03 de Oct de 2022

Política

La mitad de los diputados usa las redes sociales

PANAMÁ. Los últimos sobresaltos han dejado en evidencia la trascendencia de las redes sociales en los poderes del Estado y en las agrupa...

PANAMÁ. Los últimos sobresaltos han dejado en evidencia la trascendencia de las redes sociales en los poderes del Estado y en las agrupaciones políticas del país. Fue en Twitter, por ejemplo, en donde se reprodujo la amenaza susurrada del ex vicepresidente de la Asamblea Marcos González, de que podía ordenar que golpearan a un panameñista. También por ahí el presidente Ricardo Martinelli destituyó a María Cristina González del Banco Hipotecario, y su ministra de Trabajo, Alma Cortés, trastabilló al responder un tuit de Barack Obama con la errada frase ‘much hot’.

Al menos en la Asamblea el impacto de las redes sociales ha sido medida. Un estudio de la consultora Llorente & Cuenca, tras la implementación de la aplicación en internet creada por el asesor político Antoni Gutiérrez-Rubí ‘Asamblea 2.0’ —disponible en www.gutierrez-rubi.es/asambleanacionalpanama—, reveló que el 46% de los diputados está activo en el Twitter, y el 21% en Facebook. En promedio, el 65% de los que tienen cuentas ahí son de la oposición y de la provincia de Panamá.

En Twitter, el de mayor número de seguidores (hasta noviembre pasado) lo poseía el panameñista José Isabel Blandón, seguido de su colega Luis Eduardo Quirós. Le siguen Adolfo Valderrama y José Luis Varela.

En Facebook el dominio es del PRD. Raúl Pineda tiene el mayor número de fans. Le preceden Benicio Robinson, Yassir Purcait, Rogelio Paredes y Luis Eduardo Quirós. Los perredistas y Cambio Democrático (CD) se reparten equitativamente el 80% de las cuentas, y el panameñismo tiene 20%.

En los blogs el panorama es completamente radical. Solo 14% de los legisladores posee uno. La mitad de estos son perredistas, y 30% de CD.

Carlos Ruiz Mateos, gerente de Asuntos Públicos de Llorente & Cuenca tiene los porqués de las cifras: ‘los partidos en oposición suelen desarrollar más rápidamente sus redes sociales en una estrategia clara por hacer llegar el mensaje a la ciudadanía sin tener como aliado a la maquinaria estatal que sí suele contribuir en el caso de los partidos oficialistas’.