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03 de Jun de 2020

Nacional

'Dejo en manos de Dios la salud de mis hijos y salgo a salvar vidas'

Inoris Quintero lleva ocho años en el Cuerpo de Bomberos. Ella, como muchos funcionarios, es una guerrera de primera línea, que combate el virus desde su trinchera. Nos cuenta cómo es su jornada y sus sacrificios

Inoris  Quintero tiene 28 años de edad, ocho trabajando en una ambulancia del Cuerpo de Bomberos de Panamá. En este momento, en medio de una pandemia, su trabajo es crucial para salvar vidas. Y, aunque nunca se le cruzó por la cabeza convertirse en pieza clave de una historia de héroes, es lo que le ha tocado vivir. Mientras conversa con La Estrella de Panamá vía telefónica, el conductor de la ambulancia, donde ella está, grita: Hay un 10 05. ¡Emergencia!, tras la alarma, Quintero interrumpe la entrevista. Inmediatamente pregunta: ¿cuáles son los síntomas del paciente?, y comienza a preparar el equipo para suministrarle los primeros auxilios. De nuevo, Quintero está lista para salvar otra vida. Su labor se ha complicado con la incursión del mortal coronavirus en Panamá, considerando el riesgo de asistir a personas que presenten los síntomas de la enfermedad, que puede robarle la ilusión de volver a ver a sus hijos –uno de un año y el otro de seis años de edad–. En una batalla contra un enemigo invisible, la bombera ha experimentado momentos de ansiedad, de incertidumbre y de temor. A veces, ni siquiera quiere regresar a casa porque siente que consigo lleva al virus. No quiere contagiar a sus seres queridos. Antes de salir de su hogar, encomienda la salud de sus hijos a Dios. Escucha las advertencias de su niño de seis años, quien con su inocencia le pide que se coloque una mascarilla. Entendiendo que se expone a una enfermedad, que acabó con la vida de uno de sus compañeros, no se da por vencida: “la patria me necesita, no hay opción”, subraya.

Inés Quintero, en su trabajo de todos los días.Cedida

¿Cómo es una jornada de trabajo?

Trabajo 24 horas continuas, por dos días libres. En este momento mi labor consiste en responder diariamente a las emergencias de la ciudadanía, entre ellas, pacientes sospechosos y positivos con el coronavirus. Un día de trabajo empieza recibiendo las novedades de mis compañeros que van saliendo de turno. Después, reviso mi equipo con el fin de estar preparada para asistir el sinnúmero de emergencias que se presentan diariamente.

¿La incursión del virus ha cambiado tu dinámica de trabajo?

Sí. Antes, el trabajo era más monótono. Ahora todo es diferente, incluso la sociedad. Ahora tengo que ver cómo organizarme con la gran cantidad de personas que día a día nos contactan. Es bastante estresante.

¿Qué tipo de equipo utilizas para las emergencias?

Hay un monitor cardíaco, 'autopool', para reanimar a los pacientes, y cánulas para oxígeno, que ahorita son vitales para salvarles la vida. Hoy, nuestro diario vivir son personas con dificultad respiratoria y necesidad de oxígeno. La mayoría de las personas que solicitan una ambulancia ameritan ser trasladadas a un centro médico.

¿A ustedes, los pacientes los llaman para que acudan a atenderlos?

¡Exactamente! Nosotros asistimos las emergencias de las personas con dificultad respiratoria o que se encuentren inconscientes o que presenten cualquier síntoma relacionado con la emergencia sanitaria.

¿Cómo están preparados los bomberos para enfrentar una pandemia?

Le soy sincera. Tengo ocho años de laborar en esta institución como técnica de urgencias médicas. Nosotros hemos recibido múltiples capacitaciones para manejar emergencias con materiales peligrosos, que son bastante comunes dentro de nuestra institución. Nosotros, como parte del área pre-hospitalaria, nos encargábamos de atender a los pacientes expuestos a material peligroso, contaminado. Esos trajes blancos que está viendo eran los que usábamos para estas emergencias, pero ahora son para los traslados de pacientes positivos. Jamás imaginamos que tendríamos que usarlos para una emergencia mundial como esta, con una pandemia.

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¿Quiere decir que la pandemia les cambió totalmente el panorama?

Las capacitaciones y cursos que recibíamos eran con respecto a materiales peligrosos. Ahora se enfocan en el ámbito de salud. Ya no nos enfocamos en una sustancia química, sino en un cuadro de salud que pueda tener una persona.

Pero, ¿tienen los bomberos los equipos para protegerse del contagio del coronavirus?

Hemos podido conseguir los equipos necesarios para responder a esta pandemia. Aunque nunca está de más el apoyo de las otras instituciones para poder seguir brindando respuesta a los ciudadanos que la necesitan.

¿Qué exactamente están usando para protegerse?

Antes de responder a una emergencia nos cubrimos con una bata, como mínimo, para asistir a un paciente que aún no ha sido diagnosticado. Utilizamos batas, doble guantes, mascarillas, gafas, gorros, redecillas, para no exponer el cabello, y cubrebotas. Eso es para que cuando estamos junto al paciente evaluándolo, manteniendo siempre la distancia, podamos sentirnos un poco más seguros y no le transmitimos ningún tipo de ansiedad.

¿Qué sientes cuando sales de tu casa para el trabajo, sabiendo que te expones al contagio del virus?

No puedo mentirle. Al principio tenía muchos choques de emociones. Estaba muy ansiosa, a diario me la pasaba con dolor de cabeza. Era el estrés de lo que estaba viviendo, de algo desconocido, nunca antes visto por mí. Nunca me imaginé pasar por una situación como esta, pero poco a poco he tratado de asimilarlo. Entre los compañeros conversamos, nos apoyamos unos a otros, y también tratamos de cuidarnos lo mejor posible. Nos decíamos que teníamos que seguir adelante, que teníamos que tomar todas las medidas de seguridad para salir victoriosos de este momento difícil, para no tener compañeros caídos.

Pero a pesar de las precauciones han tenido bomberos afectados...

Lastimosamente, sí. Un compañero que falleció y otros han salido positivos. Además, hay otros en cuarentena por ser contactos directos con personas positivas. Existe a diario el temor de lo que pueda sucedernos, pero siempre nos encomendamos a Dios. Dejo en manos de Dios la salud de mis hijos cuando tengo que laborar 24 horas, y en cada emergencia que atiendo le pido a Dios sabiduría. La verdad es muy triste tener que dejar a mis hijos 24 horas sabiendo que acá estamos en riesgo de contagio del virus.

¿Les explicas a los niños tu trabajo?

El de seis años comprende más o menos lo que es el coronavirus. Todos los días me dice “mamá por qué vas a trabajar si está el coronavirus rondando, por favor ponte una mascarilla”. Él no sabe para qué se usa esa mascarilla (ríe), pero me dice: “¡Póntela!, todo el mundo la está usando”. Me reclama que porqué quiero seguir trabajando si el coronavirus está circulando. Cuando me ve que estoy llegando a casa con la mascarilla, me dice: “tienes coronavirus, mamá”. Y le dice a mi mamá: “Abuelita, aléjate que mi mamá puede tener el virus” (ríe a carcajadas). Son muchas las emociones encontradas.

¿Qué precauciones tomas con los niños en casa?

No puedo estar cerca de ellos por más medidas de seguridad que tomo cuando llegó a casa; aunque me bañe y descontamine la ropa que uso en el trabajo. Uno trata de estar lo más distante de ellos, porque uno siente que tiene el virus encima. El pequeño es un niño que nació en un estado prematuro extremo, una condición delicada, con una afección pulmonar, por eso mi mayor temor al contagio del virus está enfocado en él. Mis ganas de no regresar a casa son precisamente por el cuidado de mi bebé, porque sé que si me contagio tendré una complicación muy grande con él.

Me llama la atención que me dices: mis ganas de no regresar a casa, y no mis ganas de no trabajar más, ¿puedes explicarme la expresión?

El trabajo me llama, me pide, y mi país me necesita. En estos momentos soy una persona que la sociedad necesita. Entonces, mis ganas de no regresar son mucho más grandes, que abandonar el trabajo. Pero es difícil cuando tienes una mamá y un papá hipertensos y diabéticos, que son factores de riesgo grandísimos si se contrae el virus. Yo me digo a mí misma que tengo tres 'bombitas' en mi casa.

¿Has sido objeto de discriminación por tu trabajo?

Al principio sí. Nosotros somos miembros del área pre hospitalaria y tenemos compañeros que se encargaban de extinción, lo que es exbure (extinción, búsqueda y rescate). Ellos obviamente sentían temor al tener que convivir con nosotros como siempre lo han hecho. Ellos veían que estábamos en la primera línea de combate del coronavirus. Pero hemos logrado mermar este tipo de pensamiento, dándoles a entender que el trabajo se está haciendo con estrictas medidas de seguridad, dentro de los cuarteles. No debería pasar nada. En las calles también sentimos que las personas no nos miran bien dentro de una ambulancia. Antes era todo lo contrario. Y, cuando nos veían dentro de una ambulancia eso era algo grande, ahora para la mayoría de los ciudadanos es algo peligroso. Tú puedes notar los gestos, las miradas de la gente en la calle. Pero hemos tratado de trabajar ese aspecto para que no nos afecte, porque al principio sí nos lastimaba. Ahora hemos aprendido a convivir con esta situación.

¿Cómo crees que puede cambiar el mundo lo que nos está sucediendo?

Ese distanciamiento que muchos teníamos de Dios, de su palabra, se va acabar. Nos vamos a apegar más a Dios porque es lo que necesitamos para poder salir victoriosos de esta pandemia. También vamos a aprender a valorar la convivencia con la familia. (interrumpe para responder al conductor de la ambulancia) ¡Emergencias! (grita y, posteriormente continúa). Esto nos va a dejar una enseñanza de humildad. Y nos va a enseñar a valorar lo que tenemos alrededor.

Acaban de llamarte de una emergencia, ¿qué es lo primero qué haces?

Apenas me dicen tenemos un 10 05, que es una persona con problemas de salud, pregunto lo que tiene. Si es una persona con diabetes y hipertensión, por ejemplo, me enfoco en estos dos puntos. Lo primero que pienso es que debo evaluar su azúcar y su presión de inmediato. Nos imaginamos el escenario, aunque, muchas veces cuando llegamos donde el paciente, es completamente diferente.

¿Cuál era la emergencia?

El paciente necesitaba ser trasladado a una policlínica, pero por temor a lo que está sucediendo, prefirió quedarse en casa firmando un relevo de responsabilidad. Saliendo de esa emergencia nos mandan a otra, casi cerca de la primera, donde un adulto mayor tenía síntomas parecidos al Covid-19. Pero al llegar al hospital no lo recibieron, y nos quedamos que no podíamos creerlo. Luego fuimos a descontaminar la ambulancia y a esperar los resultados de la prueba que se realice al paciente para ver si sale negativo. ¡Dios quiera que así sea! Seguimos en riesgo. Nuestro día a día es salir a atender cada emergencia, viéndolos a todos como si fueran sospechosos hasta que la prueba diga lo contrario. ¡Oremos!