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27 de Jun de 2022

Política

Rendición de cuentas

El gobierno del señor Martín Torrijos queda en deuda con el pueblo panameño por sus actuaciones administrativas y por el poco importa de...

El gobierno del señor Martín Torrijos queda en deuda con el pueblo panameño por sus actuaciones administrativas y por el poco importa demostrados con los abusos cometidos, la falta de transparencia y la irresponsabilidad en el manejo de la cosa pública.

El apellido, garantía de su triunfo electoral, fue desdeñado por el vástago, quien, a decir de copartidarios suyos “no demostró ser hijo y enterró el partido de Omar y sus militares”.

El pseudoanálisis de su gestión, que quieren convertir en su obligada rendición de cuentas, no es lo que se le debe exigir a quienes acceden a ese cargo.

La veterana periodista a quien le concedió la exclusiva, más bien pareció hacerle el juego al político del PRD —nada nuevo— en la formulación de las preguntas y comentarios, en concepto de entendidos.

Dejó de preguntar por situaciones y aspectos de gran envergadura como el alto costo de la violencia y el de sus viajes al exterior que más bien parecieron para contactos personales; la indolencia frente a hechos lacerantes, así como porque nunca insistió, con la energía necesaria y propia de un gobierno respetable, ante Estados Unidos sobre la descontaminación de sus polígonos de tiro que son su responsabilidad y que nos cuestan miles de millones al pueblo panameño, lo mismo que la indemnización por la última invasión de que fuimos víctimas.

Su gobierno deja graves y costosos compromisos por las concesiones otorgadas. Los representantes de corregimiento no tienen que ejecutar obras, como tampoco el “despacho de la primera dama”.

Para eso se elige un gobierno, para que administre y atienda las necesidades del Estado a través de su andamiaje, identificando y controlando el gasto de las diferentes necesidades.

Las vías públicas son lo más elemental en atender en la infraestructura de todo país y no deben ser usadas como bandera personal o política ni menos para hacer negocios. El otorgamiento de dudosos contratos y concesiones aberrantes, con escandalosos sobre costos amparados en “adendas” deben ser materia de investigación, sanciones y correcciones, por el gobierno entrante.

Más vale la seguridad del pueblo que cualquier pretendida seguridad, como dijo el presidente electo.

Por otro lado, el proyecto de irrigación del cual se ufana Torrijos, el Remigio Rojas, ya muestra sus falencias. El estadio de béisbol de Veraguas, confronta graves problemas, entre ellos, drenaje, algo fundamental.

Fue en otra de sus administraciones cuando se vendieron áreas en Albrook que incluyeron calles y la infamia de quitarle al pueblo mas de 15 canchas deportivas que ahora almacenan autos y contenedores y nunca las previeron ni las han reemplazado.

Todo país queda funcionando, así es por inercia, a menos que desaparezca del mapa. Y, sobre los 52 mil empleos por año que dice generó, debe decirnos ¿dónde están, o serán informales o botellas?

En cuanto al transporte público, este gobierno continuó amamantando el monstruo criminal que crearon desde hace 30 años y hasta les regaló 25 mil a algunos tentáculos. En cuanto a transparencia y seguridad, ni debió hablar, no existió.

Negaron hasta la elemental información a la que tiene derecho el pueblo, ninguna puede ser confidencial en el gobierno.

En educación, 4 ministros dejan un sabor amargo, 2 de los cuales deben ser investigados por actos de corrupción en contratos, escuelas rancho, fibra de vidrio, etc. Su gobierno no hizo, y lo que hizo fue embarrarla, como dicen en suramerica.