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14 de Oct de 2019

Nacional

Los ciudadanos de la periferia abrazan sus derechos culturales

La Ruta de la Alegría es un proyecto que lleva a talleristas y bibliotecarias a lugares alejados del centro de la ciudad para ofrecer actividades artísticas a los niños y hacerles entender que tienen derecho a la cultura

Esta semana concluyó otra edición de la Ruta de la Alegría, un proyecto de la Dirección de Cultura de la Alcaldía de Panamá que consiste en llevar a un grupo de talleristas y bibliotecarios hacia lugares alejados del centro del distrito de Panamá para ofrecerle a los niños actividades artísticas.

La intervención en los colegios República de Guatemala (Juan Díaz), Presidente John F. Kennedy (Chilibre), Rancho Café (24 de diciembre), Guillermo Patterson (Las Cumbres) y la iglesia Palabra Viviente (Caimitillo), incluyó modelado en plastilina, cuenta cuentos, hip hop y breakdancing , origami, dibujo, manualidades, juegos de antaño, planetario móvil y elaboración de terrarios con maceteros reciclados.

Giselle Mercier, subdirectora de Expresiones Artísticas de la Alcaldía de Panamá, menciona que este proyecto —realizado en conjunto con el Ministerio de Educación y la Biblioteca Nacional— se viene realizando desde hace tres años, durante las vacaciones escolares de diciembre y una semana en junio y otra en septiembre.

‘Nosotros llegamos a las comunidades súper energéticos y salimos completamente cansados, pero sabiendo que dimos todo nuestro corazón. Los niños se acercan temerosos porque no saben con qué vamos a llegar, pero salen como nosotros al llegar, súper energéticos', dice Mercier.

ENTENDER LOS DERECHOS CULTURALES

La funcionaria explica que la Ruta de la Alegría es importante porque tiene que ver con uno de los logros que la Acaldía ha obtenido, que es descentralizar los fondos y darle a las comunidades apartadas, ‘que no tienen muchas oportunidades de ejercer sus derechos culturales', talleres de alto valor y que puedan disfrutar de las artes como un derecho que tiene todo ciudadano.

‘Hemos tratado de enseñarles a los niños que este proyecto no es algo que se hace para pasar el tiempo bien, sino que es parte de una educación que está haciendo la Acaldía, que entiendan que ellos (los miembros de estas comunidades) deben pedir estos servicios', agrega la subdirectora municipal de Expresiones Artísticas.

Gracias a este recorrido —que busca aprovechar los días libres para ofrecer talleres de rap, piano, canto o guitarra—, las juntas comunales, los promotores comunitarios y los trabajadores sociales de las comunidades escogidas se unen para coordinar con la Alcaldía este proyecto que pretende democratizar la cultura.

‘Por primera vez en una alcaldía se ha contratado a artistas para que formen parte de un personal que trabaja la cultura y el ser ciudadano', sostiene Mercier.

Otro de los grandes resultados de la Ruta de la Alegría ha sido el cambio de rol de las bibliotecarias. Antes, asegura la subdirectora municipal de Expresiones Artísticas, las bibliotecarias limitaban sus funciones a abrir las puertas de las bibliotecas y esperar a que llegue algún visitante. ‘A ellas les hemos dedicado un sinfín de horas para que sean proactivas', cuenta Mercier. Ahora, las bibliotecarias son cuenta cuentos y tienen una mayor conexión con los niños de las comunidades.

‘Cada ruta tiene una temática. La última trató sobre la tierra y rescatar el medio ambiente. A partir de allí se escoge a los talleristas que van a trabajar con los niños', indica la funcionaria. ‘También desarrollamos un teatro de títeres, la obra se llama ‘La cucarachita ambientalista' y es la historia de la ‘Cucarachita mandinga' adaptada con un mensaje para los niños, para que cuiden su medioambiente', añade.

DESAFÍOS DE LA ‘RUTA'

El principal reto de este proyecto, según Mercier, es poder hacer entender a los padres de los niños que todas estas actividades forman parte de un trabajo para fortalecer a los ciudadanos del distrito de Panamá.

‘Aunque utilizamos las artes para hacerlo, es para hacer más fuerte la fibra social de nuestra capital', señala la subdirectora municipal de Expresiones Artísticas.

Por otro lado, en referencia a si la Ruta continuará con su labor una vez cambie el gobierno alcaldicio, la funcionaria apuntar que la Dirección de Cultura está haciendo ‘todo lo psoible para dejar dentro de la oficina a gente capacitada para seguir adelante'.

Las piezas más importantes para que este engranaje continúe dando frutos son los talleristas y las bibliotecarias, quienes han sido entrenados para este quehacer necesario para los ciudadanos del futuro. También están los funcionarios de la Dirección de Cultura, quienes han adoptado una pedagogía específica para poder aspirar a la transformación social a través del arte.

‘Esperamos que sea suficiente para que, si viene un cambio, se pueda continuar con esto', concluye la funcionaria de la Alcaldía.

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‘Cada ruta tiene una temática. La última trató sobre la tierra y rescatar el medio ambiente. A partir de allí se escoge a los talleristas que van a trabajar con los niños',

GISELLE MERCIER

SUBDIRECTORA MUNICIPAL DE EXPRESIONES ARTÍSTICAS