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14 de Jul de 2020

Nacional

¿Es posible aminorar la ansiedad en tiempos de pandemia?

Llegó el momento de hacer un alto. Aunque de manera forzosa, el confinamiento en casa y la realidad que impone el coronavirus en Panamá son una oportunidad para emplear herramientas que faciliten un correcto manejo de la crisis

¿Es posible aminorar la ansiedad en tiempos de pandemia?

“La habilidad de hacer una pausa y no actuar por el primer impulso se ha vuelto un aprendizaje crucial en la vida diaria”, esto diría alguna vez el psicólogo y escritor estadounidense Daniel Goleman, validando el protagonismo de nuestras emociones ante los episodios cotidianos. La avanzada del Covid-19 en Panamá y el mundo, hoy pone a prueba la capacidad humana de resguardar uno de los mayores activos: la salud mental.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la vulnerabilidad “es la condición interna de un sujeto o grupo, expuesto a una amenaza o evento traumático (...) desde la perspectiva de la salud mental, una epidemia de gran magnitud implica una perturbación psicosocial que puede exceder la capacidad de manejo de la población afectada”. En este marco, la ocurrencia de una gran cantidad de enfermos y la pérdidas económicas de una pandemia, generan un riesgo psicosocial elevado.

Juana Herrera, directora del Instituto Nacional de Salud Mental (Insam), fue consultada por este medio en torno al impacto de la crisis sanitaria derivada del coronavirus en la salud emocional.

La psiquiatra considera que los individuos más vulnerables emocionalmente ante el estrés ocasionado por la pandemia, son aquellos que tienen alguna patología que puede ser factor de riesgo y, al verse forzados a permanecer en casa, pueden atravesar situaciones de tensión que derivan en conflicto.

Herrera añade que “toda situación nueva genera en el ser humano reacciones de adaptación. Estas dependerán de la magnitud del evento”.

Las personas con trastornos de ansiedad diagnosticados previamente, así como cuadros de depresión u obsesiones-compulsiones que están bajo tratamiento, pueden sufrir una alteración de su estado emocional de forma más prolongada.

Sin embargo, “los que sufran de una condición de salud mental pueden acudir a su médico para que les provea de las recetas y así, tener a la mano los medicamentos”.

En cuanto a la población infantil, explica que es necesario mantener abierto el canal de comunicación con un lenguaje claro, “evitando transmitir las ansiedades y temores propios del adulto”.

Alexandra Araujo, psiquiatra del Insam, coincide en que aunque todos somos vulnerables ante situaciones que exponen al individuo a la indefensión, las personas con trastorno de ansiedad son las más afectadas.

Lo común en este contexto, explica, es que surja una respuesta adaptativa ante la situación amenazante. “Lo que se espera es ver altos niveles de estrés manifestado en ansiedad; algo que pudimos notar cuando se confirmó el primer caso positivo y la ciudadanía se abocó a comprar suministros en medio de una histeria colectiva. Es la respuesta ante una amenaza en la que todo depende de los mecanismos de adaptación”.

Los pacientes con depresión o alguna enfermedad mental son un colectivo que requiere atención especial. Cumplir con el tratamiento, así como el contacto y la comunicación con su entorno familiar y amigos es necesario. Además, ante mayores niveles de tensión social, este contacto debe producirse también con los recursos sanitarios y sociales a disposición.

“Debemos considerar que la ansiedad es una respuesta normal. Puedo sentirme ansiosa si estoy amenazada y mi cuerpo generará sustancias que me prepararán para la respuesta. Ante una situación de peligro tendremos una producción de adrenalina, dopamina y otros, que nos permitirán reaccionar en un estado de alerta”, puntualiza.

Cuando la ansiedad y la preocupación excesiva persisten en el tiempo, hay insomnio y alteraciones de la rutina diaria, hay una respuesta anormal a la que debe prestarse atención, dice la especialista.

Información y distanciamiento

Sobre la exposición de la ciudadanía a los contenidos mediáticos relacionados a la pandemia, recomienda consumir información de una fuente única, en este caso, la oficial. “Cuando el individuo comienza a sentir mucha ansiedad, debe exponerse lo menos posible a la información. Lo importante es evitar todo el bombardeo donde no es posible filtrar lo real de lo falso y evitar más preocupación o estrés”.

“Las personas con trastorno obsesivo compulsivo son más frágiles porque ya hay una línea de pensamiento obsesivo que puede estar basado en la limpieza o a no contaminarse y si se les incita al constante lavado de manos podría haber un detonante –aunque esté medicado– de crisis en su trastorno”, remarca.

El distanciamiento social, que se ha pedido respetar como una medida preventiva ante la crisis sanitaria que implica el coronavirus, repercute en la salud mental porque quiebra la rutina. “Esto podría generar aburrimiento y una sensación de encierro, cuestionamientos y pensamientos que pueden derivar en ansiedad. Por otra parte, se trata de una medida necesaria y lo prudente es verla desde una óptica positiva como el acercamiento familiar”.

Araujo recomienda crear dinámicas para mantener la actividad y estimular la mente de manera constructiva. “Es necesario incorporar el ejercicio en casa y propiciar el acercamiento con los hijos. A quienes ya tienen una patología o enfermedad de base, les recomiendo la mínima exposición a las noticias ya que esto puede ser un desencadenante de crisis. Si hay síntomas como el insomnio y un incremento de la preocupación, deben buscar ayuda profesional”. En cuanto a quienes no tengan patologías diagnosticadas, deben buscar el descanso, exponerse solo lo necesario al contenido de los medios de comunicación y establecer rutinas similares a las habituales.

A esto, Herrera añade herramientas como tutoriales para ejercitarse en casa y películas a través de las plataformas de streaming, además de evitar el consumo de bebidas azucaradas y el aumento de la ingesta de cafeína, ya que esta última puede estimular los ataques de pánico, y para los que normalmente no se sienten ansiosos, puede causar ansiedad.

Augusto Méndez, psicólogo clínico, coincide en que es necesario evitar la “sobreinformación” en torno a los casos de coronavirus diagnosticados en Panamá, ya que “mirar los noticieros durante todo el día solo aumenta la ansiedad”.

“Es importante mantener contacto virtual con los amigos, los seres queridos y los familiares. Pueden realizar una video llamada para saludar y buscar proyectos pequeños que no se pudieron completar por falta de tiempo. Estos pequeños logros hacen que el individuo aumente la seguridad en sí mismo”, comenta.

Se trata de “metas alcanzables y factibles. Y sobre todo, buscar fuentes de información confiables. Evite las cadenas de redes sociales”, que son uno de los mayores disparadores de la intranquilidad.

¿PLAN NACIONAL EN PANAMÁ?

José Calderón, jefe de Salud Mental del Minsa, aseguró a La Estrella de Panamá que desde el día uno, “por instancias del Viceministro que maneja el Comité de Emergencia de Salud”, han integrado, junto a un equipo, la Sección Nacional de Salud Mental para ejecutar acciones enmarcadas en el Plan de Contingencia.

Desde el inicio, “hay un equipo de salud mental de turno, junto a las unidades de respuesta rápida, que desde antes del inicio de la epidemia han estado activados”, explicó.

“Cuando se confirmó el virus en el país, los equipos que se constituyeron con psicólogos y psiquiatras, se acogieron al llamado de las unidades de respuesta primaria para abordar casos de tensión o de enfermedades previas de salud mental”, dijo.