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10 de Jul de 2020

Nacional

'El virus permanece en las heces de las personas que han 'superado' el Covid-19'

José Loaiza, científico de Indicasat explica que pese a que un paciente de negativo tras haberse infectado por el virus, este puede permanecer en el organismo. Enfatiza que la transmisión puede estar detrás de la propagación del coronavirus

En todas partes del mundo, los científicos trabajan contra reloj para desarrollar estrategias que frenen la propagación del nuevo coronavirus. En Panamá, donde se han reportado cerca de 9 mil contagios y más de 250 muertes, la investigación está jugando un rol importante. Los investigadores han secuenciado el genoma del coronavirus SarsCoV2. La ciencia panameña también ha revelado la ruta de ingreso de la enfermedad del Covid-19 a Panamá: China-Europa-América. Panamá se ha convertido en el primer país centroamericano en realizar investigaciones del virus. Se espera que el próximo mes empiecen más de una treintena de investigaciones científicas que permitirán conocer mejor al enemigo invisible en que se ha convertido el Covid-19.

La ciencia es la clave para la gestión del coronavirusCedida

José Loaiza, del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat) y del Smithsonian, es un científico que intenta descifrar nuevas formas de trasmisión del virus. Ha sido colaborador de un artículo publicado en la revista Plos Neglected Tropical Diseases que busca determinar cómo el clima latino y las disparidades sociales y económicas pueden incidir en la propagación del virus. En una conversación con La Estrella de Panamá, Loaiza explicó que el virus puede permanecer vivo en las excretas de una persona que ha superado la enfermedad del Covid-19. Es así como los desechos del organismo pueden convertirse en un agente de trasmisión explosiva del virus en áreas donde escasea el agua potable, como en las comarcas indígenas. También detalla que las bajas temperaturas y los acondicionadores de aire crean un escenario para la permanencia del virus por más tiempo en el ambiente.

¿De dónde surge la pasión por los insectos?

Es fascinante la historia del país durante el siglo pasado. Los esfuerzos para controlar enfermedades como dengue y malaria. Panamá siempre ha sido un foco de enfermedades tropicales. Hoy existen enfermedades como el zika y el chikugunya. En el pasado y en el presente, el país sufre las enfermedades provocadas por estos artrópodos.

¿Cómo pasó de estudiar enfermedades transmitidas por insectos a un tema como el Covid-19?

En el siglo XXI, las investigaciones son interdisciplinarias y multidisciplinarias. He trabajado con varios grupos, con gente independiente en Alemania y Estados Unidos. Uno de estos grupos son investigadores de la Universidad de John Hopkins, en Baltimore. Hemos colaborado con varios proyectos en Perú y Bolivia, en áreas de pobreza, donde además de estudiar enfermedades transmitidas por insectos, estudiamos un abanico de problemas de salud pública. He tenido la oportunidad de colaborar con expertos en enfermedades de trasmisión por vía fecal-oral y con el cólera en Suramérica. Uno de los grupos con los que colaboro, estudió toda una serie de enfermedades transmitidas por insectos. Esto me ha permitido consolidarme en investigaciones interdisciplinarias y multidisciplinarias.

¿Cuál fue la propuesta que realizó ese grupo?

El artículo científico que publicamos usa información circunstancial, obtenida por otros investigadores en el pasado, por ejemplo, el primer evento que tuvimos con el SARS de 2003. Muchas investigaciones demostraron que la transmisión fecal en China ocurrió. Esta investigación no tiene datos de campo. Nosotros utilizamos la experiencia de otros grupos en estas enfermedades y datos circunstanciales de otras publicaciones para escribir este artículo. El primer SARS tuvo miles de publicaciones.

“Hay evidencias de que el virus cuando está 
en la excretas puede irse al aire y se puede inhalar”

Y, ¿cómo aplicó esas investigaciones al actual virus?

Los SARS 1 y 2 comparten prácticamente el 87% de la información genética. Son muy similares en la capacidad de infectar y la virulencia. El último tiene una capacidad de transmisión más efectiva, pero menos letal que el anterior. Se puede escribir mucho en paralelo y no solo entre estos dos virus, sino también sobre el MERS, otro síndrome respiratorio de Arabia Saudita, porque están muy relacionados. Por lo general, los coronavirus tienen un mecanismo de transmisión muy similar.

¿Qué concreta en su publicación?

Los países latinos son distintos por sus características intrínsecas, como por ejemplo, el clima tropical, las desigualdades socioeconómicas y la disparidad de salarios, en comparación a los del hemisferio norte. Estos tienen un clima templado, menos desigualdades socioeconómicas, por ejemplo, la gente tiene acceso a mejores servicios de salud y mayor acceso a agua potable. Al entrar la pandemia en Latinoamérica, teníamos que hacer previsiones de lo ocurrido en países distintos a los nuestros. En principio, el trabajo apunta a dibujar esas diferencias marcadas. En un segundo punto, busca extrapolar lo que sabemos de este virus en estos países y dibujar potenciales formas de transmisión en la región latina. Se ha mencionado la transmisión fecal-oral, que es bastante posible con este virus, donde la gente no tiene suministro de agua constante para lavarse las manos. Hasta hoy, muchos países latinos no han tomado en cuenta esa posibilidad. No tenemos evidencia directa de que este virus se está transmitiendo de esta forma. Pero hay evidencias indirectas que demuestran que este tipo de transmisión es muy factible.

¿No hay evidencias directas por las circunstancias del momento?

¡Por supuesto!

¿Cuáles son esas evidencias indirectas?

Un artículo científico publicado en China sobre este virus establece que lo han encontrado en agua potable y aguas negras. El virus persiste en las excretas de las personas enfermas y en el ambiente. Es un hecho que el virus está en el ambiente a través de las excretas de las personas infectadas. Además, está demostrado que infecta a un tipo de receptor en particular, que se aloja en una capa celular del pulmón. Ese mismo receptor es abundante en el epitelio celular del esófago, del ilion y del intestino grueso. Se sabe que un 30% de las personas infectadas presenta entre los primeros síntomas problemas gastrointestinales (vómitos, diarreas y dolores fuertes abdominales).

Es decir, que tiene una sintomatología muy amplía...

Para cada paciente se manifiesta de forma distinta. Lo que sabemos es que empieza con una fiebre leve, una diarrea, un dolor muscular y posteriormente evoluciona a la condición más severa, que es la falta de aire, la tos seca y la fiebre constante. Sabemos que está en el ambiente, que infecta el tejido gastrointestinal. Y, lo otro es que persiste en superficies dependiendo de la temperatura. Por ejemplo, a 23º persiste diez días. A menos de esa temperatura persiste hasta 100 días. Hay evidencia experimental de que la partícula viral tiene estrecha relación con la temperatura.

Cuando me hablaba de que el virus se mantiene en ambientes fecales, pensé en los ríos contaminados del país...

De todas las opciones que existen de contaminación fecal oral, la manera más directa es la que ocurre en las casas, cuando las personas no se lavan bien las manos, después tocan el agua que beben, los alimentos... y, que, además, limpian superficies con las manos ya contaminadas con excretas. Sin embargo, ahora que lo apuntas en Hong Kong, en 2003, se dio una publicación interesante que detalla que un complejo de edificios se contaminó casi todo con el primer SARS porque las tuberías por donde circulaban las aguas negras, estaban fragmentabas. Hay evidencias de que el virus cuando está en la excretas puede irse al aire y se puede inhalar.

Los virus en los enfermos está presente en las excretas...

Dos cosas son bien importantes: los enfermos de Covid-19 que salen de los hospitales siguen siendo positivos en las excretas. Incluso, son negativos para pruebas de los hisopados nasofaringe, pero siguen siendo positivos en muestras de excretas. Es decir, que aunque hayan sobrepasado su problema médico y van a una casa donde no puede lavarse las manos, podría contaminar a otras personas por vía fecal. El virus persiste en la excreta más que en el tejido pulmonar. Eso es muy importante.

La relación del clima de la región con la propagación del virus.

Hemos visto las experiencias de países como España e Italia, que estaban en la temporada de invierno, donde la temperatura es mucho más baja. Estos virus son partículas virales que están envueltas por macromoléculas, proteínas y líquidos. Entonces, la radiación solar afecta la estructura del virus y lo reseca, lo inhibe.

Existen áreas en la región donde no hay acceso a agua potable, ¿cómo incidiría la escasez de agua potable en la propagación del virus?

En Panamá, la ruta de transmisión fecal oral, en sitios donde no se tiene agua, puede que tenga tanta preponderancia como otros métodos de transmisión. Obviamente es difícil asegurar que eso está ocurriendo. Esto es una hipótesis y ya estamos tratando de obtener datos de campo para poder demostrarlo. Pero está claro, a través de lo que conocemos de enfermedades virales similares a los coronavirus, que cuando no se tiene acceso a agua potable lo que ocurre es que la transmisión es explosiva. Por ejemplo, nadie sabe si la cantidad de muertes que se están dando en el Ecuador es consecuencia de esto. Nosotros aportamos elementos para que las autoridades de la región consideren e intenten evitar una expansión del virus más explosiva. Es importante reconocer cuáles son las comunidades que no tiene acceso a agua potable, que pueden estar sufriendo de transmisión fecal-oral.

Zonas extremas como nuestras comarcas serían más vulnerables a este tipo de transmisión.

Totalmente. En las comarcas no hay suministro de agua potable. Ellos generalmente usan agua de pozos que cavan. Los niños hacen sus necesidades, y con una tacita toman agua y contaminan el agua que otras personas van a usar para tomar. Las comarcas serían focos donde tendríamos que estar más alertas. Hay que estar vigilantes para determinar si la trasmisión fecal-oral puede estar causando un problema de salud pública. En época de pandemia no podemos esperar a que ocurran estragos mayores. Esto hay que evaluarlo con lupa y tiene que ser demostrado en el futuro.

¿Cuántos estudios se están realizando por el coronavirus en el país?

La Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt) otorgó fondos para 34 propuestas en todo el país. Esos estudios van arrancar próximamente. Pero creo que en este momento, a excepción del Instituto Conmemorativo Gorgas, nadie más tiene datos de campo de la pandemia.

La importancia de la ciencia en esos momentos.

Las instituciones de ciencia han crecido mucho en los últimos 30 años. Panamá está en un momento de crecimiento notable en investigaciones científicas. Obviamente el recurso con el que contamos no es suficiente. Panamá vive en el trópico y tenemos enfermedades de animales que pueden emerger de los bosques, de la misma forma que surgió este coronavirus. Panamá tiene que cambiar esta mentalidad reactiva y prepararse para poder prevenir el próximo agente patógeno que puedan causar una pandemia. Así como surgió en China este patógeno, puede surgir en el país. Creo que el abordaje es prevención ante un evento como este que nos ha complicado la economía, salud, en fin... Hay que invertir más en ciencia básica, aplicada, multidisciplinaria e intersectorial.

La academia no puede estar aislada del sistema operativo del país y solo vemos estas uniones cuando pasa una pandemia. Panamá tiene personas con perfiles de investigación notables, que publican en las mejores revistas. Es el momento para que empecemos a unir esfuerzos. La ciencia tiene un rol muy importante que jugar en preparar al país para el próximo evento que pueda ocurrir. Desde ya se habla de otra pandemia en los próximos 12 o 13 años.

¿Con la llegada de las lluvias, con temperaturas más bajas, el escenario del país puede empeorar?

Es difícil predecir si irá a favor o en contra del virus. Realmente existen pocos datos, no sabemos cómo va a afectar.