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06 de Aug de 2020

Nacional

Alcohol y agresión, ¿van de la mano?

Panamá es el único país de América Latina que implementó una ley seca en todo su territorio como medida complementaria a la cuarentena por el COVID-19. En México, en cambio, lo implementó solo el estado de Tabasco 

Bebidas alcohólicas
Bebidas alcohólicas.Archivo | La Estrella de Panamá

Cuando el 24 de marzo se implementó la ley seca en todo el país, las posiciones a favor y en contra no se hicieron esperar. La lluvia de críticas en las redes sociales fue –y sigue siendo-- más fuerte que las posiciones que avalaban esta medida que será obligatoria mientras dure la emergencia nacional por el COVID-19.

El representante de la Organización Panamericana de la Salud en Panamá, Gerardo Alfaro, pondera que Panamá haya implementado una ley seca porque “es una muy buena medida desde el punto de vista de salud pública”, resaltó el 2 de abril durante la habitual conferencia de prensa ofrecida por el Ministerio de Salud.

"Hay una relación directa negativa entre el consumo de alcohol y la violencia y la pérdida de controles. Una de cada tres muertes violentas en el mundo se asocian al consumo del alcohol. Somos los adultos los responsables de cuidar a los niños y a los adultos mayores y el alcohol también va a inhibir nuestras capacidades de cuido", añadió Alfaro.

Reducir el consumo del alcohol para disminuir la delincuencia

Disminuir los casos de violencia no es el único objetivo de la medida sino también reducir la delincuencia y evitar las aglomeraciones de personas para frenar la propagación del virus", recalcó una fuente del Ministerio de Seguridad a EFE.

“La ley seca en todo el país ha logrado disminuir los casos de violencia doméstica y la comisión de otros delitos”, dijo el jefe de la cartera de Seguridad, Juan Pino en días el pasado lunes.

¿El alcohol es el causante de la violencia?

Varias especialistas consultadas por este medio coinciden que el alcohol es un estimulante pero no la causa de violencia. La psicóloga Chevy Solís aclara que afirmar que la ingesta de alcohol es un “causante de la violencia es refirmar que no es la violencia la causa” de los actos.

Por su parte la psicóloga Lesbia Gonzáles explica que el alcohol desinhibe a las personas porque bajo la influencia etílica, pueden hacer las cosas que normalmente no harían por enseñanza o por presión social. 

El estudio Violencia interpersonal y alcohol de la Organización Mundial de la Salud plantea que el consumo nocivo de alcohol afecta directamente a las funciones físicas y cognitivas. En él se plantea que los bebedores tienen menos autocontrol y capacidad de procesar la información que reciben, por lo que es más probable que recurran a la violencia en las confrontaciones.

El mismo análisis científico advierte que la creencia individual y social de que el alcohol es causa de comportamientos agresivos puede inducir a los bebedores a usarlo como preparación previa a actos violentos o como una excusa para el delito.

“Ninguna de esas medidas que se están tomando por  la pandemia tienen enfoque de género, no se están aplicando porque quieren proteger a las mujeres, sino porque responden a un fenómeno de control policial”, critica la socióloga Juana Camargo.

Camargo remarcó que los hombres son violentos en las casas y en las calles. “La pandemia permite el control social. Como tienes que evitar todo tipo de estimulantes, entonces, no es que el control del alcohol sea para beneficiar a las mujeres, es un medida que de control policial para ellos trabajar en mejores condiciones”.

El estudio de la OMS Violencia infligida por la pareja y el alcohol apunta que la mayor parte de los actos de violencia de pareja son perpetrados por hombres contra mujeres. “Sin embargo, la violencia también se da en mujeres contra hombres y en las relaciones entre personas del mismo sexo”.

Dicho estudio señala que las creencias sociales en torno al consumo de alcohol, los roles de los sexos y el comportamiento violento pueden influir también en el riesgo de violencia de pareja relacionada con el alcohol. “En algunas sociedades, tanto el consumo masivo de éste como los comportamientos violentos hacia las parejas femeninas se asocian a la idea de masculinidad”.

Y la creencia de que el “alcohol facilita las agresiones” lleva a los individuos a beber para poder perpetrar actos de violencia que creen que la sociedad espera de ellos. “De la misma forma, la creencia social de que el consumo de alcohol por parte de la víctima es una causa de violencia puede determinar que en algunas culturas se lo considere un atenuante, mientras que en otras puede agravar la culpa y el castigo aplicado al agresor”. 

Los denuncias presentadas ante el Ministerio Público por los delitos contra el Orden Jurídico Familiar y el Estado Civil -violencia doméstica, maltrato al menor, entre otros- durante el mes de marzo disminuyeron. 

En marzo se reportaron con 1286 denuncias, mientras que en el mes de febrero 1756 y enero 1875.