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31 de Mar de 2020

Política

La deuda interminable

PANAMÁ. . Más bien han hecho todo lo contrario: oficializar un sistema que permite manejos oscuros con el dinero público. Se ha visto g...

PANAMÁ.

Más bien han hecho todo lo contrario: oficializar un sistema que permite manejos oscuros con el dinero público. Se ha visto gobierno tras gobierno, cómo hombres de confianza de los presidentes se hacían a la mar para recaudar dinero en nombre del Estado panameño a través del abanderamiento de naves. Al 30 de julio del 2008, Panamá contaba con 7,775 naves en su flota mercante, con un movimiento de 171.793.434 toneladas brutas.

Pioneros del comercio internacional, los cónsules panameños son los encargados de llevar adelante la ampliación de la marina, que compite cabeza a cabeza con las más importantes del mundo. Es un trabajo difícil, pero bien pago.

Todo el mundo conoce las disputas internas que se han dado en los gobiernos entrantes a la hora de repartir cargos, las peleas de los que buscan quedarse con un hueso exquisito: la vida consular, el lujo pago en el exterior, muchas veces en destinos exclusivos y con sueldos de primer mundo. La Estrella publica la lista completa de los cónsules morosos, hombres que trabajan para el país y que le deben algo más que gratitud.

EL NEGOCIO

La venta de permisos, controles y otras actividades que generan grandes cantidades de efectivo para los consulados están en el ojo de la tormenta. El Decreto de Gabinete No. 75 del 1 de julio de 1990 deja en claro el sistema de comisiones que reciben los cónsules, además de su salario. Los cónsules reciben una comisión del 8% de los recaudos hasta la suma de $20 mil, 9% hasta el $50 mil y 10% hasta los $10 mil mensuales. En los consulados más grandes los funcionarios llegan a ganar más dinero que el propio presidente. Y esto, si se tiene en cuenta sólo el dinero que ha sido declarado. Porque no es un secreto para nadie que la flexibilidad legal con la que cuentan los cónsules les permite manejos de todo tipo.

“Ustedes publican la cifra legal, pero nadie puede saber a cuánto asciende la ilegal”, explica Franklyn Castrellón.

“Tienen mucha laxitud en ejercer el cargo consular y eso no está bien regulado ni hay controles estrictos. El problema se termina cuando se automatice el sistema”.

Es que todavía, llegando al 2010, los cónsules panameños trabajan como en los 60, con facturas hechas a mano y cobrando el dinero ellos mismos, en lugar de recibir comprobantes de depósitos bancarios que serían administrados en Panamá. “La automatización no se ha hecho todavía porque las presiones son muy grandes. A los cónsules y a quienes los han patrocinado les conviene que siga este sistema, porque pueden permitirse toda clase de irregularidades. Hay mucho dinero no reportado que se da debajo de la mesa”.

Mientras tanto, Angélica Maytín, de Transparencia Internacional, explica que "a los cónsules y embajadores se les debe exigir la presentación de una declaración jurada al iniciar y terminar su administración. Con esta medida se pueden detectar enriquecimientos ilícitos", aseguró.

Al ser consultada por La Estrella sobre las irregularidades suscitadas en algunos consulados de Panamá en el exterior Maytín expresó que "no es posible que funcionarios públicos se hagan millonarios en cinco años con dineros que deben ir a las arcas del Estado para realizar obras sociales".

El escándalo en El Pireo revelado por La Estrella —que incluía una fastuosa fiesta en un yate de lujo— sumado a las denuncias del contralor sobre faltantes en Nápoles y hasta los dichos del canciller Juan Carlos Varela sobre la deuda de medio millón de dólares en Rotterdam, hacen subir la temperatura a una altura inesperada.

El Ministerio de Economía y Finanzas del nuevo gobierno ha amenazado con avanzar sobre el problema promoviendo una cuenta única en la que se debe depositar el dinero de los consulados para ser administrados en Panamá. Mientras tanto, sigue la fiesta.