La Estrella de Panamá
Panamá,25º

18 de Oct de 2019

Política

Partidos políticos, ¡marionetas del poder!

Los partidos políticos, lejos de democratizarse, cayeron en un abismo putrefacto, donde la corrupción y el juega vivo serpentean con entusiasmo entre sus filas.

Partidos políticos, ¡marionetas del poder!

La historia reciente da cuenta de partidos políticos totalmente desprestigiados. Después de la invasión a Panamá, los panameños experimentaron una era que ha sido calificada como “democrática”, sin embargo los partidos políticos, lejos de democratizarse, cayeron en un abismo putrefacto, donde la corrupción y el juega vivo serpentean con entusiasmo entre sus filas.

Astrid Chang, es una estudiante de periodismo de 22 años. Su juventud es el vivo ejemplo de cómo ven los “millenians” a los partidos políticos. “No me gustan, porque no me identifico”, dice tajante. “No tienen ideales, propósitos y lo que hay detrás de ello no es nada bueno. Se beneficia solo la cúpula, no me inspiran confianza”, agrega con desdén.

“Panamá es un país que hoy sufre las consecuencias de los actos de corrupción. Los partidos políticos son parte importante en esta situación”, dice convencida. Es una profesional que apenas está abriendo los ojos frente a una realidad que golpea. Aspira a un cambio; que Panamá sea un país tranquilo, con futuro, que fomente la cultura y la igualdad de oportunidades.

Cualquiera diría que Astrid Chang dice lo que dice porque es una jovencita que apenas lidia con estos temas, pero su posición es coincidente con Isaac Figueroa, un profesional que tiene 24 años ejerciendo el derecho.

¿Por qué no estás inscrito en algún partido político?, le pregunté. “Porque no he encontrado en ningún partido, referencias ideológicas que comulguen con mi pensamiento. Considero que estamos frente a partidos políticos con intereses”, sentencia.

“Soy abogado, creo en la libertad, en la igualdad del ser humano y en la cero discriminación. Cuando un partido político me pueda garantizar esa línea de pensamiento, allí estaré”, recalca.

Figueroa ha escudriñado los partidos políticos y concluye que “aquí (en Panamá) mandan los intereses económicos. Es una plutocracia la que tenemos y esta gente no mira hacia abajo, solo mira hacia sus ambiciones”.

Considera que en Panamá hay que buscar el balance y el respeto a la libertad de expresión, porque eso significa fomentar la democracia.

Arturo Viejo es un profesional de la banca. Es profesor universitario y tiene 26 años de ejercicio en este sector de la actividad económica en el país.

Confiesa que estuvo inscrito durante mucho tiempo en el PRD, algo que tuvo que hacer para entrar al mercado laboral. Allí estuvo “militando” por muchos años, pero no como un militante activo, sino por desidia. Confiesa que le costaba ir a hacer el trámite para darse de baja en el Tribunal Electoral. Finalmente, hace dos años, dejó de ser militante en el partido que fundara el General Omar Torrijos.

Viejo considera que los partidos políticos hoy no son lo que deben ser. ¿Y qué es eso que deben ser los partidos políticos?, le pregunté. “Deben ser entes que impulsen el bienestar económico y social de la población en general; deben ser la plataforma para que la cosa pública sea bien administrada y la iniciativa privada impulsada y motivada a su desarrollo y por lo tanto al crecimiento de la sociedad en general”. ¡Un anhelo de muchos, pero que no se cumple!

Aníbal Culiolis fue secretario general del Partido Popular, antes Partido Demócrata Cristiano. También fue vicepresidente y miembro de la Comisión Política del Partido Popular. Abandonó el colectivo, hastiado. Dice que tres razones le motivaron a tomar esa decisión: se traicionó el compromiso de relanzamiento del partido; había opacidad a lo interno del PP, sin transparencia en cuanto a la información financiera, tanto de los fondos que otorgaba el Tribunal Electoral como de los provenientes de organismos internacionales. El tercer motivo fue la pérdida de los principios y valores que inculcó el líder Ricardo Arias Calderón (q.e.p.d); en lugar de ello florecieron los intereses y las ambiciones personales.

Para Culiolis, hay que rescatar a los partidos políticos de las garras de los intereses económicos que son los que hoy los tienen atrapados y manejan como marionetas.

“Esta es una tarea vital y estratégica, para salvar al país, pues, lo estamos perdiendo por la corrupción, la impunidad y la complicidad de las autoridades y la 'politocracia' al servicio de sus egoístas intereses y de determinados grupos económicos”, afirma convencido.

Sin embargo, Culiolis no ve claro el panorama y es hasta pesimista sobre el futuro inmediato. “Tengo serias dudas sobre la viabilidad de este objetivo. En cada partido, las oligarquías internas han impregnado tales antivalores y creado una 'cultura' de clientelismo tan sólida y arraigada, que veo casi imposible esa transformación a partir de la gente buena, con principios, valores, capacidad y compromiso con el bien común y el desarrollo integral del país”.

Culiolis piensa que lo que sí podría hacer el cambio es que desde los sectores independientes, se gestara un movimiento de esa nueva generación política e inscriba un partido político alternativo, que sirva de faro para atraer a gente buena que quiera aportar al país.

En definitiva, los partidos políticos tienen un gran reto por delante. Cada día son más las personas que se unen al pensamiento de Astrid, Isaac, Arturo y Aníbal. La pregunta que cabe hacerse es ¿si los partidos políticos están dispuestos a escuchar ese nuevo pensamiento o dejarán el espacio para que surjan nuevas alternativas? ¡Tic, tac, tic, tac, tic, tac…, el reloj corre rápido y no hay luces sobre si los partidos seguirán siendo o no, las marionetas del poder!