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19 de May de 2022

Nacional

La Unión Europea subestimó la amenaza rusa de invadir Ucrania

Quizá fue exceso de buena voluntad y que el presidente Putin negaba insistentemente que invadiría al país vecino, explicó Josep Borrell, alto representante de la Unión Europea, sin olvidar la llamada que le dio la noticia

La Unión Europea subestimó la amenaza rusa de invadir Ucrania
Josep Borrell, alto representante de la Unión Europea, durante la entrevista que concedió a este diario en su visita a Panamá (1-3 mayo).Larish Julio | La Estrella de Panamá

Josep Borrell (España, 1947), alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, jamás olvidará aquel pitazo del teléfono que le anticipó que se iba a producir la invasión rusa a Ucrania.

“Cuando recibí la llamada me mantuve alerta y a las 5:10 a.m. sonó el teléfono para decirme que habían empezado a bombardear Kiev. Sabe, a veces uno se agarra a creer aquello que no desea que ocurra”, confesó el experimentado diplomático en una entrevista que concedió a La Estrella de Panamá en el marco de la reunión de cancilleres de Centroamérica y el Caribe. Borrell se sentó a hablar con este diario en el jardín de un hotel en el Casco Viejo después de una larga agenda de trabajo.

Antes de aquel 24 de febrero en que Vladimir Putin inició la ofensiva contra la vecina Ucrania, Estados Unidos había alertado a sus aliados de Europa sobre las intenciones del presidente de Rusia, pero los líderes del viejo continente subestimaron al ruso.

No lograron escuchar la teoría que Putin ha repetido por años, en el sentido de que los ucranianos son lo mismo que el pueblo ruso, y que Ucrania no tiene derecho a existir como nación independiente.

No obstante, semanas antes de la ofensiva militar, Putin negaba que invadiría Ucrania. Se lo dijo a todos los líderes europeos que lo visitaron en el Kremlin con la intención de confirmar la versión estadounidense, incluido el presidente de Francia, Emmanuel Macron. La icónica imagen de ambos mandatarios sentados uno en cada extremo de la mesa que medía más de cuatro metros de largo, lo evidencian.

“Debo reconocer que a mí me costó creer que Rusia fuese a hacer lo que ha hecho. Estados Unidos tenía información que resultó ser cierta. Siempre recordaré la llamada que me anticipó que el ataque se iba a producir durante ese fin de semana, como así fue. Yo al menos, y conmigo muchos líderes europeos, quizá por exceso de buena voluntad, pensamos que esa salvajada no iba a ocurrir. Que Rusia no iba a hacer eso. Pero ocurrió”, reveló Borrell, reservando el nombre de la persona que estaba al otro lado del teléfono.

Borrell había visitado Kiev los primeros días de enero, la zona que después sería la línea de frente rusa. Se sentía la tensión, veía miles de soldados rusos amontonados en la frontera. Aún así, Putin negaba una invasión.

70 días después de esa llamada, la Unión Europea alista un sexto paquete de sanciones contra Rusia, en el que se incluye a un banco comercial importante. Las medidas pretenden asfixiar aún más la economía rusa para desalentar los ataques que arrasan con ciudades enteras y han provocado el desplazamiento de más de 5 millones de ucranianos a fronteras cercanas.

“Espero que la semana que viene tengamos un acuerdo que se está trabajando en Bruselas, Bélgica, para sacar a más bancos rusos y a algún banco comercial muy importante del sistema Swift que hasta ahora no lo habíamos hecho”, adelantó el diplomático. Las sanciones vienen acompañadas de limitar y prohibir a plazo las importaciones de petróleo ruso. No obstante, la dependencia del gas que mantienen de Rusia supera el 50% de los países del bloque, será mucho más gradual “pero hay que hacer la prisa”. El gas no tiene sustituto, lo que está claro es que Europa está decidida a librarse de la dependencia rusa.

“Espero que la semana que viene tengamos un acuerdo que se está trabajando en Bruselas, Bélgica, para sacar a más bancos rusos y a algún banco comercial muy importante del sistema Swift que hasta ahora no lo habíamos hecho”

¿Y si Putin cobra en rublos?, preguntó 'La Decana' a Borrell. “Si hace lo mismo que a Polonia”, respondió, “entonces está la solidaridad de los sistemas gasísticos en Europa que funcionan también en dirección contraria”. Explorar la alternativa del gas del Mediterráneo, para Borrell, no es una solución pronta para la coyuntura bélica que no parece tampoco terminar pronto.

La resistencia ucraniana que ha recibido hasta ahora $46.600 millones de Estados Unidos en ayuda militar, es una señal de que el conflicto será duradero. Putin ha dicho a todos, incluido el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, que no piensa parar la guerra hasta que no consiga sus objetivos militares que son la ocupación y el desmembramiento de Ucrania; y los ucranianos resisten a esos ataques. Por lo tanto, “la guerra desgraciadamente no parece que vaya a terminar pronto y nosotros vamos a seguir apoyando a Ucrania, ¿qué podemos hacer si no?”, se preguntó el político español.

Hasta ahora pocos frutos han tenido las conversaciones de paz por la vía diplomática. Según el también exministro de Asuntos Exteriores de España, Europa estaba dispuesta a discutir con el canciller ruso ante las Naciones Unidas, Serguéi Lavrov, lo que se llama la indivisibilidad de la seguridad, “que quiere decir que la seguridad de un país no puede hacerse en detrimento de la seguridad de los vecinos y que estábamos dispuestos a discutir los problemas que Rusia pudiera entender lo que entendía su seguridad. No quisieron”.

El diplomático ahora ya sabe de lo que es capaz Putin, por lo que la Unión Europea busca detener la extensión de la guerra. “Tenemos un fuerte temor por lo que pueda pasar en Moldavia, o que se extienda verticalmente usando armas de mayor capacidad destructiva, me refiero a un salto cualitativo, pensando en armas químicas”, manifestó.

Tachó a Putin de irresponsable al lanzar la amenaza de que usará “armas nunca antes vistas”. Prefiere no pensar en que Rusia empleará armas químicas, como lo ha hecho en escenarios previos, pero tampoco pudo excluir esa posibilidad.

“Hay que separar el trigo de la paja”, explicó Borrell al ser cuestionado si Putin se atreverá a escalar el nivel ofensivo. “En una guerra siempre hay un componente de propaganda, amenaza y creo que es una irresponsabilidad hablar del uso de armas nucleares, una perfecta irresponsabilidad”, calificó Borrell.

Las consecuencias del conflicto bélico en Europa ya las palpa el mundo. El representante europeo anticipa un nuevo orden, uno que ya entró en una nueva dimensión de las relaciones internacionales. “Lo que está pasando es demasiado tremendo para que se pueda olvidar de la noche a la mañana, el mundo estará mucho más fragmentado, habrá la construcción de bloques”. Rusia, dijo, “se inclinará hacia China que le ha demostrado un apoyo político y tendremos dificultades económicas derivadas de la guerra, sin duda, precios de la energía, de los alimentos; las relaciones económicas serán más difíciles”.

Un panorama complicado para los países pobres o dependientes del financiamiento extranjero para funcionar y efectuar inversiones, como Panamá, que casi topa los límites de deuda. El aumento en el precio del petróleo y sus derivados, así como del gas, la energía, fertilizantes y alimentos podría poner en jaque la gobernabilidad de países que han topado los límites de endeudamiento.

“No necesariamente”, dijo. “Los países ricos tendremos que arrimar el hombro”, añadió recordando que la guerra también se libra en el campo mediático. “Rusia ahora se empeña con su narrativa a decir que lo que va a pasar es consecuencia de las sanciones”, describió el entrevistado. “Rusia está bloqueando a centenares de barcos, muchos de ellos panameños, que no pueden salir de los puertos ucranianos; ha bombardeado y quemado los depósitos de granos, como en los tiempos medievales, y se lo ha llevado a Rusia cuando ha podido”, explicó Borrell.

La lista gris

Antes de nuestra entrevista, Borrel se reunió con el presidente Laurentino Cortizo, y miembros del Gabinete, quien le expresó su preocupación por la permanencia de Panamá en las listas grises, como la de la Unión Europea. Como muestra de los esfuerzos que realiza el istmo para ser excluido de estas listas, mostró a Borrell datos sobre el número de empresas domiciliadas en Panamá que ya no lo están, la mitad ha dejado de estarlo.

“Eso quería decir que había que limpiar, están en ello, se va a conseguir, pero no puedo anticipar una fecha”. Borrell justificó la decisión de Europa como un dictamen del Grupo de Acción Financiera (Gafi) que tienen la obligación de aplicarlo y “no podemos sacar a ningún país de una lista si el Gafi no lo saca antes de la suya”.

La semana pasada el ministro de Economía y Finanzas, Héctor Alexander, se reunió con los representantes del Gafi para dar cuenta de los puntos alcanzados. “Creo que la reunión fue bien, y tengo que saludar la buena voluntad y el esfuerzo que hace el Gobierno panameño para pasar todos los requisitos, estamos dispuestos a ayudarles, lo estamos haciendo”, señaló Borrell.