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01 de Feb de 2023

Publicando Historia

Panamá en el mundo: entendiendo el istmo como encrucijada global

Una exhibición del Centro de Visitantes de Panamá Viejo muestra cómo el mundo occidental logró entender la importancia estratégica del istmo a través de los avances de la cartografía

Quienes estuvieron allí aseguran que la noche no pudo ser más encantadora.

Bajo la mirada de los bustos de Cristóbal Colón, Isabel La Católica y Pedrarias Dávila, la Plazoleta del Centro de Visitantes de Panamá Viejo congregaba a decenas de invitados, que, animados por una banda de jazz, bebían vino y conversaban bajo la luz de la luna y la deliciosa brisa marina.

Entradas las ocho de la noche, los asistentes pudieron pasar al edificio principal, para observar la exposición ‘La Cartografía Colonial de Panamá, Una mirada al istmo a través de sus mapas antiguos (1503-1865)', una actividad organizada por la Comisión de 500 Años de Panamá Viejo.

La muestra, que permite seguir la evolución y avances de la cartografía desde los primeros años del descubrimiento de América hasta entrado el siglo XIX, reúne 55 mapas originales de la colección de Luis Eduardo Varela Clément, complementadas con ilustraciones de la Universidad de Brown, la Biblioteca del Congreso y el Archivo de Indias.

La curación correspondió al experto Hernán Araúz Torres y a Silvia Estarás, directora de la comisión para la celebración de los 500 años de Panamá Vieja.

PRIMEROS MAPAS

El interés por la cartografía de las costas del Caribe puede trazarse hasta los exploradores españoles del siglo XV, que buscaban el ansiado paso hacia la India a través de esa desconocida masa de islas y tierras que obtusamente se interponía en su camino.

La discrepancia entre las nociones preexistentes y la propia experiencia, y la necesidad de contar con guías para navegar de forma segura dio impulso a un auténtico estallido cartográfico.

En un principio, los mapas eran hechos de forma rudimentaria por los navegantes y las experiencias de testigos, a veces contradictorios, por lo que los contornos de las costas lucían bastante vagos.

Tan solo treinta años más tarde, en 1520, el viaje de circunnavegación de los exploradores Hernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano permitió entender la ubicación de las nuevas tierras en el contexto del mundo conocido.

En 1544 ya aparecía la Baja California dibujada como una península de Norteamérica y no como una isla.

En 1570, Abraham Ortelius publicaba, en Amberes, su Theatrum orbis terrarum , considerado el primer atlas mundial. Aunque en la edición de 1570 todavía no resultaba muy claro el perfil Pacífico de Sudamérica, en la edición de 1588, este ya aparecía corregido.

Se necesitó casi un siglo, para que navegantes y cartógrafos pudieran acumular los suficientes conocimientos para dibujar mapas completos y entender qué significaban las nuevas tierras descubiertas en el contexto global.

Con estos avances, el mundo occidental fue cobrando conciencia de la importancia del istmo de Panamá y su condición de encrucijada de las principales rutas de navegación mundial, observa Varela.

El interés por el istmo, continúa, se intensificó cuando el pirata inglés Edward Vernon logró capturar Portobelo en 1727, lo que la Corona inglesa consideró un gran éxito estratégico, y capturó la atención de los cartógrafos ingleses y europeos que se dedicaron a mapear la zona de Portobelo y después Panamá.

LA INAUGURACIÓN

Como la mayoría de los presentes, la noche de la exhibición, Luis Varela, se sorprendió con la puesta en escena lograda por Araúz.

‘Mi colección nunca se había visto tan bonita', asegura él, uno de los seis coleccionistas serios de mapas antiguos que viven en Panamá.

Acostumbrado a mantener sus 400 mapas archivados en cartapacios, le resultaba difícil imaginar el impacto que tendría su adecuado ordenamiento y exhibición.

Radiante, Varela guió esa noche a muchos de sus invitados a través del centro de visitantes, dando explicaciones sobre los diferentes objetos exhibidos.

‘Este es el primer mapa que adquirí'; ‘este es un mapa sureado, es decir, que coloca al sur en la parte superior'; ‘este es el primer mapa de Panamá en que se puede ubicar Pesé (pueblo original de la familia Varela). Me costó varias horas encontrarlo, pero aquí está….'; ‘mira, este mapa es de 1830 y ya se puede leer Arraiyán, lo que descarta el mito ese de que ese nombre proviene del inglés at right hand ', dice riendo.

Quienes lo escucharon dan cuenta de su entusiasmo. Con él, la exhibición deja de ser una fría muestra de papeles viejos y se convierte en una historia viva, poblada de personajes fascinantes.

ORÍGENES DE LA COLECCIÓN

A Varela siempre le gustó coleccionar cosas, pero no encontró la que sería su pasión sino hasta los 57 años, con la llegada de internet.

La Aseguradora Mundial, de la que él era ejecutivo, fue uno de los primeros en entender y adoptar la nueva tecnología. Maravillado, se quedaba hasta altas horas de la noche explorando la ventana mágica.

Un día, con mucha paciencia dada la lentitud de las conexiones dial up , entró a eBay y notó que estaba a la venta un mapa antiguo de Panamá, muy pequeño. Le pareció curioso y decidió hacer una oferta. Una hora después, no solo se llevaba el mapa por $60, sino una guía de ‘mapas antiguos de Panamá', del capitán Kit Kapp.

Bajo la guía de Kit Kapp, a quien tuvo la oportunidad de conocer personalmente, fue introduciéndose con pasión en esta nueva aventura y convirtiéndose en un avisado coleccionista que arreglaba sus citas médicas fuera del país de acuerdo con el calendario de las ferias internacionales de mapas.

Cuenta Varela que en una ocasión encontró en una de estas ferias un mapa interesante, pero que le pareció muy caro. Le consultó al capitán (que resultó no ser capitán, sino un navegante de velero) y este le aconsejó que le comprara.

‘Usted ya tiene más de 60 años. La próxima vez que ese mapa esté a la venta usted no va a estar por aquí dando vueltas', le aconsejo, lo que hoy agradece, porque Torres, el curador de la muestra, le comentó que probablemente era el mejor de su colección.

DÓNDE LOS COMPRA

Después de más de 20 años, el repertorio de Varela es vasto: mapas importantes, adquiridos en anticuarios internacionales, o incluso impresos en tapetitos de restaurantes como El Trapiche.

‘Yo recojo los mapas de Panamá por donde sea... si me encuentro con que hay uno en el tapetito de un restaurante, pido tres limpios... no el que uso.. ', asegura.

La estima que hoy asigna a los mapas del país le provoca a veces cierto remordimiento de sus actuaciones pasadas. Uno de los episodios que recuerda ocurrió a mediados de la década del 50, cuando, tras un problema mecánico, optó por limpiarse las manos sucias de aceite con una copia de un mapa que entonces regalaba la compañía Esso en todas las estaciones del país.

‘Yo creo que nadie en Panamá guardó uno de esos mapas... En cambio, algunos zonians sí lo hicieron. Hace unos años adquirí las tres versiones en eBay', recuerda.

De su afición, Varela se siente gratamente enriquecido. Principalmente, porque le ha dado oportunidad de conocer varios episodios que conectan al istmo de Panamá con la historia mundial.

Por ejemplo: a través del estudio de los mapas, pudo comprender que la creación de Gran Bretaña tuvo su origen en el fracaso de la colonia escocesa de Darién y que Mount Vernon, la finca propiedad del primer presidente de Estados Unidos, George Washington, fue adquirida con dinero producto del saqueo de Portobelo realizado por el pirata Edward Vernon en 1727.

Gracias a la intervención de coleccionistas serios como él, los mapas antiguos de Panamá están quedando en el país en lugar de regados por el mundo. En cuanto a esto, revela una anécdota.

Una vez en la feria de Miami se encontró con un anticuario famosísimo de Londres, que intentó venderle un grabado que mostraba una vista del Casco Viejo desde el Cerro Ancón, rodeado de dibujos de la flora en bellos colores.

Impresionado por el grabado, que encontró muy caro, a su regreso al país le comentó su experiencia a uno de sus amigos coleccionistas. Para su sorpresa, este conocía muy bien el trabajo, y le explicó que había sido tomado de un óleo que durante años estuvo colgado en el lobby del Hotel Central en la época del canal francés. Cuando el hotel se quemó, así mismo terminó el óleo.

Pero su amigo coleccionista lo tranquilizó: ‘Despreocúpate que ya compré uno'.

La exhibición ‘La Cartografía Colonial de Panamá, Una mirada al istmo a través de sus mapas antiguos (1503-1865)' estará abierta al público en el Centro de Visitantes de Panamá Viejo hasta el 15 de julio.