La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

El Papa en Panamá

Papa invita a los jóvenes a ser ‘influencers'

Con palabras como ‘influencer', ‘la nube', ‘la red' y ‘volarse', el papa dijo a los jóvenes que no deben rendirse, sino decir sí, y no tener miedo de recibir la vida

Miles comenzaron a llegar desde tempranas horas de la tarde de ayer al campo San Juan Pablo II (Metro Park, a un costado del Corredor Sur) para participar en la vigilia. Uno de los últimos eventos programados con el papa Francisco en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que culmina hoy con la misa de envío.

Poco a poco, bajo el sol de verano de Panamá, el largo campo adecuado para la ocasión se fue poblando de tiendas de campaña, paraguas y mantas, hasta que el terreno empezó a tomar la forma de una gran alfombra colorida, que contenía un incalculable número de participantes que ocupaban la mitad del campo de 2.5 kilómetros.

Mientras se hacían las 5:30 de la tarde, hora en que iniciaría el acto, algunos jugaron cartas, se hidrataron en estaciones instaladas por los bomberos, cantaron, bailaron y descansaron del largo peregrinaje.

Los jóvenes prescindieron de lujos y comodidades. Aunque se quejaron de lo que no les puede faltar, la red. Decían que la señal estaba lenta, a pesar de que el Comité Organizador Local técnicamente reforzó en el terreno.

El papa llegó al campo casi cuando el sol se escondía, y al percatarse, la multitud rugió ante la presencia del líder católico.

El pontífice saludó con una gran sonrisa a los presidentes de la región centroamericana que asistieron a la vigilia con los jóvenes.

Al ingresar, trasbordó al papamóvil e hizo un recorrido por el kilómetro que habían poblado los asistentes hasta llegar a la tarima. El momento fue amenizado por el coro que dio la bienvenida al pontífice con el himno oficial de la JMJ, escrito por el panameño Abdiel Jiménez.

Primero escuchó el testimonio de Erika Bucktron, una madre panameña con un hijo con síndrome de Down.

Luego puso atención a Alfredo Martínez, un panameño reinsertado originario de la provincia de Colón, que le contó cómo las carencias económicas que sufrió su familia lo llevaron al consumo de drogas y a la delincuencia.

El papa habló a los jóvenes en su idioma. Utilizó términos como ‘la nube', ‘volarse', e ‘influencer'. Este último, para retratar a María, la joven de Nazareth. La mujer que más influenció en la historia, según el papa.

A través del ejemplo de María, les incentivó a decir ‘sí', una afirmación de compromiso, de atreverse a arriesgar para apostarlo todo por la vida.

Los testimonios previos eran una muestra de cómo se pueden superar difíciles barreras. Símbolos inspiradores para la juventud de nuestros tiempos que atraviesa por todo tipo de vulnerabilidades y abrumada por el consumismo.

Nos cuesta aceptar la llegada de un bebé con una discapacidad, dijo el papa, pero los padres, refiriéndose a Erika, decidieron amarla y decir sí. ‘Solo lo que se ama puede ser salvado', pronunció el papa.

Luego el pontífice se refirió a las raíces, como una analogía a la familia. ‘Es fácil ‘volarse' cuando no hay de dónde sujetarse', exclamó.

Tiró puentes de empatía con los jóvenes al mencionar que muchos de ellos se sienten invisibles, abandonados, porque no cuentan con espacios reales para sentirse convocados. De esa forma, se preguntó el jefe católico: ¿Cómo van a pensar que Dios existe si ellos hace tiempo dejaron de existir para sus hermanos?

Él mismo respondió: ‘no basta estar todo el día conectado para sentirse reconocido o amado. Sentirse considerado a algo es más grande que estar en la red'.

Así les explicó la importancia de la pertenencia, y les recordó que ‘es posible retoñar y echar nuevos y renuevos cuando se tiene calor de hogar y se es parte de una comunidad. ‘Se prepara el corazón para descubrir un nuevo horizonte', tal como se lo recordó a los menores privados de libertad el viernes durante su visita al Centro de Cumplimiento de Menores de Las Garzas, Pacora.

¿‘Están dispuestos a decir sí?', preguntó el papa. El auditorio respondió afirmativamente en masa.