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23 de May de 2022

Política

Revive pugna por campaña negativa

PANAMÁ. . ‘La firma del pacto ético electoral va encaminada al respeto, la presentación de verdaderos proyectos y propuestas, que se pue...

PANAMÁ.

‘La firma del pacto ético electoral va encaminada al respeto, la presentación de verdaderos proyectos y propuestas, que se pueda presentar a través de un buen debate y evitar ataques personales’, resumió ayer el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, tras conocer algunas de las consideraciones que evalúa Cambio Democrático para presentarlas a la Comisión de Justicia y Paz relacionadas con este acuerdo.

En el noticiero radial Estrella la máxima autoridad religiosa del país expresó que entre campaña negativa y campaña sucia ‘hay un hilo muy delgado, casi invisible’, y encendió las luces de advertencia.

Pero, ¿qué tan invisible podría ser la diferencia?, ¿tiene derecho la sociedad a conocer la trayectoria y el pasado de los candidatos?, ¿habrá algún límite?

Estas interrogantes, según el presidente del Colegio Nacional de Abogados, César Ruiloba, tienen un asidero ético y legal justificado porque ‘es importante que la sociedad conozca la trayectoria profesional de un candidato, pues a través de ello la ciudadanía conocerá su esencia moral y ética’.

Aún así, el dirigente plantea que el tema debe someterse a un profundo debate que ayude a establecer parámetros que dicten hasta dónde puede divulgarse la vida privada de un candidato.

El jurista considera que no hay por qué escandalizarse. En países como Estados Unidos se verifica toda la trayectoria profesional de un candidato, los cuales son sometidos a un amplio cuestionamiento, lo que le permite al electorado evaluar si es o no viable su propuesta.

EL ‘CAUCUS’ DE EEUU

El jurista podría estar haciendo alusión a uno de los métodos de participación ciudadana más conocidos en Norteamérica: el caucus. Se trata de una asamblea con miembros de la comunidad en la que cada partido convoca a los simpatizantes de diferentes candidatos. Este es un proceso participativo en el que los simpatizantes discuten entre sí por qué dicho delegado es el más idóneo para representar a los de ese colectivo.

Cuando inicia el caucus, los electores se dividen en grupos de acuerdo al candidato que apoyan, así también aquellos cuya decisión es incierta son objeto de cortejo por aquellos que apoyan a cierto partido.

El exmagistrado del Tribunal Electoral Gerardo Solís dice que los electores tienen derecho a conocer quién es su candidato, y recalca que ‘el que no la debe no la teme, y a través de las redes sociales se pueden conocer las verdades y falsedades de cada candidato’.

Desde el otro lado de la moneda, Solís —quien ha sido miembro de la Comisión Nacional de Reformas Electorales— expresó que no está de acuerdo ‘ni con la campaña sucia ni con la negativa’, además cuestionó el cambio electoral impulsado por Cambio Democrático que le da al fiscal Electoral un lapso de tres semanas para decidir si la propaganda es o no negativa: ‘¡esto va a traer violencia!’, reiteró.

EL CONTROL MEDIÁTICO

Y entonces, ¿quién le pone el cascabel al gato?

Para Simón Bolívar Alemán, del Fórum de Periodistas, los medios de comunicación desempeñan un papel importante: ‘como garantes del Pacto Ético no debemos permitir que se publiquen campañas encaminadas a descalificar o denigrar a nadie’.

Desde su óptica, recae en los medios de comunicación la labor de frenar cualquier tipo de propaganda política que vaya en contra del respeto a la dignidad, la transparencia de un candidato. De no ser así, advirtió, ‘se puede afectar la democracia’.