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01 de Dec de 2020

Nacional

Néstor Sosa: 'La salud ha retrocedido en años'

El infectólogo Néstor Sosa manifiesta preocupación debido a que millones de niños no han sido vacunados en los últimos seis meses, por lo que se teme una epidemia de sarampión

El científico Néstor Sosa, quien fuera director del Instituto Conmemorativo Gorgas por 10 años, advierte que tenemos que armarnos de paciencia para seguir enfrentando la pandemia, y aunque afirma que es difícil pronosticarlo, considera que, a más tardar a principios del próximo año, contaremos con datos preliminares sobre una vacuna para contrarrestar la covid-19. Investigador de varios proyectos terapia contra la covid-19 en el ámbito internacional, el doctor Sosa muestra preocupación por la gran cantidad de enfermos que se dejaron de atender durante meses, por la presencia de la pandemia. “Esto constituye un gran retroceso”, tal y como ha dicho la OMS, y subraya que urge un plan de recuperación de tanto tiempo perdido en el ámbito de la salud, y esto es en la mayoría de los países. Aunque el doctor Sosa tiene nacionalidad panameña, nació en Cuba desde donde vino con sus padres, cuando tenía 9 años. Siempre se inclinó hacia las ciencias y cuando tenía 18 años dijo que quería estudiar biología, pero su familia le sugirió que mejor escogiera medicina, porque en esa carrera también se trata la biología que tanto le gustaba y le sigue gustando. Entró a la Universidad de Panamá y le encantó la medicina. Se siente afortunado de haber escogido esa carrera y de todas las oportunidades que ha tenido. Está feliz por lo que es y por lo que tiene. Atender pacientes, hacer estudios de investigación para infecciones como el sida y ahora el SARS-CoV-2, son tareas que le apasionan, porque sabe que con esas acciones de alguna manera salva vidas. Algunos que fueron sus colaboradores en el Gorgas han coincidido en que el doctor Sosa es muy estricto con él mismo, da el ejemplo en el trabajo y siempre se preocupa por estar actualizado. Es el primer médico de su familia. Sus padres eran contadores. “La combinación de la curiosidad científica - académica con la posibilidad de salvar vidas o hacerle la vida más feliz a la gente... eso me compró”, afirma sonriente. Algo que nunca deja de hacer es ejercitarse, pues además de que le encanta, lo despeja. Con una especialidad en infectología, el doctor Sosa se ha destacado como investigador clínico en el campo de antimicrobianos, VIH/sida, vacunas y leishmaniasis. Actualmente dirige el Proyecto ECHO covid-19 para América Latina. Se tomó 25 minutos de su almuerzo para conversar con La Estrella de Panamá, pues en los últimos tiempos ha estado muy enredado, precisamente por el tema de la pandemia. La conversación fue rápida y amena... sin pausa.

Investigador de varios proyectos terapia contra la covid-19 en el ámbito internacional, el doctor Sosa muestra preocupación por la gran cantidad de enfermos que se dejaron de atender durante meses, por la presencia de la pandemia.Cedida

Doctor Sosa, hay una situación que se ha producido debido a la presencia de la covid-19, y es que se ha descuidado a mucha gente con otro tipo de padecimientos por darle prioridad a los contagiados con el virus, ¿cuál es su opinión al respecto?

Sin duda, esa es una de las secuelas de la pandemia. Cuando se ven, por ejemplo, en Estados Unidos, las estadísticas de cáncer, nos damos cuenta de que la incidencia de esta enfermedad ha bajado en los registros, pero la razón es que las mujeres no fueron a hacerse su mamografía ni el papanicolaou; los hombres no asistieron a su cita con el urólogo; y la mayoría que tuvo un dolor determinado en su cuerpo no fue al médico, así es que ninguna de esas personas fue diagnosticada. Cuando en el hospital donde trabajo se reabrió la atención, pues algunos servicios se habían cerrado, la gente empezó a asistir y al preguntarle el porqué de la demora en ir a verse con un médico, casi todos respondieron que tenían miedo a ser contagiados... y resulta que se han presentado, por ejemplo, casos de pacientes que tienen cáncer y que no fueron atendidos a tiempo. Eso es serio, porque entre esos pacientes lo más seguro es que muchos ya no se puedan salvar, porque la enfermedad está avanzada.

También los programas de vacunación en los niños han sido perjudicados por la pandemia, ¿es así?

Sí, y esto es muy grave, porque los programas de prevención de enfermedades en los niños han sufrido muchísimo, pues los porcentajes de vacunación han caído, porque el sistema de salud está redirigiendo todas las atenciones a los contagiados. Hay millones de niños que no han sido vacunados por causa de la pandemia y la situación es tan preocupante, que tememos una epidemia de sarampión.

“Tenemos que hacer rápidamente un plan de recuperación del tiempo perdido. Todo eso constituye un retroceso de muchos años, tal y como ha dicho la Organización Mundial de la Salud”.

¿Qué procede?

Tenemos que hacer rápidamente un plan de recuperación del tiempo perdido. Todo eso constituye un retroceso de muchos años, tal y como ha dicho la Organización Mundial de la Salud. Y esto es en la mayoría de los países. Cuando baje un poco el contagio, nos vamos a dar cuenta del grave problema que tenemos que enfrentar.

La OMS dijo que hay que vivir con el coronavirus... ¿Qué le recomienda a la gente?

Lo primero es tratar de cuidarse uno mismo y cuidar a su familia. El hecho de que el gobierno autorice la apertura de las actividades, no significa que el virus no esté presente. De hecho, en Panamá no ha bajado significativamente en muchas semanas. Y lo que va a ocurrir es un aumento de los casos, porque eso es lo que se ha visto en todos los países. Ojalá no pase. Las personas más vulnerables, mayores de 50 o 60 años, con enfermedades de fondo, tienen que usar mascarilla y tratar de limitar las salidas. Hay que tomar una serie de medidas, desde lavado de manos hasta evitar aglomeraciones; mantenerse dentro del núcleo familiar, limitar reuniones a grupos pequeños, no es el momento para celebrar fiestas por más que estén autorizadas ciertas actividades. Cuando venga el rebrote de casos, va a ser casi inevitable que uno se contagie si no toma las medidas. Lo recomendable es estar en ambientes abiertos.

Hay rebrotes en la mayoría de los países de Europa, ¿es normal que ocurra?

Suele suceder, aunque si la gente se cuidara lo suficiente, y siguiera las indicaciones de las autoridades de salud, no debiera ocurrir. Es muy preocupante, porque son rebrotes serios de la covid-19 que se están presentando, sobre todo, tal y como lo has indicado, en países europeos, pero en medio de todo esto hay una buena noticia: en esta nueva avalancha de contagios, se producen muchos menos muertos y esto es debido a que ya las personas mayores se saben cuidar más; al uso de la mascarilla que en cierta forma está disminuyendo el inóculo del virus que se adquiere y tiende a dar más leve la enfermedad; y otra razón importante es que los médicos hemos aprendido mucho sobre ese mal, que es nuevo para todos.

¿Usted qué opina de los confinamientos o cuarentenas?

En este momento, en nuestros países, un confinamiento es muy difícil de sostener económicamente. Ya la gente ha tenido mucha dificultad económica. Las medidas de salud pública no son inocuas. El lockdown (confinamiento) absoluto se tomó al principio para entender cómo íbamos a enfrentar esto, y en muchos lugares funcionó. Pero ahora hemos visto que se puede aplanar la curva con medidas mucho menos extremas.

¿Cuándo cree que puede haber una vacuna?

Es difícil pronosticarlo. Probablemente, a finales de este año tendremos resultados. Ese sería el primer paso. Entonces hay que evaluar esos resultados antes de emitir algún juicio. Por eso es muy difícil decir una fecha. Será un proceso gradual. Una vacuna puede eliminar los casos más severos y darte la certeza de que no te vas a morir, pero no necesariamente eliminar la epidemia. Puede ser que una vacuna solo funcione en personas jóvenes. Seguramente habrá muchos escenarios. Hay que recordar que la mayoría de las vacunas se están estudiando en personas jóvenes y solamente en algunos mayores. No se están aplicando a niños, es decir, que faltan otros seis meses más para que se tengan estudios en niños. Yo creo que una vacuna que elimine la pandemia completa, no la vamos a tener en seis meses. El año 2021 será de vacunación y recuperación. Es posible que tengamos mejores tratamientos. Puede que Estados Unidos la tenga en julio y Panamá en noviembre. No a todo el mundo se le va a eliminar la infección al mismo tiempo. Otro factor importante, que se reflejó en una encuesta en Estados Unidos, es que nada más el 50% de las personas se quiere poner la vacuna. La otra mitad contestó que no se la pondría. Aun así, con la vacuna, no vamos a lograr una vacunación al 100%, ya veremos.

Se ha informado que el proceso de la vacuna de la Johnson & Johnson fue suspendido, hace pocos días, debido a que unos pacientes sufrieron síntomas como fiebre, cefalea y malestar general ¿qué procede cuando pasa eso?

Luego de suspender temporalmente el proceso, se hace un análisis en detalle de lo que ha ocurrido. Se le hacen estudios clínicos a los pacientes para ver cuál es la causa de los síntomas que presentan; y se espera, también, la mejoría de los pacientes para ver si es algo transitorio; y se mira sus historias para saber si los males que presentan son parte de sus enfermedades de fondo. Se mira también si el paciente estaba en el grupo placebo o con la vacuna, porque si no recibió ninguna vacuna, definitivamente era algo no relacionado con la misma. Todos estos exámenes se presentan a un grupo independiente que en español se denomina la Mesa que Vigila la Seguridad (Data Safety Monitor Report), y ellos toman la decisión de si el estudio debe continuar, depende del resultado que arroje. Por ejemplo, si el paciente era del grupo placebo, se detiene solo un día el proceso. Si estaba en el grupo de la vacuna, se ve si está relacionado con la misma o si es algo que ya padecía. Se reinicia o se detiene el estudio, según el resultado. Eso sucedió con Astrazeneca, empresa farmacéutica con sede en el Reino Unido, la cual también se encuentra trabajando en una vacuna. En el proceso, una persona desarrolló una debilidad en las piernas y se cayó, entonces se dieron cuenta que tenía una inflamación de la médula espinal, y evaluando a otras personas, había sucedido otro cuadro parecido, pero por otra enfermedad, la esclerosis múltiple, y, en función de eso, ya que no se trataba de lo mismo, el estudio continuó en casi todos los países. En Estados Unidos aún está detenido, porque la empresa no le ha dado la información completa a la oficina de Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA). En muchos países de Europa la explicación que dio la compañía fue satisfactoria y continuaron el estudio.

¿Quién decide cuándo la vacuna está lista para ser aplicada?

Hay un proceso. Lo primero, obviamente, es que la compañía que está haciendo el estudio va recabando la información y en un momento dado hace una especie de corte y se analizan los datos, y si están satisfechos con los resultados, se dirigen a las entidades regulatorias, en este caso, la FDA, en Estados Unidos, o la EMA de Europa, que son como Farmacia y Drogas de los países industrializados, donde los científicos de estas entidades evalúan la información recibida en una especie de comité de expertos y entonces se llega a una decisión de si se va a dar o no autorización, y ese sería el primer paso. En estas condiciones lo que se está dando son “autorizaciones de emergencia”, es decir, no se le da una autorización definitiva como se hace en condiciones normales, fuera de la pandemia, sino que pasa por una aprobación condicionada por la pandemia, que es lo que ha ocurrido con el plasma convaleciente, que tiene autorización para uso solo en esta emergencia, no para uso indiscriminado. En nuestros países, muchas veces con la decisión de la FDA, en una situación de emergencia como ésta, probablemente Farmacia y Drogas va a emitir un permiso para utilizar la vacuna en el país. La decisión en Panamá sería del Ministerio de Salud o de Farmacia y Drogas, junto con el programa de inmunizaciones con base a una aprobación internacional. Esa sería la secuencia. Puede que algún gobierno decida esperar y no aplicar la vacuna.

¿Pueden aprobar varias vacunas a la vez?

Pueden ser varias. Hay tantas que están en investigación que lo más probable es que se dé autorización a más de una. Su uso dependerá de factores como el precio, cuál tuvo mejor respuesta en personas latinas, si requiere un alto nivel de congelación o no. Lo más probable es que se aprueben varias. Quizás en 2021 tengamos tres o cuatro vacunas aprobadas. Puede que un país llegue a comprar dos vacunas.

¿Cuántas vacunas se están ensayando en este momento?

En estudios clínicos en humanos ya hay 29 que están en fase 1; 14 que están en fase 2; 11 en fase 3; y hay 5 vacunas que han sido aprobadas en otros países de forma limitada (China y Rusia). Hay como 200 más que no están probadas en humanos.

¿Cuál ha sido su participación en la lucha contra el SIDA?

Mis entrenamientos los hice en Estados Unidos. Cuando regresé a Panamá, estaba en lo máximo de la epidemia del VIH y no había tratamiento. Empecé estudios clínicos con los medicamentos que fueron saliendo poco a poco y cómo el gobierno de Panamá no los compraba, traté de hacer estudios con el fin de salvar a los pacientes que pudiera. El número de pacientes en los noventas fueron pocos en comparación con los infectados que había. Estuve por 10 ó 12 años en esos estudios. Son tratamientos que ahora mismo hay, como la triple terapia. Un porcentaje alto de mis pacientes tenía VIH. Incluso, fui el primero en ser galardonado con la Cinta Roja de Probidsida; es como un Oscar que ellos entregan cada año… la verdad, no me lo esperaba.

PERFIL

Ha sido jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Complejo Hospitalario Metropolitano de la Caja de Seguro Social de Panamá.

Nombre completo: Néstor Sosa Montalván.

Nacimiento: Cuba.

Ocupación: Jefe de Enfermedades Infecciosas en el Hospital de la Universidad de Nuevo México, E.U.

Edad: 58 años.

Cónyuge: Giselle Rodríguez de Sosa.

Resumen de su carrera: Médico, graduado en la Universidad de Panamá, con especialidad en medicina interna y enfermedades infecciosas del Hospital Jackson Memorial de la Universidad de Miami. Ha sido jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Complejo Hospitalario Metropolitano de la Caja de Seguro Social de Panamá. Por 10 años fue director general del Instituto Gorgas, y desde hace un año es jefe de la División de Enfermedades Infecciosas y profesor de la Universidad de Nuevo México, en Estados Unidos.