27 de Oct de 2021

Política

Gremios piden cambios en el método de gobierno

PANAMÁ. El presidente de la República, Ricardo Martinelli, apareció ayer, por tercera vez tras los escándalos que han sacudido a su gobi...

PANAMÁ. El presidente de la República, Ricardo Martinelli, apareció ayer, por tercera vez tras los escándalos que han sacudido a su gobierno, con un nuevo llamado a un diálogo nacional: esta vez, por la libertad de expresión.

En medio de una gira por una feria ‘Jumbo’ en San Miguelito y entre saludos y esquivas declaraciones a la prensa sobre la crisis en su gestión, Martinelli informó que envió el lunes pasado una misiva a monseñor José Domingo Ulloa para que él o algún delegado suyo sirva de mediador en el diálogo.

Es una propuesta que surge al pie de alertas que han emitido organizaciones periodísticas internacionales, por los peligros de la libertad de expresión en Panamá.

Para el encuentro, del que aún no se ha confirmado ni la fecha ni la participación de la Iglesia, también fueron invitados los gremios periodísticos y a la sociedad civil organizada.

Todavía sin respuestas formales, el mandatario consideró —a través de la Secretaría de Comunicación del Estado— que

para el gobierno es ‘importante’ debatir en el diálogo —que surgió tras la solicitud que hizo en enero pasado el propio Ulloa— ‘los alcances y los límites del ejercicio de la libertad de expresión y qué pone en peligro este derecho: que se establezcan regulaciones legales o los abusos en el ejercicio del mismo’. Además, si ‘está o no en peligro el ejercicio de este derecho en la actualidad y, cómo puede ser defendido y protegido’.

‘CAMBIOS Y NO PALABRAS’

Y aunque ponderan como positivo el llamado a conversar, los dirigentes de agrupaciones periodísticas exponen que los ‘límites’ de la libertad de expresión ya están consagrados, tanto en la Constitución como en acuerdos internacionales, y hablan de la necesidad de un compromiso ‘real’ del gobierno de generar cambios en su método sobre la libertad de expresión, y ‘que nada se quede en palabras’.

Guido Rodríguez, presidente del Forum de Periodistas, cree que el llamado será positivo siempre y cuando sirva para que se detengan los ataques contra medios y periodistas, y no si es para legitimarlos. ‘Los parámetros de la libertad de expresión están definidos en la declaración de los principios sobre la libertad de expresión (CIDH, octubre de 2000)... nosotros dejaremos por sentada nuestra posición’, agregó.

En el Consejo Nacional de Periodismo la postura no es diferente. Su presidenta, Norma Núñez, manifestó que más que un diálogo, se necesita ‘un cambio de actitud’ frente al panorama de la libertad de expresión, el cual comparó con una enfermedad muy agravada.

En ese sentido, Núñez Montoto temió que, como en otras ocasiones en las que se ha convocado a un diálogo, este fracase. ‘Se necesita una firme decisión de todas las fuerzas del país para que se atienda este síndrome social. La realidad está rebasando la posibilidad de sensatez’, añadió. La directiva del Consejo se reunirá en los próximos días para analizar una eventual participación en el diálogo.

Entre tanto, Filemón Medina, del Sindicato de Periodistas, dijo que ese gremio irá al debate siempre y cuando sirva para conversar y para que ‘se respete el derecho de pensar distinto’ y no para formar parte de un montaje. ‘Para nosotros, todo esfuerzo por lograr la libertad de expresión es saludable, pero no nos vamos a prestar para un show mediático’, enfatizó.

Por su lado, Grisel Betancourt, del Colegio de Periodistas, organización que no vio problemas en participar del diálogo, observó que aun con los ataques, la labor del periodismo no se podrá acallar.

En la oposición también hubo reacciones. Aníbal Culiolis, vicepresidente del Partido Popular, consideró necesario que el gobierno Martinelli hable más con hechos que salvaguarden las libertades. ‘...Y eso no necesariamente se hace con un diálogo’.