de la Organización Nacional de Trasplantes de Panamá.

Cuero explicó que en el país no se reportan casos de tráfico de órganos desde hace una década, cuando se dieron en un hospital privado de la localidad cuatro cirugías que fueron manejadas en irregular secreto.

En Costa Rica, sin embargo, en 2013 las autoridades desarticularon una organización internacional de tráfico de órganos financiada desde Israel con ramificaciones en Europa.

Los expertos reunidos en Panamá entre el 5 y 7 de deciembre durante la Reunión Regional sobre trata de Personas en su modalidad de Extracción Ilícita de Órganos concluyeron que hace falta estimular la donación de fallecidos para alcanzar la autosuficiencia en trasplantes y reducir el tráfico ilegal.