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09 de Apr de 2020

Política

Crisis institucional revive el llamado a constituyente

PANAMÁ. En derecho, un principio devela cuándo las leyes y la Constitución necesitan cambios. Se llama concreción jurídica y según el ac...

PANAMÁ. En derecho, un principio devela cuándo las leyes y la Constitución necesitan cambios. Se llama concreción jurídica y según el académico Stanley Muschett, es el pueblo el que lo mueve. Y aquí, a colegir por las voces de la sociedad civil organizada, la voz de llamado a reformas parece tener kilómetros de ventaja.

La necesidad de un cambio constitucional se debate por todos lados. Crece como espuma y se proyecta, según los críticos, como un imperativo cada tanto hay un exabrupto entre los poderes del Estado.

En menos de una semana, una actividad de intelectuales y la crema y nata abogadil de Panamá lo planteó en la nueva sede del Tribunal Electoral, y pensadores políticos locales, influyentes a finales del siglo XX y principios del XXI, se reunieron en la Universidad de Panamá, para reforzarlo.

‘Hay una necesidad de transformar el Estado, la estructura de los tres poderes requiere de una modificación sustancial’, explica la exmagistrada Esmeralda de Troitiño.

La exfuncionaria habla de una transmutación que, días antes, el tratadista y constitucionalista británico Sir Jeffrey Jowell había estado avivando en Panamá: desligar el poder Judicial del Ejecutivo, establecer mecanismos de rendición de cuentas en la justicia, y enrumbar el método de elección de los magistrados.

LAS SALIDAS A LA CRISIS

Por ejemplo, en Reino Unido hasta 2005 el nombramiento de los magistrados lo hacía el Ejecutivo. Ahora está en manos de una Comisión de Nombramiento Judicial separada de todos los órganos del Estado.

El abogado y político Mario Galindo coincidió en que un cambio constitucional debe estar enfocado en la justicia. Separarla del resto de los poderes sería la única garantía de armonía entre los ejes del Estado, dado que en la relación Ejecutivo-Legislativo hay un indisoluble vínculo llamado ‘partidos políticos’, que ‘se superponen y erosionan la separación’.

‘Hay que estudiar la posibilidad de un órgano que elija a los magistrados, o que se exija que dos terceras partes de la Asamblea los apruebe, para que la oposición pueda vetar’, sostiene Galindo, con el precedente del Pacto de Estado por la Justicia, olvidado ya.

La Corte se cuela como eje del llamado a un cambio constitucional, justo cuando trascienden denuncias de que Alejandro Moncada, el presidente de ese órgano, ha violado la Constitución, y se reviven el cúmulo de casos que proyectan a la justicia como una extensión del oficialismo-oposición del resto de los poderes.

PROCESO DE MODIFICACIÓN

Aunque la crisis parece irreversible, y los expertos hablan de ella en duros términos, insisten en que este no es el momento para llamar a un cambio de la Constitución. Irving Halman, expresidente de la Cámara de Comercio, cree que este período debe servir para analizar cómo hacer el cambio, dado que desde 1972, en pleno nirvana militar, se han aplicado reformas, mas no una constituyente. ‘No tenemos experiencia reciente, hay que ir formulándolo, viendo su aceptación, para que lo que resulte nos lleve a una mejor condición de país’.

Pero desde Transparencia Internacional, Carlos Gasnell insiste en que la democracia lo pide. ‘Hay que reformar la Constitución, es el punto de partida. El mecanismo de cómo se hará es en lo que hay que ponerse de acuerdo como sociedad’.

Mario Galindo y el exmagistrado Edgardo Molino Mola son de la convicción de que el primer paso ya está dado y sólo es necesario revivirlo. Un grupo de notables redactó un texto de constituyente a petición del Ejecutivo, que lo enterró. El partidismo se superpuso al Estado.

Pero Enrique Montenegro, del Frente Anticorrupción, asegura que dará el primer paso. Mientras, juristas y políticos se debaten sobre una constituyente paralela o una originaria, e insisten a los candidatos presidenciales adoptar la idea para 2014, él y la organización ‘Súmate’ adelantan que el 15 de diciembre empezarán a recolectar firmas para presentar la solicitud al TE.

Tendrán hasta el 15 de junio del próximo año para conseguir 480 mil 582 rúbricas (el 20% del registro electoral) que acrediten un llamado a una nueva Carta Magna. ‘El TE está preparado para la elección de una Asamblea Constituyente’, avisa el magistrado Eduardo Valdés Escoffery, como si la hora cero de la democracia estuviera por llegar .