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25 de Feb de 2021

Política

Tentáculos de poder en la universidad

PANAMÁ. Dentro del campus universitario cuando se acercan las elecciones o momentos para grandes decisiones, los movimientos preelectora...

PANAMÁ. Dentro del campus universitario cuando se acercan las elecciones o momentos para grandes decisiones, los movimientos preelectorales son evidentes. Cada grupo emplea sus estrategias para mantener su posición y modus operandi en la vida universitaria.

Así se desata una intensa y tácita negociación en las que unos compran apoyo y otros aseguran que el sistema no se altere.

En medio de la contienda, se encuentra uno de los principales atractivos para quienes aspiran a la rectoría de la UP: el control de los grupos políticos.

De ese privilegio solo goza García de Paredes. Cuenta con más del 80% del respaldo de estos grupos que también integran el Consejo General Universitario.

UN CAUDAL CON MUCHO PODER

Otrora soslayados por los controles que existían al momento de la emisión del sufragio; aholos grupos y asociaciones estudiantiles se han convertido en expresiones más políticas que académicas de la vida universitaria.

Las organizaciones políticas siempre han existido en el campus central, centros regionales y extensiones universitarias; pero con el aumento en el peso de su opinión electoral, se ha convertido en un muy apetecible aliado para quienes apoyan y para quienes adversan la reelección de las actuales autoridades universitarias.

La cantidad de grupos y asociaciones estudiantiles superan los 160 en la Universidad de Panamá.

Dentro de las asociaciones, por ejemplo, hay miembros de grupos como Pensamiento y Acción Transformadora (PAT), tal vez el más beligerante en la actualidad. En facultades como Derecho y Ciencias Políticas existen unos 17 grupos políticos estudiantiles, en Humanidades hay otros 8, mientras que en facultades como Administración Pública, Administración de Empresas, Arquitectura y Bellas Artes el número disminuye considerablemente.

¿UN VOTO DEMOCRÁTICO?

El régimen electoral universitario establece en su artículo 65 la ponderación del sufragio para la elección de sus autoridades principales, lo que le asigna un valor determinado al voto.

El del personal académico (con tres años o más de antigüedad), por ejemplo, representa el 60% del total del sufragio; el de los estudiantes (más de 60 mil en todo el país) representa el 30%.

El restante 10% pertenece al personal administrativo, con más de 5 años de antigüedad.

Para el analista político Edwin Cabrera, este sistema “es algo aberrante”.

El sufragio, según Cabrera, “no debe girar en torno a los académicos”. A su juicio, esto además impulsa “un tipo de clientelismo político universitario”.

Otro educador, el abogado Silvio Guerra, responde con una interrogante: ¿por qué a nivel de la Universidad de Panamá se mantiene aún un sistema de estratificaciones en los torneos electorales?.

Guerra sostiene que la ponderación del sufragio suprime la igualdad en cuanto al valor y la efectividad del voto.

“El voto ponderado no responde a un principio de igualdad en democracia. Con esta fórmula, por ejemplo, un candidato a rector u otro puesto buscará solo los votos que le garanticen la mitad de la victoria”, apuntó el docente.

Para el veterano abogado Renato Pereira, el voto ponderado no debió existir nunca en una elección de las autoridades universitarias.

“Los rectores deben ser electos por un consejo superior o un organismo colegiado; es decir, por sus pares, docentes de larga trayectoria, experiencia, conocimiento y respeto. El actual sistema ha politizado la elección del rector de la Universidad de Panamá”, destacó Pereira.

UNIVERSIDAD POLITIZADA

Los favorecedores y adversarios de un cambio en la Ley 24, Orgánica de la UP, para propiciar la reelección por un período adicional de sus actuales autoridades están moviendo todo su arsenal, principalmente el político, en busca de hacer valer su postura.

Docentes, administrativos y estudiantes ya están tomando sus respectivos bandos, procurando ganancias en sus posiciones. Todos ellos tienen sus agrupaciones que los identifican.

Los educadores José Young, Ramón Ehrman y Guillermo Domínguez lideran los gremios docentes que favorecen la reelección, junto a otro profesor, Pablo Armuelles, secretario de organización del Movimiento Universitario 2025; mientras que los trabajadores de ASEUPA también apoyan el cambio reeleccionista; estos últimos representan el 10% del total de votos que se emitan.

Por otro lado, los profesores Dorindo Cortez, Eduardo Flores y Julio Berrío han lanzado sus nombres al ruedo político. Cortez lidera el movimiento “V Generación Revelo +3”, hasta el momento, el único grupo organizado abiertamente opuesto al cambio de la ley universitaria y, por ende, a la reelección de sus actuales autoridades y la modificación de la ley actual.