19 de Oct de 2021

Política

Inflación, enemigo silente del gobierno

PANAMÁ. Durante los primeros meses de este año, el incremento en el costo de la vida se ha convertido en el dolor de cabeza de la famili...

PANAMÁ. Durante los primeros meses de este año, el incremento en el costo de la vida se ha convertido en el dolor de cabeza de la familia panameña. El último informe de la Contraloría General de la República confirma esta preocupación, ya que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo del 2011 creció un 5.5% con respecto al mismo mes del año anterior. Además, se indica que la variación mensual entre febrero y marzo del 2011 es de 0.9%, lo que se considera un fuerte incremento. En términos concretos el salario real de los trabajadores panameños sigue cayendo.

El problema es tan grave, que obligó al presidente Ricardo Martinelli a llamar a una reunión urgente para atender el constante incremento en el costo de los alimentos. Este hecho tiene más influencia en la valoración positiva o negativa que tenga el elector panameño del gobierno actual, que cualquier acusación de corrupción o de falta de democracia del actual gobierno. Los números de las encuestas que realiza el gobierno le han tenido que indicar con claridad el efecto de la inflación en la popularidad del Presidente.

¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

Un análisis de la distribución del Producto Interno Bruto nos indica que hace diez años de cada cien dólares que se generaban en el país, 37 correspondían a los salarios de los trabajadores, pero hoy, de cada cien dólares del PIB, sólo 29 corresponden a salarios, mientras por otro lado, los empresarios recibían un excedente neto por cada cien dólares del PIB de 35 dólares hace diez años, y hoy reciben 44. Es decir, el salario real de la masa trabajadora cae bruscamente en la última década, mientras el excedente neto de los empresarios sube en forma acelerada.

En términos reales, en 1995 un trabajador que recibía 100 dólares, hoy ese ingreso sólo representa 82 dólares. Una gran parte de la pérdida del salario se debe a la inflación. Los estudios indican que la inflación en Panamá tiene dos causas fundamentales: el costo de la energía, responsable del 50% de la inflación y la especulación en la comercialización de los víveres y productos alimenticios que representa el otro 50%.

Panamá está importando hoy, cerca de mil cien millones de dólares en alimentos y las estadísticas revelan que desde 1995 la producción per cápita de alimentos, ha disminuido en un 20%. Actualmente, el sector agropecuario panameño pasa por una profunda crisis, caracterizada por una drástica disminución en las áreas de siembra y por el éxodo de los productores del campo a la ciudad.

El impacto de esta realidad se siente con fuerza en las áreas rurales y suburbanas de todo el país. Los incrementos constantes en el costo de los combustibles se convierten en un detonador político de la insatisfacción popular. El gobierno debe prestar atención a esta problemática, cuya raíz real está en la pésima distribución del ingreso que tiene Panamá.

EFECTOS POLÍTICOS DE LA INFLACIÓN

En muchas ocasiones hemos reiterado que la dirigencia política del gobierno y de la oposición, se entretiene en frustrantes pugnas electoreras, que le impiden atender los verdaderos problemas que atraviesa el ciudadano de este país. Este hecho puede traer graves consecuencias para la estabilidad política del país y la gobernabilidad.

La verdad de los políticos dista mucho de la verdad del ciudadano, es por ello que cuando uno estudia las encuestas nos dicen con claridad cuan lejos están los políticos del querer y aspiraciones reales del pueblo. Para los políticos, lo importante es el partido, la comidilla o bochinche del día, los ‘wikileaks’, la segunda vuelta electoral, la concentración de poder y en última instancia las próximas elecciones. Para el ciudadano lo más importante es que la plata no le alcanza para sus gastos, la mala calidad del transporte público, la inseguridad, la falta de medicinas y el deficiente sistema de salud pública, el costo del transporte, el poco dinero de las pensiones, la mala calidad de la educación y sobre todo, la falta de interés que ven en la estructura política para resolver sus problemas.

Las encuestas le han tenido que decir con claridad al Presidente Martinelli, lo importante que es el costo de la vida para el panameño y su efecto directo en la evaluación de su desempeño y la de su gobierno. Esa es la razón fundamental por la que se hacen encuestas, para poner al dirigente político en contacto con la realidad del electorado, que se pierde día a día en el disfrute absoluto del poder. Si el Presidente Martinelli invirtiera más tiempo en conversar con su pueblo, entendería fácilmente lo que está sucediendo y tendría mejor capacidad para hacer los ajustes necesarios.

Estamos muy lejos del proceso electoral del 2014, pero estamos saturados de problemas sin solución que po nen en peligro la estabilidad de la nación. Panamá requiere que se gobierne tomando más en consideración las necesidades del pueblo y que vuelva el sosiego y la tranquilidad a la estructura política de poder, tanto en el gobierno, como en la oposición y en la sociedad civil.

¿QUÉ DEBEMOS HACER?

El gobierno necesita de una estrategia más coherente para abordar el problema de la inflación, de la que ha planteado actualmente. Hay problemas coyunturales que se pueden mitigar con las llamadas ‘Jumbo Ferias’, pero hay problemas estructurales que requieren una estrategia más elaborada. Incluso las ‘Jumbo Ferias’ en el área metropolitana tienen un problema: el costo del transporte para quienes van a comprar. Los taxis hoy cobran mucho más caro, y lo que se ahorra en el costo del alimentos se va en el costo del transporte.

El país necesita una política clara para desarrollar el sector agropecuario con metas específicas en el incremento de la superficie de siembra en rubros tan importantes como el arroz, el maíz, los porotos, los frijoles, las verduras y las hortalizas.

Además se requiere definir una política salarial que aborde con realismo el incremento por inflación. El incremento del salario mínimo es importante, pero no es suficiente. En realidad requerimos de una política de estado para abordar con seriedad el problema que más preocupa a los panameños y dejarnos de jugar a la política y al deporte de exhibir el poder que se tiene.