10 de Dic de 2022

Política

‘El movimiento sindical está atomizado'

El dirigente sindical colombiano Julio Roberto Gómez analiza la realidad del movimiento en la región. Pide unificar el sindicalismo y democratizarlo

‘El movimiento sindical está atomizado'
Julio Gómez fue el orador de fondo del X congreso general de la CGTP, que dirige Nelva Reyes.

Julio Roberto Gómez es un dirigente sindical del vecino país de Colombia desde hace 30 años. Es presidente de la Confederación General del Trabajo y, además y de Alternativa Democrática Sindical de las Américas (ADS), una organización regional.

A la hora de hablar del sindicalismo en la región, Gómez lo hace sin medir palabras. Al mismo tiempo que cuestiona la proliferación de centrales obreras sin objetivos, considera que los sindicatos de trabajadores están para avalar gobiernos ‘llamados progresistas' por el simple hecho de afinidad ideológica.

El dirigente colombiano fue el orador de fondo en el X congreso general de la Central General Autónoma de Trabajadores de Panamá (CGTP), el pasado mes de junio.

Cualquier persona se cree con derecho para crear una nueva organización, lo que ocasiona la proliferación de confederaciones centrales, en condiciones absolutamente inaceptables, alega. Cita el ejemplo de Colombia, donde, a su juicio, en los últimos años se han creado cuatro nuevas organizaciones de ‘papel' porque no tienen la suficiente membresía que se requiere para funcionar.

Esta situación, indicó, le hace daño al movimiento porque lo atomiza, en vez de luchar por la unificación y la democratización de las organizaciones. El objetivo principal de estos grupos obreros no solo es defender los derechos de sus afiliados, sino de la clase trabajadora en general.

Gómez apuesta por la consolidación de las organizaciones sindicales porque, a su juicio, los sindicatos históricamente han sido ‘satanizados' porque se les acusa de acabar con empresas y de generar privilegios para las dirigencias.

El dirigente, además, considera que las dirigencias deben dejar la comodidad de las oficinas refrigeradas y recorrer las fábricas a conversar con los trabajadores.

Gómez también cuestiona ‘el silencio cómplice' que asumen las organizaciones sindicales sobre las actuaciones de los gobiernos de izquierda de la región. Hace referencia al caso de Venezuela y Nicaragua donde, en su opinión, se violan los derechos humanos ‘y eso es inaceptable'.

‘Los gobiernos denominados progresistas, en la región, han venido fracasando y eso ha propiciado que vuelvan sectores de extrema derecha', indicó, y señaló el caso específico de Argentina, con la llegada de Mauricio Macri, y de Brasil, con Michel Temer.

Recordó que Rafael Correa, cuando gobernaba Ecuador, decretó prescrita la negociación en el sector público. A su entender, los dirigentes sindicales no pueden sentir temor al momento de señalar a los gobiernos de izquierda, cuando no hacen las cosas bien.