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11 de Aug de 2020

Nacional

La 'Marcha del hambre y la desesperación': una lectura desde el presente

En un período breve, se abrieron dos caminos para la construcción de una plataforma de reivindicaciones populares. El primero, en 1947 con el rechazo al convenio Filós-Hines; el segundo, en 1959 con la Marcha del hambre y la desesperación

La Estrella de Panamá ofreció una cobertura de los acontecimientos relacionados con la marcha.Archivo | La Estrella de Panamá

La Marcha del hambre y la desesperación (1959) constituye un punto de quiebre en la conducción de las luchas sociales que trasciende la década 1950, porque asegura y garantiza los derechos ciudadanos, laborales y sociales de los trabajadores de la ciudad y del campo. Y asimismo abre una senda para las posteriores reivindicaciones sociales y populares.

En tanta reivindicación de los derechos sociales y ciudadanos, la Marcha del hambre y la desesperación, organizada por la Unión Sindical de Trabajadores de Oficios Mixtos (USTOM), fue una movilización con demandas concretas:

- establecimiento del salario mínimo de 50 centavos la hora

- rebaja de alquileres de las viviendas

- creación de un código agrario que beneficie a los productores campesinos.

Las reivindicaciones constituyen en sí mismas una plataforma para la inclusión de sectores y organizaciones.

La 'Marcha del hambre y la desesperación': una lectura desde el presente

Entre los dirigentes de la movilización destacan Andrés Galván, Luis Mendoza, Eugenio Barrera, Guillermo Molona, Teodoro Palacio, Inocencio Garibaldi, Jack White, Damián Quijano, Félix Gómez, Pablo Salabarría, José Cielo, Manríquez Medina.  Dos de los dirigentes de la Marcha del hambre y la desesperación, Inocencio “Chencho” Garibaldi (1940-2002) y Andrés Galván (1931-2020), participaron activamente en los hechos de la gesta patriótica del 9 de enero de 1964.

“Durante la Marcha del hambre y la desesperación se constituye un frente de masas integrado por organizaciones sindicales, sectores estudiantiles y dirigentes políticos”

Una década convulsiva

Durante esa agitada década se combinan la recesión económica provocada por la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) con el auge de las políticas “macartistas”, que promovidas e impulsadas por el senador estadounidense Joseph McCarthy armonizan acciones políticas, ideológicas, mediáticas y económicas en el marco de la Guerra Fría (Soler, 1976).

En lo político, en la cresta de la crisis institucional, el país conoció seis presidentes en diez años: Arnulfo Arias M. (1948-1951), Alcibiades Arosemena (1951-1952), José A. Remón Cantera (1952-1955), José Ramón Guizado (1955), Ricardo Arias Espinoza (1955-1956) y Ernesto de la Guardia (1956-1960).

La 'Marcha del hambre y la desesperación': una lectura desde el presente

En lo popular, las movilizaciones populares (Santiago 1952), estudiantiles (Panamá 1958), nacionalistas (Panamá 1959), sociales (Colón 1959), insurreccionales (Veraguas 1959, Colón 1959, Coclé 1959), laborales (Bocas del Toro 1960, Chiriquí 1960) (Soler, 1995), marcaron hitos históricos indelebles en la mente social colectiva.

Movilización social popular

Durante la Marcha del hambre y la desesperación se constituye un frente de masas integrado por organizaciones sindicales, sectores estudiantiles y dirigentes políticos. Por un lado, se integran en el frente organizaciones sindicales como la Unión Sindical de Trabajadores de Oficios Mixtos (USTOM), el Sindicato de Cantineros, Saloneros y Afines de Panamá y los trabajadores portuarios de Cristóbal. Por el otro, participan organizaciones estudiantiles como el Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), Juventud Avante, Federación de Estudiantes de Panamá (FEP), Unión de Estudiantes Secundarios (UES), Unión de Estudiantes Universitarios (UEU). Por último, se incorporan sectores políticos como la Coalición Patriótica Nacional y la Gran Unión Nacional de Oposición.

La movilización inició en horas de la noche con antorchas, provisión de alimentos, agua y medicamentos para primeros auxilios. A las 7:00 de la noche del día 4 de octubre, cuando partió la marcha, una multitud escoltó la partida. A través de la carretera transístmica fueron apoyados por moradores que les brindaron alimentos, agua y solidaridad. Asimismo, fueron acompañados por una gran cantidad de estudiantes universitarios y secundarios que se sumaron al llegar a la capital, luego de 15 horas de caminata (Leis, 2009).

El dirigente Andrés Galván

El 5 de octubre la Marcha llega a los predios de la Asamblea Nacional para solicitar cortesía de sala y presentar sus demandas. Los miembros de la comisión de diálogo designada por la Asamblea Nacional, con alto grado de insensibilidad por el enorme sacrificio humano realizado, y el desconocimiento de las demandas populares, se retiraron sin escuchar las exigencias públicas.

En medio de la confusión, Aquilino Boyd aprovechó el momento y presentó una moción para devolverle los derechos al Dr. Arnulfo Arias Madrid. Con ello se rompió el cuórum y se perdió la oportunidad para el diálogo social. Esta práctica política y legislativa se repetirá una y otra vez a lo largo del siglo XX.

Emergencia del poder constituyente

En un acto simbólico, los sectores movilizados establecen una Asamblea Nacional paralela y declaran a Andrés Galván y Eugenio Barrera, presidente y secretario. En la sesión, los trabajadores, estudiantes y ciudadanos aprobaron:

–aumentar los salarios

–congelar los precios de los alquileres

–redactar el Código Agrario.

Aflora así en medio de las protestas, el poder constituyente, desde abajo.

Dadas las circunstancias de desobediencia, un pelotón de la Guardia Nacional, fuertemente apertrechado, al mando del mayor Arístides Hassan, irrumpió en la sesión de la Asamblea Nacional paralela y reprimió salvajemente a los participantes y encarceló a los principales dirigentes populares.

Tras los disturbios y los encarcelamientos, las tensionas bajaron hasta que finalmente el presidente Ernesto de la Guardia Jr. aceptó discutir las demandas planteadas en la convocatoria de la Marcha del hambre y la desesperación.

Posteriormente, tras un largo proceso de negociación se aprobó:

–el salario mínimo para toda la República mediante la Ley Nº 51 del 30 de noviembre de 1959

–la rebaja de los alquileres y su congelación

–la promulgación del Código Agrario.

Dos caminos, una plataforma

En un período breve de tiempo, el movimiento popular y social abrió dos caminos para la construcción de una plataforma de reivindicaciones. El primero, en 1947 con el rechazo al convenio Filós-Hines, que aceptaba 14 bases militares estadounidenses, fuera de la Zona del Canal. Con ello se fortaleció la movilización estudiantil con una coalición con sectores sociales por demandas nacionales. El segundo, con la Marcha del hambre y la desesperación de 1959, que fortaleció el movimiento sindical a través de una amplia convocatoria y participación social, en tanto sus demandas atendían directamente el sentir más profundo de los sectores más deprimidos de la sociedad, el pueblo.

Estos dos faros siguen alumbrando la ruta transformadora del movimiento social y popular, como un actor real, legítimo, en el accionar político, social y económico del país. Negarlo, es desconocer lo andado.

El autor es historiador.

MISIÓN Y VISIÓN

Pensamiento Social (Pesoc) está conformado por un grupo de profesionales de las ciencias sociales que, a través de sus aportes, buscan impulsar y satisfacer necesidades en el conocimiento de estas disciplinas.

Su propósito es presentar a la población temas de análisis sobre los principales problemas que la aquejan, y contribuir con las estrategias de programas de solución.