La Estrella de Panamá
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13 de Oct de 2019

Nacional

‘Me complace haber cumplido con mi país'

La abogada Gilda Camargo, quien representó a las víctimas de la invasión en un proceso por violación de derechos humanos, reveló las atroces historias que se esconden detrás de la denominada Operación Causa Justa

Camargo sostuvo con los ingresos familiares y los aportes de las víctimas el proceso contra Estados Unidos.

Los retazos de la invasión de Estados Unidos a Panamá se hilvanan con el pasar de los años con imágenes, documentos, casquetes de balas y testimonios que retratan el dolor de las víctimas de este conflicto.

Estados Unidos de América (EE.UU.) adeuda desde el primer muerto hasta el último plato que quebró durante la invasión del 20 de diciembre de 1989. Esa es la filosofía de una mujer panameña de un poco más de sesenta años que ha dedicado veintiocho años de su vida a reclamar que se reconozca el abuso de los soldados norteamericanos que con sofisticado armamento incendiaron El Chorrillo y San Miguelito, con el pretexto de atrapar a un hombre.

La percepción de la abogado panameña Gilma Camargo es que la intención de EE.UU. no solo era arrestar al dictador Manuel Antonio Noriega y destruir las fuerzas armadas, sino demostrar a los latinos que a través del uso de la fuerza dominaría la región.

Camargo no escatimó esfuerzos físicos ni económicos para llevar hasta la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) un proceso. Pero no era cualquier proceso. Este pondría en el banquillo a la potencia militar más grande del mundo para que respondiera a una serie de acusaciones de violaciones a los derechos humanos.

La jurista recogió escalofriantes historias de la invasión y fue armando un expediente con suficientes evidencias para que esta acción bélica, en la que participaron veinticinco mil soldados norteamericanos, fuese calificada de ilegal, degradante, cruel, inhumana y desproporcionada.

Veintinueve años después de la acción militar se desconoce el número de muertos. La Iglesia dio cuenta de 341 civiles. Pero los organismos de derechos humanos estiman que fueron más de mil. Estos números traen atropelladamente a la memoria de la abogada un recuerdo: los norteamericanos trajeron mil bolsas para muertos, pero se agotaron y no se molestaron en traer más. ‘Logré ver una fotografía de camiones de La Estrella Azul llenos de cadáveres. Los militares usaron los camiones refrigerados para los cadáveres', recordó.

Los traumas de la acción militar están plasmados en tres centenares de historias que sustentaron el proceso de las víctimas de la invasión contra los norteamericanos, que fue llevado ante la CIDH.

Uno de los sorprendentes testimonios es el de una mujer que residía en Felipillo, estaba embarazada y se cayó. Ella fue montada en una tanqueta y trasladada al Hospital Gorgas. El niño nació, pero a los dos o tres años empezó a tener reacciones negativas contra los soldados. El pequeño se exaltaba, por lo que hubo que llevarlo para que se le practicaran exámenes.

‘NO PODÍA DECEPCIONAR A LOS MÁRTIRES DEL 9 ENERO. NO PODÍA DECEPCIONAR A MI FAMILIA. MI ABUELA ESTUVO AQUÍ Y YO NO DOCUMENTÉ SU CASO PORQUE ELLA NO QUERÍA HABLAR SOBRE EL TEMA. LA EXPECTATIVA DE MI FAMILIA ERA QUE YO CUMPLIERA CON MI PAÍS'.

Existen otros casos que son desconocidos, por lo que no forman parte de las estadísticas de la invasión militar, como son los suicidios de soldados después de hacer un uso desproporcionado de la fuerza durante los combates, contó la jurista.

La invasión está viva para los panameños: en los recuerdos del pasado, las pilastras de los cementerios, las marcas de las víctimas y en el sinsabor de la injusticia. La verdad de la historia parece estar más cerca que nunca, ahora que una instancia internacional condenó a los estadounidenses por la violación de los derechos humanos durante la ocupación militar en 27 áreas.

Una entrevista con la abogada panameña que le ganó al aparato legal del Pentágono y del Departamento de Estado de EE.UU. pone en evidencia las atrocidades de la denominada Operación Causa Justa, un nombre que busca justificar un acto de extrema e injustificada violencia contra una población desprevenida, considera Camargo.

¿DÓNDE ESTABAS CUANDO OCURRIÓ LA INVASIÓN?

Yo estaba en Nueva York, EE.UU.. Eran como las cinco de la mañana, estaba preparada para ir a recibir clases, cuando me enteré de la ocupación militar. Empecé a hacer llamadas y me enteré de que habían muchos muertos. Estaba en segundo año de la carrera de derecho. Entonces decidí pedirle ayudo al decano de la facultad, que era un connotado abogado defensor de los derechos de los pueblos.

¿QUÉ TIPO DE AYUDA BUSCABAS?

Mi solicitud fue que una delegación se trasladara a Panamá para determinar el impacto de la operación bélica. Entonces, le planteé la posibilidad de venir con ellos. Hablé con un capítulo estudiantil del gremio de abogados y con el Centro por los Derechos Constitucionales de Nueva York. Así se formó una delegación de tres mujeres y tres hombres que arribaron a Panamá en enero de 1990 para documentar los muertos civiles y violaciones a los derechos humanos de la invasión. Aquí estuvimos casi una semana.

¿CUÁLES FUERON LOS RESULTADOS DEL INFORME DE ESA DELEGACIÓN?

El Centro de los Derechos Internacionales ha tenido muchas historias de casos de gran importancia e impacto, pero nunca uno como este.

¿POR QUÉ?

Las primeras 77 historias impactantes permitieron que un abogado (José Luis Morin) que me acompañó en el proceso, pero que después renunció, presentara el caso. Después fueron 272 historias. Entre ellas, la de Dionisia Meneses Salas, quien fue impactada por un misil en la puerta de su casa mientras limpiaba el arroz. Ella fue destrozada y sus hijas, heridas. El misil impactó en otra casa donde una niña perdió un ojo y sus hermanos salieron heridos. Ese misil que dejó un enorme hoyo en la casa fue una de las arbitrariedades más grandes del uso desproporcionado del poder de las armas.

¿CÓMO DEFINES LA INVASIÓN?

Ilegal, desproporcionada, inhumana, cruel y degradante. Ellos hicieron poco esfuerzo para contabilizar las víctimas y recogerlas de manera digna. Lo que he investigado es que trajeron mil bolsas para muertos y se acabaron y no se molestaron en traer más.

¿CÓMO DENOMINAR ‘CAUSA JUSTA' A UNA OPERACIÓN COMO ESTA?

Planificaron con mucho cuidado la propaganda para que se dijera que era una causa justa, que era una liberación de un dictador que ellos mismos ayudaron a formar porque era un agente de la CIA. Sin embargo, no se preocuparon de las víctimas civiles. Ellos colocaron ese nombre para justificarse ante la población norteamericana... Pero usaron todo el poder militar —desde la guerra de Vietnam hasta hoy— para arrestar a una persona.

¿PUEDES CONTABILIZAR EL NÚMERO DE VÍCTIMAS?

PERFIL ACADÉMICO

Actualmente, se dedica a la defensa de los derechos humanos

Nombre : Gilda G. Camargo

Nacimiento: 20 de octubre de 1958

Ocupación: Abogada

Resumen de su carrera: En 1986 obtuvo su licenciatura en estudios internacionales de la Universidad de Friends World College. Su tesis universitaria estuvo concentrada en las operaciones de paz de la Organización de Naciones Unidas en Congo.

Es graduada de la Escuela de Derecho de la Universidad de la ciudad de Nueva York (CUNY). Inició el ejercicio de la abogacía en 1991, en el Centro por los Derechos Constitucionales de Nueva York.

No. Estados Unidos obstruyó la contabilidad. No solo falló en derecho humanitario, porque según la Convención de Ginebra, debía entregar los cuerpos de los muertos y recogerlos con dignidad. Hoy sabemos que recogieron muertos por los escombros y que se dieron a la tarea de limpiar las áreas y cubrir las huellas de las balas casi de inmediato para que no hubiese evidencias. Los propios soldados han dicho de manera extraoficial que sacaron cuerpos del país y que otros fueron arrojados al mar, aunque eso no lo hemos podido comprobar. Yo he visto una fotografía donde se ven los camiones de La Estrella Azul llenos de cadáveres. EE.UU. ha ocultado por todo este tiempo una gran cantidad de información.

¿DÓNDE ENCONTRAR ESTA INFORMACIÓN?

Hay quince mil cajas que se encuentran en el Fuerte Sam Houston, en Texas, que tienen que devolver intactas. Estoy solicitando esa información porque, primero, no les pertenece y, segundo, porque es la historia del pueblo panameño. Ellos arrasaron con todo en un momento en que no sabíamos qué había en los cuarteles militares.

¿QUÉ LLEVÓ A LA CIDH?

El 10 de mayo de 1990 llevamos el caso de las víctimas de la invasión a la CIDH. En ese momento no estuve, porque estaba tramitando mi idoneidad de abogada. Allí se presentaron argumentos de que se habían violado los derechos humanos de las víctimas. Tres años después, la comisión lo admitió. Recuerdo que vinimos a Panamá a darle la noticia a la gente. Uno de ellos, José Isabel Salas, nos dio las gracias y nos dijo que podía morir en paz. Unos días después, murió. Esto marcó un fuerte compromiso de parte nuestra. El caso documenta las violaciones de los estadounidenses.

¿BUSCABAS UNA INDEMNIZACIÓN PARA LAS VÍCTIMAS?

Esto no es solo dinero, sino justicia. Así que sentamos las bases del proceso en el derecho de las madres, de los hijos, de la justicia y de la verdad.

Y LUEGO VIENE EL FALLO QUE CONDENA A EE.UU.. ¿PERO ES VINCULANTE ESTA DECISIÓN, CONSIDERANDO QUE EE.UU. NO HA RATIFICADO LA CONVENCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS?

Las personas se confunden en cuanto a si es o no vinculante esta decisión. Este es uno de los casos más largos de la comisión y uno muy distinto por la extraterritorialidad del derecho. La comisión ha dicho que poseen jurisdicción porque aunque EE.UU. diga que no, ha ratificado la Convención de los Derechos Humanos y firmó la Carta de la Organización de los Estados Americanos. Esto le da derecho a investigar los casos fundamentales de violaciones a la vida, a la propiedad y las que ocurren dentro de un conflicto armado.

¿EL CASO TERMINA CON EL FALLO?

No. Les estamos solicitando a los estadounidenses compensación para las víctimas. Hoy son 315 familias identificadas, pero hay más. Hay que crear un mecanismo de pago, de acuerdo a las violaciones señaladas en el informe. Hay que hacer una evaluación de cuánto han sufrido las víctimas en todos estos años.

¿QUÉ SIGNIFICÓ ESTE FALLO PARA TI?

El esfuerzo de toda mi vida. La invasión es la causa que marcó toda mi carrera profesional como abogada. Me complace haber cumplido con mi país. A mí nunca me importó cuánto iba a demorar este proceso.

¿HUBO APOYO DEL GOBIERNO DURANTE ESTE PROCESO?

No hubo apoyo de ningún gobierno.

¿CÓMO EXPLICAS ESTO?

Tenemos gobiernos pro coloniales. No han cumplido. A pesar de que la invasión fue de los norteamericanos, el país tiene un compromiso con las víctimas y no lo han honrado. Ni siquiera aparece la mitad del dinero que recibieron de EE.UU. para la construcción de viviendas.