28 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Leyes de salud y sociedad

Desde hace muchos años es conocido en nuestro país el aumento de embarazos en adolescentes, incrementos de las enfermedades de trasmisió...

Desde hace muchos años es conocido en nuestro país el aumento de embarazos en adolescentes, incrementos de las enfermedades de trasmisión sexual, embarazos no deseados, etc.

Se han invertido cantidades significativas de dinero (préstamos) en programas, consultorías de expertos (?) etc, con logros muy por debajo de las metas.

Se aspira a través de una Ley proteger los derechos humanos en materia de sexualidad humana y salud reproductiva. Revisado el documento de aproximadamente 33 artículos creo hay avances sobre todo en la autonomía en decidir sobre los hijos que desean procrearse con responsabilidad, además de reforzar la educación en sexualidad humana, tarea que en alguna forma se ha desarrollado en nuestra educación. Acertado es la gratuidad de servicios de control de embarazo, parto y puerperio. Pero que no sea la pobreza la que obligue a coartar el derecho a la procreación responsable (inequidad).

Preocupa que en la facilitación de métodos de regulación de fecundidad (Art. 19) se deje la responsabilidad en personal que por su formación académica, quizás no puedan llenar este cometido Reconozco la redefinición de roles en salud y trabajo de equipo, pero debemos estar seguros de que quienes realicen estas consejerías estén debidamente actualizados, y sus enseñanzas se basen en la evidencia científica. En su articulo 20 subyace la tercerización en la provisión de servicios (variable de privatización), en un momento en que aún se discute el anteproyecto de Ley del sistema publico de salud. Es lamentable, porque pareciese que se desarrollarán los programas sin la búsqueda del consenso. El reciente préstamo de 40 millones implica aparentemente componentes de tercerización. De ser así, es poco responsable esa actitud. Crea dudas sobre la seriedad del dialogo y debilita aún más el frágil liderazgo de los rectores de la salud necesario para transformas nuestros servicios de salud.

Sobre temas controversiales me permito sugerir estudios aparecidos en “Proceedings of the National Academy of Science of The United State of America” (PNAS) sobre investigaciones relacionadas con la orientación sexual. Analicen con lupa objetiva. Sobre el poyo presupuestario espero sea real, pues la tendencia es formular presupuestos relativamente bajos en salud versus necesidades crecientes.

La ley tiene fortalezas y debilidades, por lo que el debate en la Comisión de Salud deber ser amplio, objetivo y holístico.

Me preocupa que la erosión y destrucción sostenida del núcleo familiar en Panamá a través de falsos valores (becerro de oro); pobreza; corrupción; impunidad; alcoholismo en crecimiento; droga; casinos, cantinas y centros de diversión de adultos con cuasi 24 horas de servicios; sistemas de trabajo que dan poco espacio a la vida familiar; el promocionado hedonismo radical, triunfen sobre estas aspiraciones.

Los gobiernos deben ver el problema como estructural y no promover estos remedios superficiales a tan creciente “patologías” que destruyen el tejido social y en especial a la familia, elemento básico en la orientación y formación. Menos mantenerse cómplices ante el avance de estos falsos valores.