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13 de May de 2021

Política

El escenario del PRD: la lucha por el torrijismo clásico y las nuevas corrientes

Dos corrientes a lo interno del Partido Revolucionario Democrático (PRD) se disputan el control de la dirigencia del colectivo político más grande del país

En los 31 años de democracia en Panamá y de los tres periodos que ha tenido el Partido Revolucionario Democrático (PRD) en el gobierno, esta sería la primera vez que un Presidente de la República no ocupa el cargo de dirección en el colectivo que abanderó su candidatura en las elecciones y que lo llevó al máximo poder político del país.

El colectivo político fue fundado por Omar Torrijos Herrera en 1979.Archivo | La Estrella de Panamá

Para Harry Brown, politólogo del Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales de Panamá (Cieps), podríamos estar ante un avance en materia de política criolla porque “se intenta que un partido pueda funcionar como una institución externa al gobierno”.

Sin embargo, ante la opinión pública la realidad es distinta. Las constantes contradicciones entre el presidente de la República, Laurentino Cortizo, y la bancada legislativa de su partido PRD son expuestas en los medios de comunicación, sin ningún tipo de discreción.

Solo habría que enumerar algunos acontecimientos, como el caso del proyecto de ley que buscaba flexibilizar los requisitos para el internado de los profesionales de la medicina, en donde diputados del gobernante PRD desde sus curules desafiaban al mandatario Cortizo al no compartir sus opiniones.

Hay una frase que en anteriores gobiernos del PRD era considerada hasta lapidaria “los trapos sucios se lavan en casa”, al punto que hasta se advertía de la aplicación de procesos de revocatoria de mandato contra aquellos diputados que mostraban oposición a las decisiones de la cúpula del partido que era dirigida desde los más altos cargos del gobierno.

“Que las principales figuras del partido no sean parte del gobierno, logra que sea un partido ideológico y que oriente en los principios”, dijo Brown, que en el caso del PRD se trata de los principios torrijistas.

Por esta razón considera que la decisión de Pedro Miguel González, actual secretario general del PRD, de no postularse a cargos de elección popular y de no aceptar algún cargo en el gobierno, le permite llevar una dirigencia cercana al torrijismo clásico del PRD.

Brown sustenta su análisis en el hecho de que, si bien es cierto el presidente Cortizo y el vicepresidente José Gabriel Carrizo son miembros del PRD, no forman parte de la corriente clásica del torrijismo.

“Que quede claro que sí son PRD (Cortizo y Carrizo), pero su llegada al colectivo es posterior al torrijismo clásico”, explica el analista político. El PRD nace en octubre de 1979 y su fundador fue el general Omar Torrijos Herrera, quien era jefe de Gobierno de Panamá desde el golpe de Estado de 1968.

En el caso de Laurentino Cortizo, surge en la política desde las filas del desaparecido Partido Solidaridad, donde ocupó una curul como legislador durante la administración de Ernesto Pérez Balladares (1994-1999) y luego se reeligió en el periodo de gobierno de Mireya Moscoso (1999-2004), pero luego de diferencias con la dirigencia de su colectivo decidió renunciar al colectivo para sumarse a las filas del PRD.

Mientras que José Gabriel Carrizo es miembro del PRD desde 2007, cuando el país era gobernado por Martín Torrijos, quien ocupaba el cargo de secretario general de este colectivo. Pero no fue hasta 2012 cuando el actual vicepresidente de la República ocupó un cargo directivo dentro del partido, al ser elegido como delegado del congreso.

¿Cuál es el mérito del joven José Gabriel Carrizo para llegar a la Vicepresidencia de la República de Panamá? Quizá fue desde el año 2008, cuando mostró su respaldo a Laurentino Cortizo en sus primeras aspiraciones a la Presidencia de Panamá. El actual mandatario fue vencido por Balbina Herrera en las primarias presidenciales en septiembre de 2008.

Carrizo se sumó nuevamente al equipo de campaña de Cortizo en las nuevas elecciones primarias del PRD en 2013, y al de Juan Carlos Navarro ante la declinación del actual presidente.

Carrizo participó en el movimiento Uniendo Fuerzas desde 2016 para acompañar a Cortizo en las elecciones primarias que ganó en 2018, un mérito que le dio el derecho de formar parte de la fórmula presidencial. Además, fue quien encabezó el apoyo de Cortizo a la carrera presidencial por el PRD.

A juicio de Brown, en el PRD hay una disputa entre el torrijismo clásico y las nuevas corrientes. El politólogo dice que no es un tema nuevo, que se trata de un enfrentamiento que surgió en 2008 en las elecciones internas que hubo entre Balbina Herrera y Juan Carlos Navarro.

En esas elecciones internas Balbina Herrera ganó la postulación para la Presidencia de la República, pero fue derrotada por una coalición entre Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela.

“Ellos (el PRD) no han logrado resolver eso todavía y estas elecciones internas podrían ser una nueva edición de estas disputas entre el torrijismo clásico y los nuevos miembros”, explicó Brown.

Las elecciones internas estaban programadas para octubre de este año, pero según Pedro Miguel González, los inconvenientes generados por la pandemia de la covid-19 y la organización del diálogo por el bicentenario ha retrasado la hoja de ruta de las contiendas, la lucha por el control del directorio del partido más grande del país.

Sin embargo, una fuente a lo interno del colectivo, que prefirió mantener la reserva, considera que se trata de una estrategia de Pedro Miguel González para mantener el control del partido. “Pedro Miguel González se mantiene cómodo con los delegados existentes en el colectivo”, agregó la fuente.

Pedro Miguel González aseguró a La Estrella de Panamá que para la próxima semana se espera una reunión del Consejo Directivo Nacional que establezca la hoja de ruta para la reorganización del partido.

Indicó que entre los temas a tratar está la fecha del congreso que va a elegir a la nueva dirigencia del partido. “No creo que sea más allá del primer trimestre del próximo año”, agregó Pedro Miguel González.

El dirigente político destacó que el principal éxito de su gestión como secretario general del PRD es haber estado alejado de las mieles del poder que se ostentan desde el Órgano Ejecutivo.

“He dicho que no me aferro al cargo, y que pudiéramos conformar una dirección institucional que afiance el trabajo que iniciamos en 2016, de la que no necesariamente tendría que formar parte, pero si lo que se pretende es tomarse la dirección del partido desde los puestos de poder en el gobierno para retroceder a etapas ya superadas, no quedará más remedio que armar una propuesta alternativa que enfrente esa pretensión”, añadió.

En los corrillos políticos suena con fuerza la figura de José Gabriel Carrizo como aspirante a la Secretaría General del PRD, intención que podría dejar a Pedro Miguel González relegado en el partido.

“Quien controle el PRD debe tener el mayor número de delegados en el Congreso y para ello hay que tener un buen respaldo desde el poder ejecutivo, recursos que le hacen falta a Pedro Miguel González”, dijo una fuente a lo interno del colectivo.