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06 de Feb de 2023

Nacional

Suicidio en Panamá, un grave problema de salud pública

Por cada mujer que se suicida en Panamá, seis hombres deciden acabar con su vida y lo logran. Los grupos de edades principalmente afectados están entre 20-29 años y los mayores de 80 años

Suicidio en Panamá, un grave problema de salud pública

El suicidio se puede definir como la muerte causada por un comportamiento dañino, autodirigido con la intención de morir. Incluye la ideación, planificación, intento y finalización.

A nivel global se estima que en 2016, 817,000 personas perdieron la vida por suicidio en el mundo, lo que correspondió al 1,9% del total de todas las muertes, con una tasa de mortalidad anual de 11,1 por 100,000 habitantes. En América Latina se registraron unas 650,000 muertes por suicidio. Según la OPS, en América Latina la tasa de mortalidad por suicidio fue de 7,26, pero esta puede variar según el país, por ejemplo, en Perú la tasa es de 1,01 y en Uruguay es de 14,4 por 100,000 habitantes.

El suicidio constituye un grave problema de salud pública, posicionándose a nivel mundial como la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años.

“En Panamá los métodos de suicidio más comúnmente reportados incluyen ahorcamiento, uso de plaguicidas y armas de fuego”.

Características epidemiológicas del suicidio en Panamá

Recientemente, en una revista científica internacional, fue publicado por un equipo de médicos investigadores panameños, un estudio que analiza las características epidemiológicas de este grave problema de salud pública en Panamá (Núñez-Samudio, V.; Jiménez-Domínguez, A.; López Castillo, H.; Landires, I. Epidemiologic Characteristics of Suicide in Panamá, 2007-2016, Medicina 2020, 56, 442 https://doi.org/10.3390/medicina56090442 ).

Según el estudio científico “Epidemiología del suicidio en Panamá”, durante el período que va de 2007 a 2016, un total de 1,475 personas murieron por suicidio, con un promedio de 148 suicidios por año, de los cuales el 86% corresponde a hombres y 14% a mujeres, con una tasa de mortalidad media de 3,91 por 100,000 habitantes. Se observó una proporción de suicidio de hombre-mujer de 6:1, es decir que por cada mujer que se suicida en Panamá, 6 hombres deciden acabar con su vida y lo logran. Los grupos de edades principalmente afectados están entre 20-29 años y los mayores de 80 años.

Los resultados mostraron una heterogeneidad en relación a la distribución de las tasas de mortalidad por suicidio (por 100,000 habitantes), estimadas para cada región administrativa, que van de 0,96 a 10,26, siendo Los Santos la provincia con la mayor tasa de mortalidad con 10,26, seguido de las provincias de Herrera y Veraguas.

Los métodos

En Panamá los métodos de suicidio más comúnmente reportados incluyen ahorcamiento, uso de plaguicidas y armas de fuego. En este sentido cabe anotar que en Panamá, el uso de plaguicidas promedia en un 2,2 kg per cápita, que es ligeramente superior a los 2,0 kg reportados para los vecinos centroamericanos. Las provincias centrales se caracterizan por la producción agrícola, con un mayor uso y disponibilidad de pesticidas, y además reflejó las tasas de suicidio más altas notificadas.

Estas provincias tienen reportadas las mayores proporciones de consumo regular de alcohol, con una prevalencia superior al 3% en adultos jóvenes entre 18 y 24 años. Por lo tanto, la mayor disponibilidad de pesticidas y las altas tasas de consumo de alcohol a temprana edad son factores que explicarían el aumento de suicidio en estas provincias.

Con urgencia, políticas públicas basadas en evidencia

En Panamá, desde 2007, el Ministerio de Salud de Panamá ha realizado esfuerzos para prevenir y controlar el suicidio, estableciendo la Comisión Intersectorial Nacional para la Prevención y Control de Conductas Suicidas y otras Formas de Violencia en Panamá (Decreto Ejecutivo 137, Gaceta Oficial Digital 25805).

Esta comisión tiene como objetivo contribuir a mejorar la salud mental de la población en general, centrando los esfuerzos en los grupos donde la conducta suicida es más prevalente. Los informes de 2015-2018 del Ministerio de Salud muestran un impacto favorable en la disminución de la mortalidad y los años de vida potencialmente perdidos.

Sin embargo, los factores multicausales asociados al acceso a pesticidas y alcohol deben explorarse más a fondo a través de más estudios científicos. En tanto, la evidencia que generan los estudios científicos son decisivas en las políticas públicas de un país ya sea en el proceso de formulación, implementación o bien evaluación.

Hacia esa dirección apunta el análisis sobre el modelo para formular políticas públicas basadas en evidencia científica, recientemente publicado por médicos investigadores panameños (Núñez-Samudio V, Landires I. Public policies based on scientific evidence: child road safety. Arch Argent Pediatr. 2020 Jun;118(3):e252-e257 DOI: 10.5546/aap.2020.eng.e252).

Las evidencias aportadas por el estudio “Epidemiología del suicidio en Panamá”, indican que se deben desarrollar políticas públicas enfocadas en los siguientes aspectos: (i) regular la adquisición de pesticidas con el fin de disminuir la accesibilidad a los mismos, (ii) reforzar el cumplimiento de la reglamentación que contempla la accesibilidad a las bebidas alcohólicas a los menores de edad.

De acuerdo con los resultados del estudio “Epidemiología del suicidio en Panamá”, deben formularse políticas públicas basadas en evidencia científica dirigidas explícitamente a la prevención del suicidio en nuestra población joven de 15 a 29 años. Es de vital importancia que, como medida de salud pública, se fortalezcan también los programas del adulto mayor en el campo de la salud mental, teniendo como meta la prevención del suicidio en este grupo de edad.

En Panamá son necesarios otros estudios que analicen científicamente la problemática del suicidio y sobre todo el abordaje del mismo a través de políticas públicas, basadas en evidencia científica.

Los autores son médicos investigadores en el Instituto de Ciencias Médicas ICM, Panamá

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