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07 de Apr de 2020

Nacional

Juez reitera su negativa de fianza a Ricardo Martinelli

La defensa del expresidente presentó ayer una reconsideración a la negativa de fianza decidida por el juez Edwin Torres, y ofreció $20 millones, pero el juez reiteró su posición: ‘no cabe fianza'

No se da por vencido. El expresidente Ricardo Martinelli está empeñado en conseguir su fianza y para ello, está dispuesto a poner en la mesa $20 millones, de los cuales la mitad sería depositada de inmediato, para salir de la cárcel. Así lo presentó ayer a al Corte en un recurso de reconsideración tras la negativa del juez Edwin Torres de otorgar una fianza al expresidente.

Sin embargo, el juez no tardó en responder, y reafirmó su negativa sobre la fianza de Martinelli, aunque aceptó, a solicitud de los abogados del exmandatario, mover la fecha de la audiencia del 25 de julio al 3 de agosto del corriente año.

‘El caso con el cual pretenden comparar la situación del expresidente no es extraditable, por lo tanto su relevancia no puede ser considerada en esta situación',

EDWIN TORRES

JUEZ DEL DISTRITO SUR DE FLORIDA

El juez fue tajante y rápido en reiterar su negativa a la petición de fianza de Martinelli y aclaró a la defensa que el caso con el cual pretenden comparar la situación del expresidente no es extraditable, por lo tanto su relevancia no puede ser considerada en esta situación.

A casi un mes de que se celebre la audiencia de extradición, los abogados Marcos Jiménez y John Byrne pidieron al juez Torres, de la Corte del Distrito Sur de la Florida, reconsiderar su negativa de otorgarle una fianza a su cliente mientras espera el proceso de extradición.

La defensa de Martinelli rebuscó entre la literatura judicial y encontró un fallo que consideró comparable al de su cliente. El de Juan Ángel Napout, acusado de corrupción en el caso de la FIFA.

Un ciudadano paraguayo, con buena salud, y de alta posición en la organización, con significativa riqueza y al que se concedió una fianza de $20 millones, de los cuales $10 millones se depositó en efectivo. El ciudadano paraguayo está condenado por un solo cargo y enfrenta veinte años de prisión.

A pesar de esto, el magistrado aprobó un paquete de fianza a Napour que además de requerir el depósito de una sustancial suma de dinero, está vigilado 24/7 por un sistema de videovigilancia en su residencia y tiene guardias apostados en las afueras, todos estos gastos sufragados por Napout.

Detenido desde el 12 de junio en la prisión federal de Miami, Martinelli propuso al juez, una semana después de haber ingresado a la cárcel, un jugoso paquete de fianza en el que comprometía una cuantiosa suma de $5 millones, consignando el 10%. Además, incluía $2 millones de su pecunio personal, y un millón que le firmaba un amigo en Florida, quien respaldaba el monto con sus propiedades en ese estado. También se ofreció a ponerse un brazalete electrónico y a pagar él mismo los guardias que cuidarían su casa para evitar riesgo de fuga.

‘El presidente Martinelli está dispuesto a aceptar las mismas condiciones y se somete a lo que ordene la Corte concerniente a su posible riesgo de fuga', se lee en la petición.

Nada de lo anterior sirvió a la defensa, ya que el juez Torres aclaró que el caso de Martinelli no admite fianza (el juez nunca declaró el caso como de ‘circunstancias especiales', en el que queda a discreción del juez otorgar una fianza), y la petición que presenta la defensa para la reconsideración ‘no tiene bases', sentenció Torres.

El juez aceptó retrasar la audiencia, pero advirtió a la defensa que la Corte estará inhabilitada la semana del 7 al 14 de agosto.

Martinelli ha mostrado signos de depresión severa en la cárcel y teme que dos de sus hijos corran su misma suerte, ya que Interpol tiene una alerta roja para su detención, acusados de haber recibido sobornos de la empresa Odebrecht.

Mientras vivía en Miami, Martinelli solicitó asilo político en julio de 2015 al Departamento de Estado de Estados Unidos, proceso que aún no se ha resuelto. Martinelli vivía en una casa lujosa en el sector de Coral Gables, que cuenta con cinco recámaras, amplia sala comedor, piscina, muelle con salida al canal y otras comodidades.

LA FIANZA

La defensa de Martinelli expuso algunos aspectos relevantes sobre la preocupación que tiene el juez ante una posible fuga.

Sobre esto, le dice al juez el abogado que su cliente tiene un departamento en Estados Unidos desde finales de los 80 y ha vivido en ese país desde febrero de 2015 (cuando decidió autoexiliarse en Estados Unidos alegando persecución del actual gobierno de Juan Carlos Varela ).

Su familia, incluyendo su único nieto, sus amigos cercanos y gente que lo apoya, viven en el Sur de la Florida.

El 15 de julio de 2015, explica la defensa, Martinelli aplicó para un asilo, y en marzo pasado tuvo una entrevista con el departamento de Migración en la que discutió abiertamente los esfuerzos del gobierno panameño para perseguirlo y procesarlo por razones políticas. Además, proveyó información al oficial de migración que lo entrevistó.

Los abogados de Martinelli alegan que el Gobierno panameño ha discutido públicamente sus esfuerzos para extraditar a Martinelli a Panamá. Aun así, el expresidente no abandonó Estados Unidos porque su familia vive en Miami y ahí quiere quedarse.

SOBRE EL CASO NAPOUT

Los cargos contra el paraguayo responden al esquema de fraude de altos miembros de la FIFA, que en algunos casos también involucran soborno, lavado de dinero y conspiración de fraude a la organización.

Napout tuvo una posición prominente en la FIFA como miembro del comité ejecutivo así como vicepresidente. También es un hombre de gran riqueza, con la que avaló su solicitud de fianza.

El juez que concedió la fianza a Napout (que no está requerido formalmente por su país natal) contempla que puede abandonar su casa solamente con la aprobación de escrita del FBI o sin ésta cuando se trata de una urgencia médica. Puede salir de la casa para ir a ver a sus abogados, para asistir a la Corte, para servicios religiosos, y 90 minutos al día para hacer ejercicio o salir de compras al supermercado u otras necesidades con el consentimiento del FBI, que le sigue un monitoreo electrónico pagado por él mismo, al igual que a los agentes de seguridad apostados en su residencia 24/7 y la videovigilancia constante.

SOLICITUD DE LA DEFENSA

‘El presidente Martinelli somete a usted en consideración que no presenta riesgo de fuga, que tiene suficientes relaciones con la comunidad de Florida y ha pedido asilo', apunta la defensa..

La Corte considera que Martinelli sería capaz de fugarse en su avión privado debido a la cantidad de años en prisión que podría enfrentar (21 años).

Al respecto, el presidente Martinelli está dispuesto a que la Corte le imponga medidas más estrictas a las de Napount y propone además de lo ya establecido en otras peticiones, lo siguiente: que lo vigile electrónicamente en su casa cualquier agencia federal que desee; que un guardia aprobado por la Corte lo vigile físicamente en donde se encuentre 24/7. El servicio de seguridad que se encargue de esta tarea acompañaría a Martinelli a cualquier cita que deba atender fuera de su residencia, como las audiencias en la Corte. Además, el costo de este servicio será sufragado por el expresidente, y los guardias podrán aprehenderlo en caso necesario y notificar inmediatamente a los agentes del FBI si sale de su casa sin autorización.

Al igual que Napour, Martinelli estaría de acuerdo en ausentarse solo en caso de emergencia médica, pero un guardia lo acompañaría a estas citas. Su abogado acudiría a la casa para prepararse sobre el caso, además que aceptaría que se restablezca cualquier alerta roja en la Interpol.

En esencia, Martinelli está dispuesto a convertir su casa en un sitio de encarcelamiento hasta que se concrete el proceso de extradición, dice la defensa.

No tiene deseos de convertirse en un fugitivo internacional, nunca intentaría ocultar su paradero y no debe ser tratado como alguien con esas intenciones. Además, en la medida que la Corte tenga dudas, las condiciones deben asegurar la presencia de Martinelli con el propósito de aliviar cualquier carga económica al Gobierno norteamericano.