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21 de Jan de 2020

Nacional

El papel de las emociones en la toma de decisiones

Actualmente no se puede establecer una dicotomía entre emoción y razón en el análisis de las decisiones humanas. Más que de una dualidad, se trata de una interacción que confluye en una elección que depende de múltiples factores tanto contextuales como personales, propios de la experiencia de cada sujeto (rasgos de personalidad, historia personal, etc.)

Prefiero utilizar el término decisiones inteligentes y no decisiones racionales, puesto que la racionalidad probablemente se distancia un poco de la emoción, en todo caso la racionalidad pura puede convertirse en un problema de extremismo, tan grave, como la emocionalidad absoluta.

Dos casos clínicos son un referente en la investigación neurocientífica para comprender el papel de ciertas áreas cerebrales en la toma de decisiones. Una lesión cerebral producida por un accidente en el caso de Phineas Gage (1848) y otra por un tumor en el caso de Elliot (1994) muestran que se requiere de una articulación tanto del neocortex (área del pensamiento racional) y del sistema límbico (área de procesamiento emocional) a la hora de realizar una elección. En estos dos casos lesiones en áreas implicadas en las toma de decisiones condujeron a que una escasa conciencia de sus propias emociones los llevaran a razonamientos defectuosos y a múltiples problemas que antes de las lesiones no habían experimentado como la bancarrota.

Por ello es de esperar que nunca vamos a encontrar seres puramente racionales a la hora de decidir, sino más bien seres que deciden con base a emociones que se conjugan con una serie de procesos cognitivos particulares. Entonces a nivel colectivo, cuando hablamos de un sujeto social que decide y esto tiene que ver con la democracia, el tema se complejiza, pues en todo caso se trata de una supuesta mayoría que no es necesariamente la representación estadística de eso.

En estas decisiones, obviamente, influyen múltiples factores como la edad, nivel educativo, experiencia personal, y hasta la posición socioeconómica, así como las fuentes de información que el sujeto selecciona y que con el desarrollo de las TIC se han multiplicado. En todo este proceso no dejan de intervenir emociones que inclinan al sujeto a orientarse hacia un punto de vista específico. Y a elaborar y reelaborar cogniciones que favorecen aún más su punto de vista previo.

Por ejemplo, las personas que tiene un cierto tipo de malestar somático sensorial emocional con el tema de la educación sexual, son incapaces de leer objetivamente un artículo donde se pueda probar o desmontar algunas de sus ideas preconcebidas. En ese caso se recae en el sesgo cognitivo que es la tendencia a preferir o a seleccionar datos de la realidad que se alinean a sus creencias o esquemas cognitivos previos. Ello dirige su sistema atencional que se enfocará en aquellos aspectos del tema que demuestren algún tipo de debilidad, o favorezcan sus argumentos previos.

Y admito que ni siquiera el mundo de la ciencia, en el que se supone tiene que existir la mayor objetividad e imparcialidad, escapa a las motivaciones y valores personales

No podemos considerar que existen emociones buenas ni malas, solo son estados que nos guían en el proceso de elegir algo, e influyen en gran parte de forma inconsciente en nuestras decisiones, pues operan desde lo que se conoce como memoria implícita que es un tipo de memoria basada en condicionamiento. Por ejemplo la asociación automática de estímulos nos inclina a preferir ir a un restaurante “X” más que otro. En todo ello operan las experiencias emocionales previas de agrado o desagrado que han sido almacenadas.

Lo que sí podría ocurrir es que la disfuncionalidad o la prevalencia de ciertas emociones como la ira, el miedo o la tristeza por lo general nos lleven a tomar decisiones equivocadas. En psicología se utiliza el término inteligencia emocional para advertir que existe una capacidad humana que influye en el manejo y administración de las emociones, y que en la medida que esa capacidad se desarrolla tendremos una vida más saludable y funcional.

Docente