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24 de Ene de 2022

Publicando Historia

Así cubrieron las agencias de prensa el golpe de Acción Comunal, en 1931

United Press International (UPI) y Associated Press (AP) relataron para el mundo los hechos ocurridos en Panamá, hoy hace 91 años

Así cubrieron las agencias de prensa el golpe de Acción Comunal, en 1931
Así cubrieron las agencias de prensa el golpe de Acción Comunal, en 1931

CIUDAD DE PANAMÁ. 2 de enero de 1931. (AP) - Una rápida y vigorosa intervención armada arrinconó hoy al presidente de la República de Panamá, Florencio Harmodio Arosemena, obligándolo a renunciar. Arosemena fue reemplazado provisionalmente por el doctor Harmodio Arias.

Diez personas murieron en el enfrentamiento que tuvo lugar cerca del palacio presidencial. Ocho eran oficiales de la policía y dos eran civiles. Catorce más fueron heridos.

La rebelión fue obra de Acción Comunal, una organización patriótica que había criticado ásperamente a los presidentes Chiari (1924-1928) y Arosemena (1928-1931).

Casi al amanecer, sin ninguna advertencia previa, un grupo de cerca de 100 miembros de la agrupación se dirigió al cuartel de la Policía Nacional, al que lograron someter después de unos cuantos disparos.

Simultáneamente, otros atacantes cayeron sobre el palacio presidencial, donde después de una breve resistencia, los ocupantes se rindieron. El presidente Arosemena fue confinado a sus habitaciones con algunos otros funcionarios, entre ellos Archibaldo Boyd, gobernador de la provincia de Panamá, y Ricardo Arango, jefe de la policía.

“La hora de la justicia ha llegado”, decía el manifiesto de Acción Comunal. “Dejen que los malhechores sufran el castigo de sus propios crímenes mientras la democracia del pueblo viril es resucitada”.

“Es necesario restaurar en su plenitud el legado de nuestros padres”, seguía el manifiesto. “Y por eso es indispensable que los destinos de la nación sean presididos por manos sin mancha y corazones honestos”.

Harmodio Arias, presidente provisional

Tras varias consultas con los líderes revolucionarios, Arosemena renunció a la presidencia, nombrando antes al doctor Harmodio Arias como ministro de Gobierno. (Nota: El Gabinete, a su vez, nombró a Arias presidente provisional).

El doctor Arias es un joven abogado panameño, hijo de padres humildes del norte de la provincia (sic), quien obtuvo una educación en Inglaterra con sus propios esfuerzos.

Poco después de ser juramentado, el presidente provisional rechazó una gran limosina que había sido usada por el presidente Arosemena y alabó el coraje y habilidad del ministro (embajador) estadounidense Roy T. Davis, quien aseguró a los líderes del régimen provisional que las tropas de Estados Unidos no intervendrían a menos que los desórdenes se difundieran a otras partes del país.

La política de no intervención de Washington fue un factor importante para el éxito de la revuelta, dijo el doctor Arias.

“Me siento profundamente agradecido por el tacto y gentileza con que el ministro Davis manejó la difícil situación”, dijo el doctor Arias a United Press International. “En especial debo destacar que llegara al palacio presidencial cuando todavía no cesaban los disparos, poniendo en riesgo su vida. Estoy seguro de que los panameños aprecian profundamente su acción desinteresada”.

Después de juramentar a Arias como presidente provisional, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Panamá telegrafió inmediatamente al doctor Ricardo J. Alfaro, embajador de Panamá en Estados Unidos, pidiéndole regresar a Panamá para asumir la presidencia.

WASHINGTON, 2 de enero. (AP). El doctor Ricardo J. Alfaro, ministro (embajador) de Estados Unidos en Panamá, aceptó formalmente la Presidencia de la República, que le ofreciera la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

La CSJ aceptó la renuncia del presidente Florencio Harmodio Arosemena y su Gabinete y que el cargo fuera asumido provisionalmente por el doctor Harmodio Arias, un abogado de 44 años y presidente de la Asociación de Abogados de Panamá. Este, a su vez, anunció la formación del siguiente Gabinete, también provisional, pendiente de la llegada del ministro Ricardo J. Alfaro desde la capital de Estados Unidos.

Relaciones Internacionales: Francisco Arias Paredes; Finanzas: Enrique Jiménez; Justicia: JJ Vallarino; Agricultura y Obras Públicas: Ramón Mora; Educación: J. M. Quirós; Secretario de la Presidencia: Víctor Goytía.

El doctor Alfaro fue primer vicepresidente del gobierno anterior y la CSJ sostuvo que era el legítimo sucesor del presidente Arosemena. La CSJ parte de la posición de que los vicepresidentes (primero, segundo y tercero, respectivamente) Tomás Gabriel Duque, Carlos L. López y Enrique Linares, así como el mismo presidente Arosemena, eran ilegítimos, pues las elecciones del 5 agosto de 1928 no se habían realizado en la fecha estipulada por la Constitución panameña.

El doctor Alfaro telegrafió a la CSJ de Panamá para comunicar que regresará a Panamá tan pronto como pueda. Oficiales de la embajada dijeron que no se ha fijado fecha todavía para su partida.

La ciudad en calma

En horas de la tarde, la población desplegaba un espíritu de unánime apoyo hacia el nuevo régimen. Con la policía acuartelada y el palacio presidencial dominado, civiles asociados al movimiento golpista patrullaban la ciudad bajo el mando del general Manuel Quintero. Las tiendas permanecían cerradas y no había servicio de transporte público. Los automóviles recorrían la ciudad cargados de hombres armados que servían como guardias cuidando la ciudad en lugar de los policías.

Cuando el gobernador Inocencio Galindo, de la provincia de Colón, supo del movimiento golpista, intentó enviar 500 policías nacionales a apoyar al gobierno de la capital. El ferrocarril rehusó llevarlos a su destino.

Se esperaba que esta noche el presidente Florencio Harmodio Arosemena se refugiara en el hogar de su primo Domingo Díaz, uno de los líderes del movimiento golpista, donde estaría bajo estricta vigilancia, pendiente de un posible juicio. La embajada ecuatoriana, donde el ex presidente Rodolfo Chiari tomó refugio, estaba también vigilada hoy.

Esta tarde una orden prohibiendo la circulación de los periódicos fue rescindida y el tráfico en las calles fue resumido.

Departamento de Estado

WASHINGTON, 2 DE ENERO (AP). Oficiales del Departamento de Estado dijeron hoy que es poco probable la intervención estadounidense en Panamá como resultado del golpe de este martes, a pesar de que sería permitida bajo el tratado Hay-Bunau Varilla, de 1903.

El tratado protege los intereses estadounidenses en la Zona del Canal de Panamá, controlada por Estados Unidos.

La actitud del Departamento de Estado era que el orden público no había sido alterado, por lo que no era necesaria una intervención.

Debido a la rapidez con que se han dado recientemente otras cinco revueltas en América Latina, el golpe de Estado en Panamá hoy obligaba al Gobierno de Estados Unidos a adoptar una decisión similar a la que ha tenido recientemente, reconociendo los nuevos gobiernos de Argentina, Brasil, Perú y Bolivía, una vez que estos expresaran la voluntad de cumplir con sus obligaciones internacionales y mostraran tener la aprobación de sus respectivas poblaciones.

Muchos conocían de antemano que se daría un golpe

Acción Comunal

CIUDAD DE PANAMÁ , RP. 6 DE ENERO DE 1931. (AP)- Una noche hace tres meses, una limosina llevaba a un grupo de visitantes estadounidenses de vuelta a su hotel, tras un largo día de paseo, cuando en la esquina de una calle oscura, cerca de la muralla que rodea la ciudad de Panamá, el vehículo casi choca contra un grupo de hombres que marchaban en la calle.

Al ser iluminados por las luces de la limosina, los hombres se separaron rápidamente, arrojando los palos que llevaban como si fueran rifles. Dentro del automóvil, el anfitrión del grupo, un estadounidense residente en Panamá, comentó: “Uno de estos días va a haber una revolución en este país. Será repentina. Un grupo de ciudadanos se presentará al palacio presidencial una mañana y le dirá al presidente Arosemena que allí acaba su periodo de gobierno. Pondrán a un nuevo presidente y, si lo que he escuchado es verdad, será el doctor Harmodio Arias, un abogado de 44 años, bien educado, que goza de la confianza de sus compatriotas. Es un panameño de pura cepa, graduado en Inglaterra con sus propios esfuerzos. Todo el mundo lo respeta”...

Tal como fuera predicho, la revolución tuvo lugar este 2 de enero. La razón fundamental fueron las acusaciones contra el gobierno de Arosemena. Se dice que administraba los asuntos financieros de la República sin ningún cuidado, que decretaba rebajas a los impuestos para favorecer intereses particulares, que la deuda nacional de $16 millones (amasada principalmente durante los últimos cinco años) es demasiado grande para un país cuyo principal ingreso es una renta de $250 mil que paga Estados Unidos por la Zona del Canal.

“La ciudadanía no se perturbará si ocurre un golpe”, dijo el estadounidense que predecía el movimiento. “En este país nadie se preocupa mucho por votar a menos que sea un policía o un obrero que trabaje en la construcción de carreteras y caminos públicos”.

La policía y los trabajadores de la carretera son el grupo mayoritario de servidores del gobierno, y las carreteras y caminos, las principales obras públicas de la República.

La carretera va desde la Zona del Canal hacia el norte, por 200 millas a lo largo de la cordillera del Pacífico del istmo, comunicando media docena de pueblos interioranos con el Canal de Panamá y la ciudad capital.

Por el momento es poco transitada, ya que los pueblos a los que enlaza tienen poco comercio o intereses comunes. Aun así, la mayor parte de la deuda nacional se ha gastado en su construcción.

Aparte de pueblos, la selva, y la gran meseta, Panamá es más que todo tierra virgen. No hay ferrocarriles, con excepción de las líneas bananeras de las compañías fruteras.

El ganado no puede ser criado en praderas debido a los extensos bosques leñosos. La agricultura es impráctica porque la estación seca es muy larga. Así que Panamá es una “república bananera”. Cerca de $2 millones en bananas se exporta cada año, más que todos los otros productos juntos.

Pero en la ciudad de Panamá hay vida, música y belleza: plazas públicas con sus inevitables bandas de música, iglesias, palacios y edificios públicos. El palacio presidencial de mármol blanco alberga en su piso bajo al banco nacional de la república. Los pisos superiores son el hogar y las oficinas del presidente.

Cerca está el Teatro Nacional, que por varios meses al año es el sitio de encuentro de la Asamblea Nacional y que de vez en cuando sirve de hospedaje a algún grupo de ópera que pasa por el istmo en su camino hacia Sudamérica.

La ciudad se concentra en unas cuantas cuadras y termina en la zona comercial, llena de bazares orientales y cabarets, frente a la Zona del Canal.

Panamá no es un país de revoluciones, gracias tal vez, a la influencia de Estados Unidos. Antes de este último, no ha habido un levantamiento serio desde que el país se declarara independiente de Colombia, hace tres décadas.