Temas Especiales

15 de Jan de 2021

Política

Crisis institucional para pensar en otro modelo

Se habla de traiciones, transfuguismo y de comercio político, sin tener en cuenta que también en política hay algo que se llama hartazgo.

Las imágenes de disputas, ‘cabildeos' y ‘alianzas' inter e intraparlamentarias que ofrecieron nuestros diputados a través de los medios de comunicación son absolutamente impresentables, por escandalosas. Mostraron que no hay aprendizaje y que lamentablemente es más de lo mismo.

Se habla de traiciones, transfuguismo y de comercio político, sin tener en cuenta que también en política hay algo que se llama hartazgo.

Hay hartazgo, cuando la degradación del sistema político llega a un máximo donde se toca fondo; y por la otra, cuando desde la sociedad comienzan a surgir alternativas institucionales que todavía no han madurado políticamente lo suficiente, y que solo esperan a que llegue la voluntad política que las interprete.

Ambos procesos están en desarrollo en nuestro país y ello establece límites en lo que se refiere a riesgos políticos, ya que pueden instalarse tanto escenarios democráticos como autoritarios.

En las ciencias de la complejidad es lo que se conoce como una ‘bifurcación'.

Los análisis que nuestros políticos hacen, ni siquiera se aproximan a un diagnóstico presentable.

LAS NEGOCIACIONES ENTRE PARTIDOS

Siempre en lo superficial y con argumentos de aldea, reivindican la dignidad de no rebajarse y mantener los acuerdos de partido; plantean las graves pérdidas morales que significa la deserción de algunos diputados, y en consecuencia la derrota política al no obtener la presidencia de la Asamblea; se lamentan de la ausencia, tanto de lo que representa realizar una oposición firme, como del inexistente supremo valor de lo que significan las lealtades en política; denuncian la acción parlamentaria orientada a bloquear el control de la Asamblea de quienes pretendían como valor agregado, un mayor control del partido; acusan de incurrir en persistentes errores a una dirigencia que perdió elecciones en el 2014.

Lo cierto es que jugando a lo que siempre han jugado, ganó el matraqueo, la politiquería y perdió otra vez el país.

Con todo, este repaso muestra que los temas de fondo no son los que los políticos identifican como los causantes de la llamada crisis de disciplina y liderazgo en los partidos políticos.

El sistema político democrático, ya sea en sus variantes, presidencialismo o parlamentarismo, funciona con dispositivos que son técnicos, pero que sirven a un propósito mayor que la simple reproducción del sistema.

La separación de poderes; el sistema de partidos; la naturaleza político programática de las organizaciones políticas; las garantías institucionales para que las minorías se expresen libremente; la igualdad de oportunidades políticas en las contiendas electorales; la rendición de cuentas y la disciplina partidaria que es siempre programática, sirven a la democracia en su aspectos institucionales, pero también sirven a la convivencia ciudadana y son condiciones imprescindibles para la inclusión y cohesión social.

Lo procedimental está al servicio de los principios básicos de la democracia liberal, libertad, igualdad política y hoy, inclusión social y no al revés.

Cuando lo técnico se antepone o bloquea la construcción de un proyecto de país basado en el bienestar colectivo, algo no está funcionando bien.

Lo que ocurre en nuestro medio político, es el mundo al revés. Si observamos los llamados aspectos formales de la democracia, de nuestra democracia presidencialista, ninguno cumple las expectativas conceptualmente establecidas.

PODERES DEL ESTADO Y LA SEPARACIÓN

La separación de poderes es una simulación; el sistema de partidos no se decanta en términos de alternativas reales; lo menos que tienen los partidos políticos son estructuras político-ideológicas que los orienten programáticamente; el clientelismo y las prebendas son las directivas básicas de nuestros políticos y de sus estructuras partidarias; la corrupción y el comercio de influencias es lo natural del sistema.

La reproducción del sistema político en las actuales condiciones es perversa.

Visto en retrospectiva y con el afán de anticipar lo que nos espera, si las condiciones que sostienen la actual situación política se mantienen constantes—ceteris paribus—, iremos directo a una crisis de mayores proporciones.

Este es el mismo sistema que permitió que una cleptocracia instalada en el espacio político, se desarrollara en los últimos cinco años hasta llegar a los niveles en que extremó las vulnerabilidades del tejido social y puso en peligro la convivencia institucional de nuestro país.

Recordemos que pese a que el comercio político tuvo un desarrollo sin límites en el último período de gobierno, el mensaje que el electorado lanzó en las elecciones presidenciales de mayo fue claro, no a la corrupción y al clientelismo.

Sin embargo, el sistema político que nos organiza como ciudadanos– que es causa y efecto de un modelo de dominación política agotado—, y del cual el régimen presidencialista criollo es su principal articulador, sigue intacto.

UN SISTEMA DE GOBIERNO

La democracia es una cuestión de instituciones. Norberto Bobbio, teórico imprescindible en el debate sobre la democracia, insiste en una definición mínima sobre la misma.

Esta se plantea a partir de una definición formal, lo que hace a la democracia una institución de procedimientos con reglas precisas: derechos políticos inherentes a la condición ciudadana; cada ciudadano un voto; libertad de votación y de organización política; libertad ciudadana para escoger entre reales alternativas; las deliberaciones y las elecciones se decidirán bajo el principio de la mayoría numérica; las decisiones de la mayoría no pueden afectar las libertades y derechos de la minoría, y; preservar el derecho de la minoría de convertirse en mayoría.

Esta concepción de Bobbio no es meramente instrumental o técnica, es también sustantiva. Ella tiene que ver con los propósitos últimos de la democracia, con los valores a los que sirve, autodeterminación ciudadana, inclusión política y cohesión social.

Sin embargo, el soporte institucional último tanto de los elementos procedimentales como los sustantivos es el Estado de Derecho. Solo recordaremos la distinción que hace el filósofo Elías Díaz, entre Estado con derechos y Estado de Derecho. Aspiramos llegar algún día a lo último.

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‘Hay hartazgo, cuando la degradación del sistema político llega a un máximo donde se toca fondo'.

ENOCH ADAMES

SOCIÓLOGO

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‘La separación de poderes es una simulación; el sistema de partidos no se decanta en términos de alternativas reales.'

ENOCH ADAMES

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