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04 de Apr de 2020

Nacional

Violencia y tráfico, los conflictos de las ambulancias 911

Un acercamiento a las dificultades que inciden sobre la eficacia del Sistema Único de Manejo de Emergencias (Sume) 911, de la mano de un paramédico y el director de operaciones

Luego de vencer el tráfico vespertino del centro de la ciudad, Juan*, un paramédico de una compañía privada de seguros, se mete en su ambulancia hacia el sector de La Porqueriza, en Pueblo Nuevo, para atender una emergencia. Tras el largo trayecto, no encontró a nadie en el lugar. Pensó que había sido una llamada falsa —como la mayoría de las que reciben estos servicios— cuando tres jóvenes con escopetas le tocaron el vidrio y le dijeron que se bajara; al girar la cabeza para mirar el interior de la camioneta, la doctora que lo acompañaba no pudo contener su vejiga ante la fatal impresión: los tres armados los escoltaron hasta donde estaba el jefe de una banda, que había sido herido.

Este tipo de escenarios empeora para los paramédicos del sector estatal, que pertenecen al Sistema Único de Manejo de Emergencias (Sume 911), quienes deben responder el llamado desde ‘zonas rojas', igual o más peligrosas, a diario.

Marisol Espinoza, una de los técnicos de emergencias médicas que forma parte del Sume 911 —quienes reciben unas 14,000 llamadas diarias, muchas de ellas falsas alarmas, y atienden unos 170 casos a diario, principalmente accidentes de tránsito—, señala que en estos casos se debe coordinar el apoyo de la Policía Nacional, algo que muchas veces dilata el tiempo de llegada para atender al paciente.

‘Nosotros tenemos ese problema a diario en zonas rojas', dice el ingeniero Javier Castillo, director de Operaciones y Comunicación del Sume 911, en entrevista con La Estrella de Panamá , quien aprovecha para agradecer el apoyo de los uniformados.

En varias ocasiones, continúa Castillo, han ingresado a las áreas donde está el paciente y el agresor, quien permanece cerca de los hechos, amenazante: ‘No lo toques porque si no te damos a ti también'.

‘Amenazan al personal porque quieren que el herido se muera y no quieren que nuestros técnicos de emergencias médicas lo toquen', explica el director de Operaciones y Comunicación del Sume 911.

Espinoza exclama que hay lugares en los que, incluso, los policías les advierten que no van a entrar; entonces, se coordina para que saquen al paciente hacia un punto de encuentro.

El director de Operaciones y Comunicación, por su parte, recuerda que a su equipo le han apedreado las ambulancias —cuya flota actual asciende a 30, marca Ford, modelo Transit—, le han hurtado las pertenencias y los equipos de salud. No se salvan ni las cosas del propio paciente. ‘Otra vez vino un tipo, se montó a la ambulancia y se la llevó', añade el ingeniero.

‘Hemos tenido muchos inconvenientes en materia de inseguridad', acota Castillo. ‘Por eso hemos innovado colocándoles cámaras a las ambulancias, solo no tenemos cámara dentro de la cabina de atención, por privacidad del paciente, pero en el caso de una investigación se pueden buscar imágenes en las cuatro cámaras externas del vehículo', sostiene.

Aún Espinoza recuerda el día que llegó a atender a un herido por arma de fuego: los testigos no mostraban ni un rastro de conmoción, era algo normal. ‘A veces nos dicen ‘ese muchacho sí pregunta', pero la verdad es que nosotros tenemos que preguntar para saber qué fue lo que pasó y así tratarlo', describe la especialista.

En una situación de emergencia, los ánimos de los familiares se disparan, más de una vez le han pedido a ella que se lleve al paciente, pero el protocolo para tratar a un herido con arma de fuego o arma blanca le impide mover el cuerpo bruscamente, ya que podría ocasionarle una lesión aún más grave.

‘En muchas ocasiones los familiares del paciente se molestan porque quieren que lo reanimemos, pero si el paciente ya no tiene signos vitales... se les comunica, porque nosotros en la ambulancia no podemos transportar personas sin signos vitales', revela Espinoza, quien forma parte de los 370 técnicos del Sume 911 que opera en todo el país, en tres turnos, las 24 horas.

El calor del tumulto y la incomprensión de los allegados es aplacado por el acordonamiento de la zona por parte de la policía.

Castillo agrega que al puesto que posee el Sume cerca de Atlapa, llegan varios pacientes sin signos vitales. ‘Por el tema de Panamá Viejo, tenemos constantemente esta situación, llegan por problemas entre bandas, y a veces lo tiran ahí para que los paramédicos lo atiendan', esclarece el director de Operaciones y Comunicación del Sume 911.

Si el paciente aún presenta signos vitales, es llevado a un centro médico de tercer nivel; es decir, que cuenta con equipamiento completo, como el Hospital Santo Tomás, de acuerdo con los expertos.

ÉTICA VIAL EN CRISIS

El sonido de una sirena de ambulancia suele provocar el movimiento de los demás automóviles hacia los extremos de la calle, dejándola pasar al centro, siempre, con uno o dos vehículos detrás que aprovechan este atajo en hora pico.

Pero según Espinoza, esta no es la forma correcta de cederle el paso a una ambulancia en emergencia, ya que puede ocasionar una colisión.

‘El ciudadano que va en el carril derecho debe hacerse a la izquierda para que la ambulancia vaya en su carril, que es el de la derecha, algo que a veces las personas no saben', aclara la técnica de emergencia médica, graduada de la Universidad Autónoma de Chiriquí.

El director de Operaciones y Comunicación del Sume lo confirma: el tráfico vehicular es uno de los inconvenientes que tienen las ambulancias de este sistema que impiden que lleguen a tiempo.

‘Las colisiones son algo que periódicamente vivimos, como sabemos, en Panamá la flota de vehículos va aumentando y nuestras ambulancias tienen muchos inconvenientes para transitar sobre las vías, sobre todo en horas pico', resalta Castillo, añadiendo que el Sume 911 posee cerca de 30 operadores de vehículos, quienes están en constante capacitación para ayudar a los técnicos de emergencias médicas.

Fue debido a esto que en diciembre del año pasado se insertó una nueva flota vehicular de intervención rápida, unos Suzuki modelo Jimmy, que son más pequeños que una ambulancia y sirven para dar una primera respuesta a los pacientes.

‘Cuando el vehículo llega al lugar y determina que el paciente no amerita un traslado en ambulancia, evitamos mandar un recurso que podemos destinar a otro paciente que sí necesita un traslado de emergencia', asegura el ingeniero, quien agrega que próximamente se incorporarán vehículos motorizados al Sume 911, con el objetivo de minimizar el tiempo de respuesta haciéndole frente al tráfico vehicular, y se abrirá una nueva sucursal en Pacora.

Finalmente, anuncia el director, a raíz de ciertos incidentes —como la muerte de un médico en Loma Cová que no recibió atención luego de un accidente de tránsito— el 911 ha estado capacitando al personal de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre, al igual que a miembros de la Policía Nacional.

‘Uno puede no saber de primeros auxilios, pero si llama al 911, el receptor de llamadas le puede indicar todos los pasos que debe seguir para darle la primera atención al paciente hasta que llegue la ayuda de la ambulancia', concluye Castillo.

EL SUME 911 EN NÚMEROS

El Sistema Único de Manejo de Emergencias (Sume) 911 opera en todo el país

30 ambulancias conforman la flota de este cuerpo de emergencia, creado mediante la Ley 44 de 31 de octubre de 2007.

12 de estos vehículos son destinados para cubrir casos en el área metropolitana.

370 técnicos de emergencias de salud laboran en el Sume 911, junto a unos 30 operadores de vehículos.

14 MIL llamadas son recibidas a diario, la gran mayoría falsas alarmas.

170 casos se atienden todos los días, y varía n según sean feriados o días regulares. La mayoría son debido a accidentes de tránsito.