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25 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Relaciones con Chile

Por esas vueltas que da la vida y porque el ser humano es como Dios lo ha hecho, tengo un aprecio muy especial por la hermana República ...

Por esas vueltas que da la vida y porque el ser humano es como Dios lo ha hecho, tengo un aprecio muy especial por la hermana República de Chile. Como quiera que tuve la suerte de estar desde kinder hasta quinto grado en la escuela primaria que lleva ese nombre, aprendí algo de su historia y geografía. Supongo que por ser esa una edad en la cual el estudiante absorbe toda la información que puede, es por lo que tal vez me he sentido tan amigo de ese país.

A mis diez y ocho años me inscribí en el Partido Demócrata Cristiano, fundamentalmente porque compartía su ideología y naturalmente su lucha contra la dictadura y a favor de la democracia en Panamá. Sentí mucha satisfacción cuando en el proceso de formación ideológica-política pude saber que de todos los países de Latinoamérica con el que más similitud teníamos por nuestra realidad política era justamente con Chile y que en ese apreciado país el partido más importante de la oposición a la dictadura de Pinochet era precisamente el PDC.

Por estas y otras razones, tengo una especial preocupación porque las relaciones entre Panamá y Chile tengan algún nivel de deterioro por el triste episodio ocurrido el jueves 29 de mayo cuando el helicóptero identificado como el SAN-100 se precipitó a tierra y produjo la muerte de 11 personas, de 11 vidas humanas.

Mi preocupación deriva de la forma en que los dos gobiernos han estado manejando el lamentable hecho. Por esas cosas de la vida, me tocó estar cerca del lugar del siniestro, lo que me permitió describir para W Radio los primeros minutos de lo que allí ocurría. Recuerdo que uno de mis primeros comentarios fue sobre la antigüedad del aparato, pero como tenemos la suerte de contar con oyentes bien documentados, más de uno nos explicó que el tiempo de fabricación de una aeronave no es tan importante como sí lo es el tema del mantenimiento y cambio de piezas. Opinión que fue dada, también, por miembros de la Fuerza Aérea de Chile, la que pudimos escuchar acá por parte de nuestra filial radial ADN en ese país.

Sin embargo, no puedo dejar de reconocer que las autoridades de nuestro gobierno comenzaron a tejer una especie de manto de dudas cuando montaron todo un operativo de seguridad alrededor del joven copiloto sobreviviente del accidente. Creo que allí hubo una falla en el manejo del tema y de la imagen que proyectaban. Luego, el diario La Prensa publica una carta y posteriormente un informe, ambos documentos rechazados por las autoridades panameñas, pero creo que más que rechazarlos lo que corresponde es ser todo los transparente posible con los informes de lo ocurrido. Es decir, hay que publicar todos los informes y hasta la dichosa bitácora de mantenimiento.

Pero en lo que a mal manejo se refiere no queda exonerado el gobierno de Chile. En ocasiones siento que aquel desea que se diga que hubo negligencia, impericia, mala administración, etcétera. ¿Con qué propósito? No entiendo.

Para mí todas las vidas humanas tienen el mismo valor y todos los familiares tienen el mismo derecho a saber qué pasó. Si hubo negligencia y demás, entonces que el Estado panameños asuma su responsabilidad con todas las familias, pero si técnicamente se determina que fue un accidente, a lo que está expuesta cualquiera de estas máquinas, entonces que se hagan los trámites correspondientes para poder cerrar este triste episodio en la histórica y fructífera relación entre ambos Estados.