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16 de Jan de 2020

Nacional

Los partidos políticos y sus crisis

‘Siempre he pensado que la corrupción es hidra de mil cabezas, pero para combatirla es obligante un paso inicial: el buen ejemplo del gobernante', escribió el Dr. Carlos Iván Zúñiga Guardia en una columna publicada originalmente el 1 de abril del 2006

La Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa dará inicio el próximo 6 de abril a su cuadragésima conferencia anual dedicada en esta oportunidad a examinar la crisis y desafíos de los partidos políticos. Numerosos invitados nacionales y extranjeros expondrán durante varios días sus ideas sobre este tema tan actual y controvertido. El día 7 de abril a las 9 a.m. los ejecutivos me han honrado al cederme la tribuna para hablar sobre la crisis de los partidos políticos panameños.

En términos generales la ocasión es propicia para escuchar ideas frescas de otros conferencistas nacionales y foráneos que con gran conocimiento transmitirán las experiencias vividas en sus respectivos países. Debe cobrar superlativo interés toda exposición sobre el comportamiento y la estructura moderna de los partidos existentes, particularmente en las sociedades europeas.

No podrán faltar los teóricos que hablarán del origen de los partidos políticos los que recordarán que no hay democracia sin partidos y que es muy difícil la existencia de partidos políticos sin democracia.

Se recordará, sin duda, que los partidos políticos tienen tanto de participación como de representatividad. En sus inicios encontró su matriz en el parlamentarismo inglés y su nacimiento constituyó un paso gigante en el campo de la participación popular. Como resultaba impracticable y caótico el tipo de participación de la Grecia antigua se impuso la selección, la representatividad, para oficiar en los órganos del Estado.

De modo paralelo al perfeccionamiento de la representatividad nuevas fuerzas iniciaron con el transcurso de los años sus demandas de participación efectiva, igualitaria y democrática. Los partidos se tornaron clasistas y pluriclasistas, adicionalmente abrieron sus puertas a las mujeres, a los analfabetas, a las masas. Se eliminaron las exigencias económicas para ocupar escaños parlamentarios y se concedió el derecho de ciudadanía —elegir y ser elegido— a hombres y mujeres, sin limitaciones.

FICHA

Un vencedor en el campo de los ideales de libertad:

Nombre completo: Carlos Iván Zúñiga Guardia.

Nacimiento: 1 de enero de 1926 Penonomé, Coclé.

Fallecimiento: 14 de noviembre de 2008, Ciudad de Panamá.

Ocupación: Abogado, periodista, docente y político

Creencias religiosas: Católico

Viuda: Sydia Candanedo de Zúñiga

Resumen de su carrera: En 1947 inició su vida política como un líder estudiantil que rechazó el Acuerdo de bases Filós-Hines. Ocupó los cargos de ministro, diputado, presidente del Partido Acción Popular en 1981 y dirigente de la Cruzada Civilista Nacional. Fue reconocido por sus múltiples defensas penales y por su excelente oratoria. De 1991 a 1994 fue rector de la Universidad de Panamá. Ha recibido la Orden de Manuel Amador Guerrero, la Justo Arosemena y la Orden del Sol de Perú.

Sin duda, algún expositor dará cuenta del origen de los grupos de presión y de la insatisfacción de los mismos por las omisiones de los partidos. Se dará alguna explicación a ese oleaje contemporáneo que coloca en su cresta a la llamada sociedad civil.

Presumo que en esa conferencia de la Apede se servirán tres platos fuertes: la corrupción de los partidos, el fortalecimiento de la izquierda en América Latina y la alternativa militar.

Siempre he pensado que la corrupción es hidra de mil cabezas, pero para combatirla es obligante un paso inicial: el buen ejemplo del gobernante. Los oradores del CADE 2006 abundarán en el tema y darán luces en el campo de las soluciones. En este caso la percepción del hecho censurable va de la mano de la realidad. La corrupción ha estado tan aireada y recreada en los últimos tiempos que ya existe un reproche unánime por su existencia.

El éxito de la izquierda, democrática o no, constituye un gran desafío. No puedo calificar la alternativa izquierdista como la última esperanza. Pero su fracaso colocaría a los pueblos en la mitad del desierto. Son tantas las ofertas y las perspectivas generadas en el discurso político de las llamadas izquierdas que el no cumplimiento generarían una frustración difícil de superar. Como para evitar equívocos algunos autores o politólogos han afirmado que el liderazgo no tradicional en el campo político, inclinado a destacar figuras populares, realmente no sigue políticas de izquierdas. El expresidente uruguayo Sanguinetti en reciente artículo aparecido en El Tiempo de Bogotá, luego de hacer una disección de las ‘izquierdas' triunfantes en América Latina, concluye afirmando que esas izquierdas por su política económica están teóricamente en el centro.

Sea lo que fuere se debe aceptar que la América Latina —saco de problemas acumulados— es un laboratorio de recetas y en el CADE 2006 los sociólogos y politólogos agotarán toda explicación sobre una izquierda atomizada, entre populista, autoritaria y democrática, con políticas de centro muy próximas a la globalización y al neoliberalismo.

Por supuesto que no faltarán los adictos a las medidas golpistas como reacción al incremento de las fuerzas sin tradición partidarista en la toma del poder. Tradicionalmente la América Latina ha oscilado, como péndulo maldito, entre los intentos democráticos y los zarpazos militares. Es un hecho histórico comprobado que nada es tan abominable como el militarismo en el poder. A pesar de sus fracasos y de sus huellas nocivas siempre está allí agazapado, como tigre sobre su presa, esperando la hora de volver. Lo que no se dice ni se recuerda es que no existe desprestigio mayor que el configurado en una dictadura militar y que tenerla como alternativa significa el más degenerado masoquismo político. Los expositores de Cade 2006 abordarán con lucidez, sin duda, este espinoso y actual tema latinoamericano.

Es de esperar que algún conferencista diga algo sobre el financiamiento oficial de los partidos que en la actualidad se ha convertido en una piñata con vicios burocráticos. Los partidarios de este financiamiento alegan que se trata de evitar que los partidos tengan dueños.

Pero objetivamente observada la realidad hoy los partidos financiados por el Estado tienen más dueños que nunca.

Existe razón suficiente para esperar con interés cívico la Cuadragésima Conferencia Anual de la Apede. Esa conferencia representa la perseverancia en un afán docente y patriótico que todo panameño amante de los superiores valores patrios aplaude sin reserva.