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06 de Mar de 2021

Política

‘Se vive miedo como en dictadura’

El excoronel Roberto Díaz Herrera fue el detonante de la crisis que culminó con la invasión de Estados Unidos a Panamá y el derrocamient...

El excoronel Roberto Díaz Herrera fue el detonante de la crisis que culminó con la invasión de Estados Unidos a Panamá y el derrocamiento de la dictadura militar.

Hoy día no parece un tipo duro, mucho menos un militar. Es uno de esos señores que uno ve y se pregunta dónde está el niño de madera. Ahora advierte que muchos de los factores que se vivieron entonces se repiten hoy. Le gusta hablar y no le molesta repetir la historia que lo redime y lo condena desde 1987.

USTED DICE QUE HOY SE SIENTEN MIEDOS PARECIDOS A LOS DE AQUELLA ÉPOCA, ¿POR QUÉ?

Hoy se sienten miedos que se parecen a los de la dictadura. Miedo reprimido y bloqueado. La gente no cree en la justicia, piensa que se pueden inventar cargos por perseguir. Lo grave es que se pierda toda la credibilidad de las instituciones públicas, y no lo digo sólo yo, lo dicen también las encuestas.

Cuando esto sucede y encima hay miedo, el miedo es apenas una etapa. Una antesala de cosas peores. Vienen después de la represión, las explosiones. Por ejemplo, Venezuela no hubiese pasado por los regímenes que tuvo, drásticos y radicales, si no hubiera pasado por toda una corrupción y una falta de instituciones públicas que terminan llevándolos a ello. En este momento me preocupa mucho eso porque hay luces rojas encendidas. No se trata ni de candidatos o partidos buenos o malos, cuando ya se está quebrando la balanza, ni siquiera se puede admirar a un político en particular. Los gobiernos siempre han sido mandones y han nombrado gente de a dedo. Pero hay matices que duelen.

Por ejemplo, hoy me duele que el presidente se meta en las redes sociales y participe de insultos mutuos. Me duele porque se supone que él es el que debería ser el árbitro en Panamá y de los panameños.

¿QUÉ MOVIMIENTOS POLÍTICOS VE PARECIDOS, ENTRE LO QUE SE HIZO EN LA DICTADURA Y LA SITUACIÓN ACTUAL DEL PAÍS?

Hay un excesivo control de las instituciones. Por ejemplo, en la Asamblea Nacional.

Ahora el gobierno tiene una mayoría allí, conseguida de diferentes maneras, pero yo diría que a ellos mismos es a los que más les debería interesar un balance. Además, el control en otras instituciones.

¿QUÉ DIRÁN LOS INFORMES DE LAS EMBAJADAS DE DIFERENTES PAÍSES SOBRE LA SITUACIÓN POLÍTICA EN EL PAÍS?

Van a hablar muy bien de la economía, pero ¿qué dirán sobre la política?

¿LE PARECE QUE EL PRESIDENTE INSULTA EN LAS REDES SOCIALES CON LA INTENCIÓN DE DESVIAR LA ATENCIÓN PÚBLICA?

Puede ser. Noriega tenía diarios propios y mandaba a insultar gente en ellos.

Justamente en los debates de insultos se derivan una serie de especulaciones con las que la mente de la gente se va detrás.

Es como las guerras, los países planteaban guerras para esconder situaciones internas.

¿SE ARREPIENTE DE HABER ESPERADO TANTO?

Yo calculé una guerra mediática. Y después de lo que resultó, tuve que pagar un altísimo precio. Pero lo que hice era lo que tenía que hacer. Sospechaba muchas cosas, y en los últimos años ya él (Noriega) no me confiaba nada. Tuve casi dos años en los que ni siquiera iba a comer al comedor del Estado Mayor. Muchos coroneles sabían lo que pasaba exactamente y hasta hoy no han dicho nada. El código del silencio los protege.

No me arrepiento de haber esperado, porque yo tenía mucha información militar y sabía la fuerza y los métodos de Noriega. ¿Para qué iba a denunciar, para que me mataran? ¿Quién le da a alguien el derecho de pedirle a otro que se muera por el gusto?

Uno se arriesga como me arriesgué, cuando ya tiene una decisión calculada. Y ese cálculo mío fue que si hacía una guerra mediática lo suficientemente importante para que suene, va a resultar aunque me maten. Y resultó.

Tenía que tener condiciones suficientes, tenía que jubilarme primero. Si lo hago cuatro años antes, sin pruebas y sin nada, me matan o me meten preso y no gana nada ni el país ni yo.

Bastante fue lo que hice. Todo el mundo temblaba en Panamá cuando lo hice. Hoy en Panamá, el calibre de los insultos es demasiado grande y más si el presidente está involucrado en ellos. No es lo mismo porque cualquier cosa que diga el presidente en la red tiene una potencia de un mortero. Y cualquier cosa que diga un opositor sobre él en el mismo medio, pues no tiene más fuerza que la de un revólver. Cuando habla el presidente, la maquinaria estatal toma partida. Ninguno de los gobiernos después de la dictadura se vio envuelto en casos como los que vemos hoy en los medios por las elecciones próximas. Esos procesos electorales se celebraron con bastante neutralidad a pesar de sus diferencias que existían entre políticos.

¿CREE QUE EL RESQUEBRAJAMIENTO DE LAS INSTITUCIONES PÚBLICAS TIENE QUE VER DIRECTAMENTE CON EL GOBIERNO ACTUAL?

El resquebrajamiento y la incredulidad de las instituciones lleva muchos años. Reiteradamente se ha dicho que hay muy poca credibilidad en la Corte, en la Asamblea. Es curioso que en algunas encuestas le vaya muy bien al presidente, pero que por otro lado se hable de corrupción. Pero eso no es de ahora, ni es culpa del señor Martinelli. Lo que sí es de ahora mismo, no hay un sólo actor nacional, ni siquiera el arzobispo, que pueda arbitrar y controlar que no suceda una explosión. A él le toca la responsabilidad de lo que vaya a ocurrir. Es el único con la posibilidad de convertirse en un árbitro más o menos imparcial. Necesitamos que el presidente actúe como tal, especialmente en las elecciones que vienen.