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22 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Educación a nivel mundial

Al iniciarse un nuevo período escolar la ocasión es propicia, para que reflexionemos sobre el futuro de la educación panameña. Los resul...

Al iniciarse un nuevo período escolar la ocasión es propicia, para que reflexionemos sobre el futuro de la educación panameña. Los resultados que estamos obteniendo del sistema educativo no llenan las expectativas nacionales y nos distancian cada vez más del desarrollo científico- técnico que viva la humanidad.

El sistema educativo vigente se ajusta, en términos generales, a la concepción peculiar de una sociedad de características muy distintas de las actuales. En realidad, su estructura y organización no ha evolucionado en la dirección ni a la velocidad necesaria. Las leyes sobre educación han representado una contribución indudable y meritoria a la extensión y mejoramiento de los servicios docentes, pero se han ocupado de los niveles educativos considerados aisladamente y sin conexión entre sí. Esa concepción no ha favorecido la integración armónica que debe caracterizar a un sistema educativo nacional, ni ha tenido en cuenta que la educación es un proceso continuo y que el sistema escolar constituye una unidad funcional en la que todo esta en todo, en el sentido de que cualquier mérito o deficiencia de un nivel educativo repercute en los demás. Los sistemas educativos de mejores desempeños en el mundo exhiben tres atributos en común, según lo señalan los últimos estudios:

Alto desempeño: Establecen altas expectativas de logro de aprendizaje en los actores de mayor responsabilidad:: alumnos, profesores, directores y supervisores.

Gran apoyo: Proveen los recursos necesarios y construyen capacidades en dichos actores para asegurarse de que puedan alcanzar las expectativas de logro de los estudiantes.

Incentivos sobre resultados: Incluyen un programa de incentivos sujetos al desempeño, que premia las metas logradas y castiga el incumplimiento. Todo el sistema descansa sobre mecanismos de rendición de cuentas.

Nuestro sistema educativo carece de estos atributos y está sumido en una profunda crisis que lo aleja de su misión fundamental. Los aumentos salariales se establecen en forma generalizada, sin que medie una verdadera evaluación sobre el desempeño. Da igual ser un buen profesor que un pésimo profesor.

Los recursos que se asignan al sector no son suficientes y prevalece el clientelismo político como instrumentos de promoción y asignación de recursos. La calidad de nuestra educación es pésima y no está a tono con el desarrollo del país. Panamá necesita profundas reformas al sistema educativo para entrar en el camino de una educación que compita a escala mundial. Debemos preparar a los directores de escuelas para que actúen como verdaderos líderes en los procesos de aprendizaje.

En los mejores sistemas educativos del mundo, los directores tienen un claro mandato para asegurar el logro del aprendizaje, con incentivos de desempeño ligados a la consecución de metas. Los directores son claves para crear el ambiente donde los estudiantes puedan responder a los desafíos que se les ha planteado y guían el desarrollo del desempeño de los otros actores del proceso educativo. Además, estos sistemas motivan y apoyan integralmente a los estudiantes para alcanzar altas expectativas, considerando sus expectativas particulares. Todos los estudiantes, pero en especial aquellos con necesidades particulares, académicas o no académicas, merecen ser educados en un sistema con motivaciones de logros, alto apoyo e incentivos adecuados. Que el próximo gobierno impulse una verdadera reforma educativa.

- El autor es ingeniero y analista político. blandonc@cwpanama.net