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24 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Un cambio radical

Siendo que un modelo descentralizado propicia un cambio radical, en cultura, espíritu nacionalista e individuo comunal, tenemos que el c...

Siendo que un modelo descentralizado propicia un cambio radical, en cultura, espíritu nacionalista e individuo comunal, tenemos que el concepto no está ligado a un modo productivo propiamente tal y mucho menos a un paradigma u orden social superado o emergente alguno, sin embargo pudo verse beneficiado en lugar histórico alguno por corrientes de vida y necesidades propias de aquel. Así, el tan debatido y necesario concepto de descentralización no pertenece, por su naturaleza, más que al orden originario de un Contrato Social entre los miembros de una colectividad con ideas avanzadas, progresistas y respetuosas de las igualdades y los Derechos Humanos.

Debemos comprender que el mundo globalizado, no obstante, sostenido por sus mayores beneficiarios, naciones poderosas, no es resultado natural del ejercicio solitario de aquellos intereses, es más bien producto del desarrollo de las tecnologías y los cambios sociales que aquella ecuación materialista implica. No podemos por tanto contravenir el nuevo orden que se nos impone en la naturaleza histórica y mucho menos desafiar los cambios que hemos provocado; nos queda adecuar nuestras mentes, actitud que propicia el esquema globalizado y definir con humanidad a qué nos enfrentamos y qué realmente deseamos. ¡Vencer o morir! afirma un popular slogan.

Parecen existir dos aspectos, el uno bíblico espiritual y el otro humano, imperfecto y material. Este se vincula al primero mediante las profecías divinas que sugieren el acelerado deterioro de la vida humana sobre el planeta, con recursos que escasean y necesidades que no encuentran límites frente al laborioso verbo del espíritu humano. ¿Qué orden estamos planificando?

Sí, estamos degradando todo, desde nuestro mundo hasta nuestras mentes o viceversa. Lo cierto es que por acá no logramos detenernos y darnos un respiro de comprensión en función de la avaricia. Mucho ha ocurrido en la historia humana y el mundo globalizado sin culpable, comienza a pisotear las sociedades perezosas y más ignorantes. ¡Tantos recursos malgastados y el trabajo ideal de nuestros próceres sacrificados! para heredarle a nuestros nietos un pedazo de merecido excremento y esclavitud obligada por nuestra miopía y egoísmo. ¿Nos abocaremos a un nuevo pacto social ; replantearemos nuestras estrategias como lo hicieron Taiwán, Japón, China u otras sociedades en su momento, o seguiremos menospreciando a los nuestros, derrochando incautos y bribones las riquezas del momento, mientras servimos a toda latitud con lo que arrebatamos a nuestros pobres?

Descentralizar implica trabajar, compartir, ayudar, todos juntos los bienes de nuestro Estado; es una línea de pensamiento permanente, donde nadie permite acaparar poder centralizado en beneficio de pocos, mas todos por el bienestar común.

-El autor es abogado.jcpastor1622@yahoo.com